RUTA DE DESCUBRIMIENTO

🧭 Ruta Descubrimiento

Aquí no vienes a que te lo expliquemos. Vienes a descubrirlo.

En esta ruta vas a acercarte a la literatura medieval de una manera diferente.

En lugar de empezar por una lista de características, partiremos de los textos. Los leerás, los compararás, buscarás regularidades y recogerás las evidencias que encuentres. A partir de ellas irás construyendo tus propias conclusiones.

No necesitas saber de antemano qué tienes que descubrir. Las pistas están en los textos.

⚠️ Antes de entrar

Esta ruta requiere trabajo. Aquí tendrás que leer, observar, anotar, comparar, equivocarte y volver a mirar.

La web te indicará el camino, pero el trabajo se realiza en las fichas que encontrarás a lo largo del itinerario. Necesitarás papel y lápiz —o una forma de trabajar con las fichas— y, sobre todo, tendrás que hacer el recorrido completo antes de consultar las soluciones.

Si no quieres ensuciarte las manos, sal de aquí, cierra con cuidado y sin dar portazos, y entra por la otra puerta. 😏

La Ruta Tradicional te está esperando.

👥 Mejor en compañía

Esta ruta está pensada especialmente para trabajar en grupo.

Compartir las observaciones, discutir las evidencias, plantear hipótesis y contrastar las ideas con los compañeros forma parte del propio proceso de descubrimiento.

No se trata de llegar el primero a la respuesta, sino de construirla juntos.

Por eso, siempre que sea posible, se recomienda realizar el itinerario en pequeños grupos y con la guía del profesor.

🧭 ¿Cómo funciona?

El recorrido se organiza siempre en tres pasos:

1. 📜 Explora

Lee el corpus de textos y observa qué tienen en común y qué los diferencia.

2. 🔎 Recoge las evidencias

Utiliza la ficha de trabajo para anotar lo que encuentres. No busques todavía la explicación: busca datos.

3. 🧩 Construye tus conclusiones

A partir de las evidencias recogidas, completa la ficha de conclusiones y reconstruye las características del género o periodo que estás estudiando.

🗝️ Y al final…

Cuando hayas terminado el trabajo, tu propia actividad te proporcionará la llave para comprobar tus conclusiones.

No se trata de una contraseña para impedirte ver las respuestas. Es el último paso del descubrimiento.

🗺️ Una ruta para hacer acompañado

Este itinerario está pensado especialmente para trabajarlo en clase con la guía del profesor, aunque también puede realizarse de manera autónoma.

El profesor te ayudará a formular preguntas, observar los textos y contrastar tus descubrimientos, pero las conclusiones no vienen dadas: tendrás que construirlas tú.

⚠️ No todo se descubre de esta manera

Esta ruta no sustituye al estudio tradicional ni se aplica a todos los contenidos.

Solo algunos aspectos de la literatura medieval se trabajan mediante este itinerario, porque son especialmente adecuados para observar textos, comparar evidencias y construir conclusiones.

En otros contenidos encontrarás directamente la explicación, las obras y los autores como en la Ruta Tradicional.

Cada ruta tiene su propio camino. No es necesario recorrerlas ambas para todos los contenidos.

Aquí comienza la Ruta Descubrimiento.
Si entras, sigue el camino completo: observa → recoge evidencias → construye conclusiones → comprueba lo descubierto.

EMPEZAMOS

1. La Edad Media

Contexto histórico y cultural

Un mundo entre dos épocas

La Edad Media se extiende, de manera aproximada, desde la caída del Imperio romano de Occidente en el siglo V hasta finales del siglo XV. Son casi mil años en los que Europa experimenta profundas transformaciones políticas, sociales y culturales.

La literatura medieval nace y evoluciona dentro de ese mundo cambiante. Para entenderla, conviene fijarse en algunas claves.

🏰 Una sociedad jerarquizada

La sociedad medieval estaba organizada de forma jerárquica. La nobleza y el clero ocupaban posiciones privilegiadas, mientras que campesinos, artesanos y otros grupos sostenían buena parte de la vida económica.

Esta organización social también aparece reflejada en la literatura: caballeros, reyes, clérigos, campesinos, burgueses, mercaderes y personajes humildes ocupan distintos espacios en las obras.

⛪ Una cultura profundamente religiosa

La religión cristiana tenía una enorme presencia en la vida medieval y condicionaba buena parte de la visión del mundo.

Por eso encontramos una literatura de intención religiosa y moral, pero también textos profanos, amorosos, satíricos o destinados al entretenimiento. La literatura medieval no es solamente literatura religiosa.

🗣️ De la oralidad a la escritura

Durante buena parte de la Edad Media, muchas historias y poemas circularon oralmente. Juglares, recitadores y transmisores de relatos desempeñaron un papel fundamental.

Al mismo tiempo, monasterios, escuelas y centros de estudio conservaron y produjeron textos escritos. Poco a poco, las lenguas romances fueron ganando presencia frente al latín.

Este paso de una cultura fundamentalmente oral a una cultura escrita será esencial para comprender la evolución de la literatura medieval.

🌍 Un cruce de culturas

La península ibérica fue además un espacio de contacto entre cristianos, musulmanes y judíos. Las lenguas y culturas no vivieron aisladas, y muchas obras, relatos y conocimientos viajaron de unas tradiciones a otras.

La literatura medieval castellana recibirá así influencias muy diversas: latinas, árabes, hebreas y europeas, además de las procedentes de la tradición oral.

UNA IDEA PARA RECORDAR

La literatura medieval cambia porque también cambia el mundo que la produce.

De la oralidad a la escritura, de la literatura religiosa a la profana, de los monasterios a las ciudades: el camino hacia el siglo XV será también el camino hacia una nueva manera de entender la literatura.

2. La lírica medieval.

La lírica medieval siguió caminos diversos. Junto a una lírica de transmisión tradicional, vinculada a la expresión colectiva y a la transmisión de los textos, se desarrolló también una lírica culta, vinculada a ambientes cortesanos y a autores conocidos.

2.1. La lírica tradicional: una poesía para ser cantada

🧭 Vamos a descubrirla

En lugar de comenzar por sus características, vamos a observar los propios textos. Encontrarás una selección de jarchas, cantigas de amigo y canciones castellanas.

Lee, compara y recoge las evidencias que encuentres. Después utilizarás esas evidencias para construir tus propias conclusiones.

🧭 Cómo trabajar con el corpus

🔎 Ficha de evidencias
Puedes descargar e imprimir la ficha y rellenarla o simplemente descargarla y usarla como referencia para saber qué tienes que buscar en cada poema. Puedes adaptarla a tu gusto. Lo importante es que recojas los datos que se te piden de forma ordenada para después contrastarlos y sacar conclusiones.

📜 El corpus

Jarchas

Jarcha 1

¿Qué faré, mamma?
Meu al-habib est ad yana

Jarcha 3

Garid vos, ¡ay yermaniellas!,
¿cóm’ contenir el mío male?
Sin el habib non vivreyo:
¿ad ob l’irey demandare?

Jarcha 5

Gar, ¿qué fareyo?, ¿cómo vivreyo?
Est al-habib espero,
por él murreyo.

Jarcha 2

¡Tanto amare, tanto amare,
habib, tanto amare!
Enférmeron olios nidios
e dolen tan male.

Jarcha 4

Vayse mio corachón de mib
¡Ya Rab!, ¿si se me tornarad?
¡Tan mal me doled li-l-habib:
enfermo yed, ¿cuánd sanarad?

Cantigas de amigo

Cantiga de amigo 1

Levantou-s’a velida,
levantou-s’ alva.
e vai lavar camisas
e-no alto.
Vai-las lavar alva.
Levantou-s’ a louçana,
levantou-s’ alva,
e vai lavar delgadas
e-no alto.
Vai-las lavar alva.
E vai lavar camisas,
levantou-s’ alva;
o vento lh’ as desvia
e-no alto.
Vai-las lavar alva.
E vai lavar delgadas,
levantou-s’ alva;
o vento lh’ as levava
e-no alto.
Vai- las lavar alva.
O vento lh’ as desvia,
levantou-s’ alva;
meteu-s’ alva em ira
e-no alto.
Vai- las lavar alva.
O vento lh’ as levava,
levantou-s’ alva;
meteu-s’ alva em sanha,
e-no alto.
Vai- las lavar alva.

Cantiga de amigo 3

Ai, eu coitada,
como vivo en gran cuidado
por meu amigo, que ei alongado!
Muito me tarda
O meu amigo na Guarda!
Ai, eu coitada,
Como vivo en gran desejo
Por meu amigo, que tarda e non vejo!
Muito me tarda
O meu amigo na Guarda!

Cantiga de amigo 5

Ondas do mar de Vigo,
se vistes meu amigo?
E ai Deus, se verrá cedo!
Ondas do mar levado,
se vistes meu amado?
E ai Deus, se verrá cedo!
Se vistes meu amigo,
o por que eu sospiro?
E ai Deus, se verrá cedo!
Se vistes meu amado,
por que ei gran coidado?
E ai Deus, se verra cedo!



Cantiga de amigo 2

Levóus’a louçana,
levóus’a velida,
vai lavar cabelos
na fontana fría,
leda dos amores,
dos amores leda.
Levóus’a velida,
levóus’a louçana,
vai lavar cabelos
na fría fontana,
leda dos amores,
dos amores leda.
Vai lavar cabelos
na fontana fría,
passou seu amigo
que lhi ben quería,
leda dos amores,
dos amores leda.
Vai lavar cabelos
na fría fontana,
passa seu amigo
que muit’a amava,
leda dos amores,
dos amores leda.
Passa seu amigo
que lhi ben quería,
o cervo do monte
a augua volvía,
leda dos amores,
dos amores leda.
Passa seu amigo
que muito amava
o cervo do monte
volvía a augua,
leda dos amores,
dos amores leda.

Cantiga de amigo 4

Ai flores, ai flores do verde pinho,
se sabedes novas do meu amigo?
Ai, Deus, e u é?
Ai flores, ai flores do verde ramo,
se sabedes novas do meu amado?
Ai, Deus, e u é?
Se sabedes novas do meu amigo,
aquel que mentius do que pôs comigo?
Ai, Deus, e u é?
Se sabedes novas do meu amado,
aquel que mentiu do que a mi á jurado?
Ai, Deus, e u é?
Vós me preguntades polo voss’amigo,
e eu ben vos digo que é sã’ e vivo.
Ai, Deus, e u é?
Vós me preguntades polo voss’amado
e eu ben vos digo que é viv’ e são.
Ai, Deus, e u é?
E eu ben vos digo que é sã’ e vivo
e seerá vosc’ ant’ o prazo saido.
Ai, Deus, e u é?
E eu ben vos digo, que é viv’ e são
e seerá vosc’ ant’ o prazo passado.
Ai, Deus, e u é?

Cantiga de amigo 6

Vaiamos irmana, vaiamos dormir,
nas ribas do lago, u eu andar vi
a las aves meu amigo.
Vaiamos irmana, vaiamos folgar
nas ribas do lago, u eu vi andar
a las aves meu amigo.
Enas ribas do lago, u eu andar vi,
seu arco na mãao as aves ferir,
a las aves meu amigo.
Enas ribas do lago, u eu vi andar,
seu arco na mãao a las aves tirar,
a las aves meu amigo.
Seu arco na mãao as aves ferir,
e las que cantavan leixa-las guarir,
a las aves meu amigo.
Seu arco na mãao a las aves tirar,
e las que cantavan non as quer matar,
a las aves meu amigo.

Lírica catalana

Lírica catalana 1 · Viadera

La vostra amor m’ich fa venir,
senyora.
La vostra amor m’ich fa venir.
Semblau me stela del sir,
senyora.
Semblau me stela del sir
qui tot lo mon fa resplendir.
Amor, donasseu me un bon dir!
La vostra amor m’ich fa passar.
Semblau me stela del mar
qui tot lo mon fa clarejar.
Amor, donasseu me un baysar!

Lírica catalana 3 · Albada

Anaus-vos-en, la mia amor,
anaus-vos-en.
Que la gent se va despertant,
e lo gall vos diu en cantant:
“anaus-vos-en”.

Lírica catalana 2

No puch dormir soleta, no.
Què-m faré, lassa,
si no mis passa? Tant mi turmenta lamor!
Ay, amich, mon dolç amich!
Somiat vos he esta nit.
Què-m faré, lassa?
Somiat vos he esta nit.
que-us tenia en mon lit.
Què-m faré, lassa?
Ay, amat, mon dolç amat!,
anit vos he somiat!
Què-m fare, lassa?
Anit vos he somiat
que-us tenia en mon braç.
Què-m faré, lassa?

Lírica castellana

Canción castellana 1

¡Sañosa está la niña!
¡Ay, Dios!, ¿quién le hablaría?
En la sierra anda la niña
su ganado a repastar,
hermosa como los flores,
sañosa como la mar.
Sañosa como la mar
está la niña.
¡Ay, Dios!, ¿quién le hablaría?

Canción castellana 3

Caballero, queráisme dejar,
Que me dirán mal.
¡Oh, qué mañanica, mañana,
la mañana de San Juan,
cuando la niña y el caballero
ambos se iban a bañar!
Que me dirán mal
Caballero, queráisme dejar,
Que me dirán mal.

Canción castellana 5

Cervatica, que no me la vuelvas,
que yo me la volveré.
Cervatica tan garrida,
no enturbies el agua fría,
que he de lavar la camisa
de aquel a quien di mi fe.
Cervatica, que no me la vuelvas,
que yo me la volveré.
Cervatica tan galana,
no enturbies el agua clara,
que he de lavar la delgada
para quien yo me lavé.
Cervatica, que no me la vuelvas,
que yo me la volveré.

Canción castellana 7

Dentro en el vergel
Moriré,
dentro en el rosal
matarme han.
Yo m’iba, mi madre,
las rosas coger;
hallé mis amores
dentro en el vergel.
Dentro en el rosal
matarm’ han.

Canción castellana 9

Ya cantan los gallos,
buen amor, y vete,
cata que amaneçe.

Canción castellana 10

Veante mis ojos,
Y muérame yo luego,
Dulce amor mío
Y lo que yo mas quiero

Canción castellana 12

No me firáis, madre,
yo os lo diré:
mal de amores hé.
Madre, un caballero
de casa del rey
siendo yo muy niña,
pidióme la fe;
dísela yo, madre,
no lo negaré.
Mal de amores he.
No me firáis, madre,
yo os lo diré:
mal de amores he.

Canción castellana 14

Papagayos, ruiseñores,
que cantáis al alborada,
llevad nueva a mis amores
cómo espero aquí asentada.
La medianoche es pasada
y no viene:
sabedme si otra amada
lo detiene.

Canción castellana 16

Buscad, buen amor,
con que me falaguedes,
que mal enojada me tenedes.
Anoche, amor,
Os estuve aguardando,
La puerta abierta,
Candelas quemando;
Y vos, buen amor,
Con otra holgando:
¡Que mal enojada me tenedes!

Canción castellana 18

Desde niña me casaron
Por amores que no amé:
Mal casadita me llamaré.

Canción castellana 20

Queredme bien, caballero,
casada soy, aunque no quiero.

Canción castellana 21

Abaja los ojos, casada;
no mates a quien te miraba.
Casada, pechos hermosos,
abaja tus ojos graciosos:
no mates a quien te miraba.
Abaja los ojos, casada;
no mates a quien te miraba.

Canción castellana 24

Por el val que habéis de arar,
el desposado,
por el val que habéis de arar
ya estaba arado.

Canción castellana 26

Aunque soy morena,
blanca yo nací:
guardando el ganado
la color perdí.

Canción castellana 2

En la fuente del rosel
lavan la niña y el doncel.
En la fuente de agua clara
con sus manos lavan la cara
él a ella y ella a él,
lavan la niña y el doncel.
En la fuente del rosel,
lavan la niña y el doncel.

Canción castellana 4

A mi puerta nace una fonte:
¿por dó saliré que no me moje?
A mi puerta la garrida
nace una fonte frida
donde lavo la mi camisa
y la de aquel’que yo más quería.
Por dó saliré que no me moje?

Canción castellana 6

No me habléis, conde,
d’amor en la calle:
Catá que os dirá male,
conde, la mi madre.
Mañana iré, conde,
a lavar al río:
allá me tenéis, conde,
a vuestro servicio.
Catá que os dirá mal
conde, la mi madre.
No me habléis, conde
d’amor en la calle.
Catá que os dirá male,
conde, la mi madre.

Canción castellana 8

En la huerta nasce la rosa:
quierome ir alla
para mirar al ruisenor
como cantabá.
Por las riberas del río
limones coge la virgo:
quiérome ir allá
para mirar al ruisenor
cómo cantabá.
Limones cogía la virgo
para dar al su amigo:
quierome ir alla
para ver al ruisenor
como cantabá.
Para dar al su amigo
en un sombrero de sirgo:
quiérome ir allá
para ver al ruisenor
como cantabá.

Canción castellana 11

Por vida de mis ojos,
El caballero,
Por vida de mis ojos,
Bien os quiero
Por vida de mis ojos
y de mi vida,
que por vuestros amores
ando perdida.
Por vida de mis ojos,
el caballero,
por vida de mis ojos,
bien os quiero.

Canción castellana 13

Si la noche hace escura,
Y tan corto es el camino,
¿cómo no venís, amigo?

Canción castellana 15


Quiero dormir, y no puedo,
que el amor me quita el sueño.
Manda pregonar el Rey
por Granada y por Sevilla
que todo hombre namorado
que se case con su amiga.
Que el amor me quita el sueño.
Quiero dormir y no puedo,
que el amor me quita el sueño.
Que todo hombre enamorado
que se case con su amiga:
¿qué haré, triste cuitado,
que es ya casada la mía?
Que el amor me quita el sueño.
Quiero dormir, y no puedo,
que el amor me quita el sueño.

Canción castellana 17

¡Puse mis amores
en Fernandino!
¡Ay que era casado!
¡Mal me ha mentido!
Digas marinero,
Del cuerpo garrido,
¿en cuál de aquellas naves
pasa fernandino?
¡Ay que era casado!
¡Mal me ha mentido!

Canción castellana 19

La bella malmaridada,
de las más lindas que vi,
si habéis de tomar amores,
vida, no dejéis a mí.

Canción castellana 22

A segar son idos
tres con una hoz;
mientras uno siega
holgaban los dos.

Canción castellana 23

– Muele, molinico,
molinico del amor,
– que no puedo moler, no.

Canción castellana 25

Aunque soy morenica y prieta,
¿a mí qué se me da?
Si tú no me quieres,
otro me querrá

Canción castellana 27

Criéme en aldea,
híceme morena;
si en villa me criara,
más bonica fuera.

Si prefieres trabajar sobre el papel descárgate el PDF con todos los poemas

Llegados a este punto, has terminado de leer los poemas y has debido de rellenar las fichas de evidencias. Es el momento de cruzar datos y sacar conclusiones.
Deberías ser capaz de establecer las características básicas de las jarchas, cantigas y canciones castellanas, así como de identificar unas características comunes a toda la lírica popular peninsular.

¿Has terminado tus conclusiones?
Comprueba ahora si has llegado a las mismas conclusiones que nosotros.

2.2. La lírica culta: el amor cortés

Frente a esta tradición popular, durante la Edad Media se desarrolla también una poesía elaborada por autores conocidos y destinada principalmente a ambientes cultos y cortesanos.

Uno de sus grandes modelos será la poesía de los trovadores provenzales, que desarrollaron el concepto de amor cortés.

En él, el enamorado se presenta como servidor de una dama idealizada y difícilmente alcanzable. La relación amorosa reproduce simbólicamente las relaciones de vasallaje propias de la sociedad feudal: el enamorado sirve a su dama como el vasallo sirve a su señor.

Este modelo amoroso tendrá una enorme influencia en la literatura europea y continuará transformándose durante los siglos siguientes.

Dos tradiciones que convivirán

La lírica medieval presenta así dos grandes caminos:

Lírica tradicionalLírica culta
OralEscrita
AnónimaAutor conocido
Transmitida y recreada colectivamenteElaborada por un autor
Musical y sencillaMás elaborada
Ámbito popularÁmbito cortesano
Jarchas, cantigas, villancicosPoesía trovadoresca y amor cortés

No son dos mundos completamente aislados. Ambas tradiciones convivieron y se influyeron de distintas maneras, y la literatura medieval irá evolucionando a partir de esa convivencia.

IDEA PARA RECORDAR
Popular y culta, oral y escrita, anónima y de autor: dos tradiciones que conviven y preparan la evolución de la poesía medieval.

3. La narrativa en verso

La narrativa también puede escribirse en verso.
Durante la Edad Media encontramos relatos de héroes, milagros, aventuras, amores y conflictos que se transmitieron y transformaron a lo largo del tiempo.

En esta actividad vamos a investigar dos grandes tradiciones de la narrativa medieval en verso: el mester de juglaría y el mester de clerecía.

Pero no vamos a aprender primero sus características para buscarlas después. Las descubriremos a partir de los textos.

Leerás una selección de poemas y fragmentos, recogerás las evidencias que encuentres y, cuando hayas terminado, compararás tus descubrimientos para elaborar tus propias conclusiones.

🔎 ¿Qué tienes que observar en cada texto?

Autoría

¿Sabemos quién escribió el texto? ¿Es una obra anónima o conocemos a su autor?
No confundas autor de la obra con copista o personaje que aparece en el fragmento.

Contenido del fragmento

Cuenta qué sucede en el texto que tienes delante. No resumas toda la obra ni expliques lo que ocurre antes o después.

Temática

Después de saber qué ocurre, pregúntate: ¿de qué asunto trata realmente el fragmento? Amor, honor, religión, guerra, moral, etc. Un mismo texto puede combinar varios temas.

Intención

Pregúntate para qué parece construido el texto: entretener, enseñar, emocionar, transmitir una reflexión, exaltar a un personaje…
No confundas intención con tema.

Métrica y rima

Observa cómo está construido el verso: medida, agrupación de los versos, regularidad o irregularidad y tipo de rima.
No escribas simplemente «cuaderna vía» o «romance»: explica qué observas en el texto que te permite reconocerlo.

Lengua

Fíjate en la variedad lingüística y en las formas que puedan resultar significativas para situar el texto.

Rasgos formales y expresivos

Busca cómo está contado: repeticiones, paralelismos, fórmulas, diálogo, llamadas al público, enumeraciones, personificaciones, comparaciones, cambios de tiempo verbal, etc.
No se trata de hacer una lista de figuras retóricas: selecciona los procedimientos que realmente tengan importancia en ese fragmento.

Mester

No lo decidas solo porque reconozcas el título o el autor. Utiliza las evidencias que hayas encontrado en los demás apartados para justificar a qué tradición relacionas el texto.

No todos los textos te van a proporcionar información para todos los apartados. No fuerces una característica que el fragmento no demuestra. Tu objetivo es recoger evidencias y, después, compararlas.

📜 El corpus

1. Cantar de la afrenta de Corpes

Anónimo · Poema de Mio Cid

En Valençia sei mio Çid con todos los sos,
Con el amos sus yernos los ifantes de Carrion.
Yazies en un escaño, durmie el Campeador,
Mala sobrevienta, sabed que les cuntio.
Saliose de la red e desatose el leon,
En grant miedo se vieron por medio de la cort;
Embraçan los mantos los del Campeador
E çercan el escaño e fincan sobre so señor.
Fernan Gonçalez […………………………………]
no vio alli do s’ alçase, nin camara abierta nin torre,
Metiose so l’ escaño, tanto hobo el pavor.
Diego Gonçalez por la puerta salio,
Diziendo de la boca: ¡No vere Carrion!
Tras una viga lagar metiose con grant pavor,
El manto e el brial todo suzio lo saco.
En esto desperto el que en buen hora naçio,
Vio çercado el escaño de sus buenos varones.
¿Que es esto, mesnadas, o que queredes vos?
Ya señor ondrado, rebata nos dio el leon.
Mio Çid finco el cobdo, en pie se levanto,
El manto trae al cuello y adeliño pora ‘l leon.
El leon, quando lo vio, assi envergonço,
Ante mio Çid la cabeça premio y el rostro finco;
Mio Çid don Rodrigo al cuello lo tomo
Y lievalo adestrando, en la red le metio.
A maravilla lo han quantos que y son
Y tornaronse al palaçio pora la cort.
Mio Çid por sos yernos demando y no los fallo,
Maguer los estan llamando, ninguno non responde.
Quando los fallaron ellos vinieron assi vinieron sin color,
No viestes tal juego commo iva por la cort;
Mandolo vedar mio Çid el Campeador.
Mucho se tovieron por embaidos los ifantes de Carrion,
Fiera cosa les pesa d’esto que les cuntio.

En Valencia estaba el Cid y los que con él son;
con él están sus yernos, los infantes de Carrión.
Echado en un escaño, dormía el Campeador,
cuando algo inesperado de pronto sucedió:
salió de la jaula y desatóse el león.
Por toda la corte un gran miedo corrió;
embrazan sus mantos los del Campeador
y cercan el escaño protegiendo a su señor.
Fernando González, infante de Carrión,
no halló dónde ocultarse, escondite no vio;
al fin, bajo el escaño, temblando, se metió.
Diego González por la puerta salió,
diciendo a grandes voces: «¡No veré Carrión!»
Tras la viga de un lagar se metió con gran pavor;
la túnica y el manto todo sucios los sacó.
En esto despertó el que en buen hora nació;
a sus buenos varones cercando el escaño vio:
«¿Qué es esto, caballeros? ¿ Qué es lo que queréis vos?»
«¡Ay, señor honrado, un susto nos dio el león».
Mío Cid se ha incorporado, en pie se levantó,
el manto trae al cuello, se fue para el león;
el león, al ver al Cid, tanto se atemorizó
que, bajando la cabeza, ante mío Cid se humilló.
Mío Cid don Rodrigo del cuello lo cogió,
lo lleva por la melena, en su jaula lo metió.
Maravillados están todos lo que con él son;
lleno de asombro, al palacio todo el mundo se tornó.
Mío Cid por sus yernos preguntó y no los halló;
aunque los está llamando, ninguno le respondió.
Cuando los encontraron pálidos venían los dos;
del miedo de los Infantes todo el mundo se burló.
Prohibió aquellas burlas mío Cid el Campeador.
Quedaron avergonzados los infantes de Carrión.
¡Grandemente les pesa esto que les sucedió!

4. Episodio de la dueña (estrofas 1321-1331)

Juan Ruiz, Arcipreste de Hita · Libro de buen amor

De cómo el arçipreste fue enamorado de una dueña que vido estar façiendo oraçión.

1321
Día era de Sant Marcos, fue fiesta señalada,
toda la santa iglesia fas’ proçesión honrada,
de las mayores del año de christianos loada:
acaeçiome una ventura la fiesta non pasada.
1322
Vi estar una dueña fermosa de beldat,
rogando muy devota ante la magestat,
rogué a la mi vieja, que me oviese piedat,
et que anduviese por mí pasos de caridat.
1323
Ella fiso mi ruego, pero con antipara,
dixo: «Non querría ésta que me costase cara,
»como la marroquía, que me corrió la vara,
»mas el leal amigo al bien e al mal se para.»
1324
Fue con la pleytesía, tomó por mi afán;
físose que vendíe joyas, ca de uso lo an,
entró en la posada, respuesta non le dan,
non vido a la mi vieja ome, gato, nin can.
1325
Díxol’ por qué iva, e diole aquestos versos:
«Señora», dis’, «comprad traveseros e abiesos.»
Dixo la buena dueña: «Tus desires traviesos
»entiéndelos, Urraca, todos ésos y ésos.»
1326
«Fija», dixo la vieja, «osar vos he fablar.»
Dixo la dueña: «Urraca, ¿por qué lo has de dexar?»
«Señora, pues yo digo de casamiento far,
»ca más val’ suelta estar la viuda que mal casar.
1327
»Más val’ tener algund cobro mucho ençelado,
»ca más val’ buen amigo, que mal marido velado,
»fija, quál vos yo daría que vos seríe mandado,
»muy loçano et cortés, sobre todos esmerado.»
1328
Si recabdó o non la buena mensajera,
vínome muy alegre, díxome de la primera:
«El que al lobo envía, a la fe carne espera.»
Éstos fueron los versos que levó mi trotera.
1329
Fabló la tortolilla en el regno de Rodas:
díso: «Non avedes pavor vos las mugeres todas
»de mudar vuestro amor por aver nuestras bodas,
»por ende casa la dueña con caballero apodas.»
1330
Et desque fue la dueña con otro ya casada,
escusose de mí, e de mí fue escusada,
por non faser pecado, o por non ser osada:
toda muger por esto non es de ome usada.
1331
Desque me vi señero et sin fulana solo,
envié por mi vieja, ella dixo: «¿A dolo?»
Vino a mí reyendo, dis: «Homíllome don Polo:
»fe aquí buen amor qual buen amiga buscolo.»

1321
Era el día de San Marcos, una fiesta muy señalada.
Toda la Iglesia hacía una procesión solemne,
de las más importantes del año y celebradas por los cristianos.
Aquel mismo día me ocurrió una aventura.

1322
Vi a una mujer muy hermosa,
que rezaba devotamente ante la Majestad.
Le pedí a mi vieja que tuviera compasión de mí
y que intercediera por mí con caridad.

1323
Ella cumplió mi petición, pero con cautela.
Dijo: «No quisiera que esto me saliera caro,
como aquella mora con la que tuve un problema,
pero el amigo fiel está dispuesto tanto para el bien como para el mal».

1324
Fue a hacer el encargo y se esforzó por mí.
Fingió que vendía joyas, porque era algo que solía hacer,
entró en la casa y nadie le respondió;
no encontró allí a nadie: ni hombre, ni gato, ni perro.

1325
Le explicó para qué iba y le dijo estas palabras:
—«Señora, comprad almohadas y otras prendas de cama».
La buena mujer respondió:
—«Entiendo perfectamente tus palabras atrevidas, Urraca».

1326
—«Hija —dijo la vieja—, ¿me atreveré a hablar?»
La mujer respondió: —«Urraca, ¿por qué vas a dejarlo?»
—«Señora, pues hablando de casamiento,
más vale que una viuda permanezca soltera que casarse mal».

1327
«Más vale tener algún apoyo, bien oculto,
más vale un buen amigo que un mal marido a su lado.
Hija, yo podría darte uno que sería de tu agrado,
muy apuesto y cortés, mejor que los demás».

1328
Fuera cual fuera el resultado de la gestión de la buena mensajera,
vino a mí muy alegre y me dijo enseguida:
—«Quien envía al lobo, a fe que espera que vuelva con carne».
Estos fueron los versos que llevó mi mensajera.

1329
Habló la tortolilla en el reino de Rodas:
—«¿No tenéis miedo, vosotras las mujeres,
de cambiar vuestro amor por unas nuevas bodas?»
Por eso la mujer se casa con un caballero.

1330

Y cuando la mujer se casó con otro,
se apartó de mí y yo me aparté de ella,
para no cometer pecado o porque no se atrevía:
por eso no toda mujer se entrega a un hombre.

1331

Cuando me vi de nuevo solo y sin ninguna mujer,
mandé llamar a mi vieja. Ella dijo: —«¿Qué ha pasado?»
Vino riendo y dijo: —«Os saludo, don Polo:
aquí tenéis el Buen Amor, como una buena amiga lo buscó para vos».

6. Romance de la jura de Santa Gadea

Anónimo · Romancero

En Santa Gadea de Burgos
do juran los hijosdalgo,
allí toma juramento
el Cid al rey castellano,
sobre un cerrojo de hierro
y una ballesta de palo.
Las juras eran tan recias
que al buen rey ponen espanto.
—Villanos te maten, rey,
villanos, que no hidalgos;
abarcas traigan calzadas,
que no zapatos con lazo;
traigan capas aguaderas,
no capuces ni tabardos;
con camisones de estopa,
no de holanda ni labrados;
cabalguen en sendas burras,
que no en mulas ni en caballos,
las riendas traigan de cuerda,
no de cueros fogueados;
mátente por las aradas,
no en camino ni en poblado;
con cuchillos cachicuernos,
no con puñales dorados;
sáquente el corazón vivo,
por el derecho costado,
si no dices la verdad
de lo que te es preguntado:
si tú fuiste o consentiste
en la muerte de tu hermano.
Las juras eran tan fuertes
que el rey no las ha otorgado.
Allí habló un caballero
de los suyos más privado:
—Haced la jura, buen rey,
no tengáis de eso cuidado,
que nunca fue rey traidor,
ni Papa descomulgado.
Jura entonces el buen rey
que en tal nunca se ha hallado.
Después habla contra el Cid
malamente y enojado:
—Mucho me aprietas, Rodrigo,
Cid, muy mal me has conjurado,
mas si hoy me tomas la jura,
después besarás mi mano.
—Aqueso será, buen rey,
como fuer galardonado,
porque allá en cualquier tierra
dan sueldo a los hijosdalgo.
—¡Vete de mis tierras, Cid,
mal caballero probado,
y no me entres más en ellas,
desde este día en un año!
—Que me place —dijo el Cid—
que me place de buen grado,
por ser la primera cosa
que mandas en tu reinado.
Tú me destierras por uno
yo me destierro por cuatro.
Ya se partía el buen Cid
sin al rey besar la mano;
ya se parte de sus tierras,
de Vivar y sus palacios:
las puertas deja cerradas,
los alamudes echados,
las cadenas deja llenas
de podencos y de galgos;
sólo lleva sus halcones,
los pollos y los mudados.
Con el iban los trescientos
caballeros hijosdalgo;
los unos iban a mula
y los otros a caballo;
todos llevan lanza en puño,
con el hierro acicalado,
y llevan sendas adargas
con borlas de colorado.
Por una ribera arriba
al Cid van acompañando;
acompañándolo iban
mientras él iba cazando.

2. Prólogo (estrofas 1-2)

Anónimo · Libro de Alexandre

1
Sennores si quisierdes mi seruicio prender
querria-uos de grado seruir de mi me[e]ster
deue de lo que sabe ome largo seer
si non podrie en culpa [y] en rieto caer
2
Mester traygo fermoso non es de ioglaria
mester es sin pecado que es de clerezia
fablar curso rimado por la quadern[a] [u]ia
a silauas contadas que es grant maestria

3. Milagro V (estrofas 132-141)

Gonzalo de Berceo · Milagros de Nuestra Señora

132
Era un omne pobre que vivie de raçiones,
Non avie otras rendas nin otras furçiones,
Fuera quanto labraba, esto poccas sazones,
Tenie en su alzado bien poccos pepiones.
133
Por ganar la Gloriosa que él mucho amava,
Partielo con los pobres todo quanto ganava,
En esto contendia e en esto punnava,
Por aver la su graçia su mengua oblidava.
134
Quando ovo est pobre dest mundo a passar
La madre gloriosa vinolo combidar,
Fabloli muy sabroso, querielo falagar,
Udieron la palabra todos los del logar.
135
Tu mucho cobdiçiest la nuestra compannia,
Sopist pora ganarla bien buena maestria,
Ca parties tus almosnas, diçies Ave Maria:
Porque lo façies todo yo bien lo entendia.
136
Sepas que es tu cosa toda bien acabada,
Esta es en que somos la cabera iomada,
El “ite missa est” conta que es cantada,
Venida es la hora de prender la soldada.
137
Io so aqui venida por levarte comigo
Al regno de mi fijo que es bien tu amigo,
Do se çeban los angeles del buen candial trigo,
A las sanctas virtutes plaçerlis a contigo.
138
Quando ovo la Gloriosa el sermon acabado,
Desamparó la alma al cuerpo venturado,
Prisieronla de angeles un convento onrrado,
Levaronla al çielo, Dios sea end laudado.
139
Los omnes que avien la voz ante oida,
Tan aina vidieron a promessa complida;
A la madre gloriosa que es tan comedida,
Todos li rendien graçias, quisque de su partida.
140
Qui tal cosa udiesse, serie mal venturado.
Si de Sancta Maria non fuesse muy pagado:
Si mas non la onrrasse serie desmesurado:
Qui de ella se parte, es muy mal engannado.
141
Aun mas adelante queremos aguijar,
Tal razon commo esta non es de destaiar,
Ca estos son los arbores do debemos folgar
En cuya sombra suelen las aves organar.

Era un hombre muy pobre, vivía de raciones,
no tenía otras rentas ni otras posesiones,
salvo lo que labraba, y lo que hacía en ocasiones,
en su hacienda tenía bien escasos pepiones.

Por ganar la Gloriosa, a la que mucho amaba,
partía con los pobres todo cuanto ganaba,
en esto entendía y por esto pugnaba
para obtener su gracia, su gran mengua olvidaba.

Cuando este pobre hubo de este mundo a pasar,
la Madre muy gloriosa lo vino a convidar,
hablóle muy sabroso, quiéralo halagar,
oyeron sus palabras todos los del lugar:


Tu mucho codiciabas nuestra compañía,
supiste por ganarla hacer buena maestría,
partías tus limosnas, decías Ave María;
por qué lo hacías todo yo bien lo entendía.

Sepas hoy que tu cosa toda es bien acabada,
es ésta en la que estamos la postrera jornada,
el ite missa est cuenta que ya es contada,
ya es venida la hora de cobrar la soldada.

Yo soy aquí venida por llevarte conmigo
al reino de mi hijo el cual es bien tu amigo,
do se ceban los ángeles del buen candeal trigo,
que las santas virtudes placer habrán contigo.

Cuando hubo la Gloriosa el sermón acabado,
desamparó la alma al cuerpo, venturado,
la tomaron los ángeles, un buen convento honrado,
y la llevaron al cielo, sea Dios alabado.

Los hombres por los cuales la voz fue antes oída,
muy prontamente vieron la promesa cumplida;
a la Madre gloriosa, la que es tan comedida,
todos le rendían gracias, cada uno a su medida.

Quien tales cosas oiga, será mal venturado,
si de Santa María no fuese muy pagado;
y si más no la honrase sería desmesurado,
que quien de ella se parte, es muy mal engañado.

Aún más adelante queremos aguijar,
que razón como ésta no es razón de olvidar,
ya que estos son los árboles que debemos holgar,
en cuya sombra suelen las aves organar.

5. De cómo todas las cosas del mundo son vanidat, sino amar a Dios

Juan Ruiz, Arcipreste de Hita · Libro de buen amor

105
Como dise Salomón, e dise la verdat,
que las cosas del mundo todas son vanidat,
todas son pasaderas, vanse con la edat;
salvo amor de Dios, todas son liviandat.
106
Et yo desque vi la dueña partida e mudada,
dixe: «Querer do non me quieren, faría una nada:
»responder do non me llaman, es vanidat probada.»
Partime de su pleyto, pues de mí es redrada.
107
Sabe Dios, que aquesta dueña e quantas yo vi,
siempre quise guardarlas, et siempre las serví,
si servir non las pude, nunca las deserví,
de dueña mesurada siempre bien escrebí.
108
Mucho sería villano e torpe pajés,
si de la mujer noble dixiese cosa refés;
ca en muger loçana, fermosa e cortés
todo bien del mundo e todo plaser es.
109
Si Dios, quando formó el ome entendiera
que era mala cosa la mujer, non la diera
al ome por compañera, nin d’él non la fesiera,
si para bien non fuera, tan noble non saliera.
110
Si omen a la mujer non la quisiese bien,
non ternía tantos presos el amor quantos tien’,
por santo nin santa que seya, non sé quién,
non codiçie compaña, si solo se mantien’.

105
Como dice Salomón, y dice la verdad,
que las cosas del mundo todas son vanidad,
todas son pasajeras, se van con la edad;
salvo el amor de Dios, todas son liviandad.

106
Y yo, después de ver a la mujer apartada y cambiada,
dije: «Querer donde no me quieren sería una locura;
responder donde no me llaman es vanidad probada».
Me aparté de su asunto, pues de mí se había alejado.

107
Sabe Dios que a esta mujer y a cuantas vi,
siempre quise respetarlas y siempre las serví;
si no pude servirlas, nunca les hice daño,
y de toda mujer honesta siempre hablé bien.

108
Sería muy villano y torpe campesino
si dijera algo vergonzoso de una mujer noble;
porque en una mujer alegre, hermosa y cortés
se encuentran todo el bien y todo el placer del mundo.

109
Si Dios, cuando creó al hombre, hubiera entendido
que la mujer era algo malo, no se la habría dado
al hombre como compañera, ni la habría creado para él;
si no hubiera sido para el bien, no habría creado a un ser tan noble.

110
Si el hombre no quisiera a la mujer,
el amor no tendría tantos cautivos como tiene;
por santo o santa que sea una persona, no sé quién
no desearía compañía si tuviera que vivir solo.

7. Abenámar, Abenámar

Anónimo · Romancero

¡Abenámar, Abenámar,
moro de la morería,
el día que tú naciste
grandes señales había!
Estaba la mar en calma,
la luna estaba crecida:
moro que en tal signo nace
no debe decir mentira.
Allí respondiera el moro,
bien oiréis lo que decía:
«No te la diré, señor,
aunque me cueste la vida,
porque soy hijo de un moro
y una cristiana cautiva;
siendo yo niño y muchacho,
mi madre me lo decía:
que mentira no dijese,
que era grande villanía:
por tanto, pregunta, rey,
que la verdad te diría.»
«Yo te agradezco, Abenámar,
aquesa tu cortesía.
¿Qué castillos son aquellos?
¡Altos son y relucían!»
«El Alhambra era, señor,
y la otra la Mezquita:
los otros los Alíxares,
labrados a maravilla.
El moro que los labraba
cien doblas ganaba al día,
y el día que no los labra,
otras tantas se perdía.
Desque los tuvo labrados
el rey le quitó la vida
porque no labre otros tales
al rey del Andalucía.
El otro es Generalife,
huerta que par no tenía;
el otro Torres Bermejas,
castillo de gran valía.»
Allí hablara el rey don Juan,
bien oiréis lo que decía:
«Si tú quisieras, Granada,
contigo me casaría;
daréte en arras y dote
a Córdoba y a Sevilla.»
«Casada soy, rey don Juan,
casada soy, que no viuda;
el moro que a mí me tiene
muy grande bien me quería.»

8. La venganza de Mudarra

Anónimo · Romancero

A cazar va don Rodrigo,
y aun don Rodrigo de Lara,
con el gran calor que hace
se ha arrimado a una haya,
maldiciendo a Mudarrillo,
hijo de la renegada,
que si a las manos le hubiese
que le sacaría el alma.
El señor estando en esto,
Mudarrillo que asomaba.
—Dios te salve, caballero,
debajo la verde haya.
—Así haga a ti, escudero,
buena sea tu llegada.
—Dígasme tú, caballero,
¿cómo era la tu gracia?
—A mí me dicen Rodrigo,
y aun don Rodrigo de Lara,
cuñado de Gonzalo Gustios,
hermano de doña Sancha;
por sobrinos me los tuve
los siete infantes de Lara;
espero aquí a Mudarrillo,
hijo de la renegada;
si delante lo tuviese,
yo le sacaría el alma.
—Si a ti te dicen Rodrigo,
y aun don Rodrigo de Lara,
a mí Mudarra González,
hijo de la renegada;
de Gonzalo Gustios hijo
e hijastro de doña Sancha;
por hermanos me los hube
los siete infantes de Lara.
Tú los vendiste, traidor,
en el val de Arabiana,
mas si Dios a mí me ayuda,
aquí dejarás el alma.
—Espéresme, don Gonzalo,
iré a tomar mis armas.
—La espera que tú le diste
a los infantes de Lara.
Aquí morirás, traidor,
enemigo de doña Sancha.

Si prefieres puedes descargarte los textos y trabajarlos en papel:

Llegados a este punto, has terminado de leer los fragmentos y has debido de rellenar la ficha de evidencias. Es el momento de cruzar datos y sacar conclusiones.
Deberías ser capaz de establecer las características básicas del Mester de Juglaría y del Mester de Clerecía

¿Has terminado tus conclusiones?
Comprueba ahora si has llegado a las mismas conclusiones que nosotros.

4. La prosa medieval.

Durante buena parte de la Edad Media, el latín fue la lengua de los textos escritos. Poco a poco, el castellano fue incorporándose a la escritura hasta convertirse también en una lengua de cultura.

Este proceso alcanza un momento decisivo durante el siglo XIII, especialmente gracias a la labor de Alfonso X el Sabio.

La prosa medieval tendrá dos grandes vertientes que veremos aquí: la prosa de carácter cultural y didáctico y la prosa narrativa, especialmente las colecciones de cuentos.

4.1. Alfonso X el Sabio

En la segunda mitad del siglo XIII, Alfonso X el Sabio (1221-1284) impulsa de manera decisiva el desarrollo de la prosa castellana.

Su propósito es convertir el castellano en una lengua de cultura, capaz de transmitir conocimientos que hasta entonces se habían expresado fundamentalmente en latín.

Alfonso X promueve la traducción y elaboración de obras procedentes de las culturas árabe, judía y cristiana, y favorece la actividad de la llamada Escuela de Traductores de Toledo.

Su producción abarca campos muy diferentes:

  • Historia: Estoria de España y Grande e General Estoria.
  • Derecho: Las Siete Partidas.
  • Ciencia: Libros del saber de astronomía.
  • Entretenimiento: Libro de axedrez, dados e tablas.

Así, el castellano comienza a utilizarse para contar la historia, formular leyes, transmitir conocimientos científicos y desarrollar una cultura escrita.

IDEA PARA RECORDAR
Alfonso X convierte el castellano en una lengua de cultura.

4.2. Las colecciones de cuentos o exemplos

Durante el siglo XIII se desarrolla también la prosa de ficción.

Llegan a la Península colecciones de cuentos de origen oriental, entre las que destacan Calila e Dimna y Sendebar.

Estos relatos no se entendían simplemente como historias para entretener. También se consideraban una forma de transmitir saber y enseñar pautas de conducta, especialmente a quienes tenían responsabilidades de gobierno.

Por eso muchos de estos cuentos presentan una enseñanza basada en valores prácticos como la prudencia y la astucia.

La historia entretiene, pero al mismo tiempo enseña a actuar.

4.3. Don Juan Manuel y El conde Lucanor

En el siglo XIV destaca Don Juan Manuel (1282-1340), sobrino de Alfonso X y miembro de la familia real.

Fue un noble profundamente implicado en la vida política y militar de su tiempo y, además, un escritor con una fuerte conciencia de autor.

Entre sus obras destacan Libro del caballero y del escudero, Libro de los estados y, sobre todo, El Conde Lucanor o Libro de Patronio.

El Conde Lucanor

El Conde Lucanor, escrito entre 1330 y 1335, es su obra más conocida.

Está formado por 51 cuentos o exemplos, organizados mediante un marco narrativo que se repite.

La estructura del cuento

El mecanismo es siempre muy claro:

1. El problema
El conde Lucanor plantea a su consejero Patronio una situación que le preocupa.

2. El cuento
Patronio responde contándole una historia relacionada con el problema.

3. La aplicación
Patronio explica qué enseñanza puede extraerse del cuento y aconseja al conde.

4. La moraleja
El relato termina con un pareado en el que Don Juan Manuel resume la enseñanza. Literatura de la Edad Media y …

Enseñar sin aburrir

La finalidad de la obra es fundamentalmente didáctica: Don Juan Manuel pretende ofrecer a los nobles consejos útiles para desenvolverse en las situaciones de la vida.

Pero no presenta las enseñanzas directamente como un tratado. Las introduce mediante cuentos, de modo que la narración hace más agradable y accesible la enseñanza.

IDEA PARA RECORDAR
El Conde Lucanor: problema → cuento → consejo → moraleja.

Un escritor preocupado por su obra

Don Juan Manuel muestra además una preocupación poco habitual por la autoría y la transmisión de sus textos.

Quiere que sus obras se conserven tal como él las escribió y se preocupa por evitar que los copistas las modifiquen. Además, no se limita a traducir los cuentos que utiliza como fuentes: los reelabora y les da una expresión propia.

🧭 El recorrido de la prosa medieval

Podemos resumir su evolución así:

Castellano escrito
→ Alfonso X: el castellano como lengua de cultura
→ colecciones de cuentos: enseñar mediante relatos
→ Don Juan Manuel: elaboración literaria personal
→ El Conde Lucanor: cuento + enseñanza

IDEA PARA RECORDAR
La prosa castellana medieval pasa de convertirse en lengua capaz de transmitir el saber a utilizarse también para crear literatura narrativa propia.

📖 Textos en prosa. Ejemplos

“El rey don Alfonso cuando lo sopo, pesóle muy de coraçón; los ricos omnes que andavan
con él cuando aquello vieron, como avién muy gran embidia al Cid, dixeron mucho mal d’él al rey e mezcláronle muy mal con el rey, deziéndole: “señor, Ruy Díaz Cid, que quebrantó la paz que vós aviedes puesta e confirmada con los moros, non lo fizo por ál si non por que matasen a vós e a nós”. El rey como estava muy sañudo e mucho irado contra él, creólos luego, que non le querié bien por la jura que le tomara en Burgos sobre razón de la muerte del rey don Sancho su hermano, como es ya dicho; et enbió luego dezir al Cid por sus cartas que le saliese de todo el regno. Et él después que ovo leídas las cartas, como quier que ende oviese gran pesar, non quiso ý ál fazer, ca non avié plazo más de nueve días en que saliese. Enbió por sus parientes e por sus vasallos, e díxoles cómo el rey le mandava salir de su tierra e que non le dava de plazo más de nueve días, e que querié saber d’ellos cuáles querién ir con él o cuáles fincar. Minaya Álvar Fáñez le dixo: “Cid, todos iremos convusco e servos hemos leales vasallos”. Todos los otros dixieron otrosí que irién con él donde quier que él fuese, e que se non quitarién d’él nin le desamparién por ninguna guisa. El Cid gradeciógelo estonces mucho, e díxoles que si Dios le bien feziese, que gelo galardonarié muy bien.
Otro día salió el Cid de Bivar con toda su compaña…”

Capítulo I
Cómo el rey Sirechuel envió a Berzebuy a tierra de India
Dicen que en tiempo de los reyes de los gentiles, reinando el rey Sirechuel, que fue fijo de
Cades, fue un homne a que decían Berzebuey, que era físico e príncipe de los físicos del regno; e había con el rey grant dignidad e honra, e cátedra conoscida. Et como quier que era físico conoscido, era sabio e filósofo, et dio al rey de India una petición, la cual decía que fallaba en escripturas de los filósofos que en tierra de India había unos montes en que había tantas yerbas de muchas maneras, e que si conoscidas fuesen e sacadas e confacionadas, que se sacarían dellas melecinas con que resucitasen los muertos; e fizo al rey que le diese licencia para ir huscarlas, et que le ayudase para la despensa, e que le diese sus cartas para todos los reyes de India, que le ayudasen por que él pudiese recabdar aquello por que iba.
Et el rey otorgógelo e aguciólo; et envió con él sus presentes para los reyes donde iba,
segunt que era costumbre de los reyes cuando unos enviaban a otros sus mandaderos con sus cartas por lo que habían menester. Et fuese Berzebuey por su mandado, et andudo tanto fasta que llegó a tierra de India. Desí dio las cartas e los presentes que traía a cada uno de aquellos reyes, et demandóles licencia para ir buscar aquello por que era venido. Et ellos diéronle todos licencia e ayuda.
Et duró en coger estas yerbas e plantas grand tiempo, más de un año, et volviéndolas con las
melecinas que decían sus libros, et faciendo esto con grand diligencia. Desí probólas en los finados, e non resucitaron ningunos; e entonces dubdó en sus escripturas, e cayó en grand escándalo, et tovo por cosa vergonzosa de tornar a su señor el rey con tan mal recabdo.
E quejóse desto a los filósofos de los reyes de India. Et ellos dijéronle que eso mismo
fallaron ellos en sus escripturas que él había fallado, e propiamente el entendimiento de los libros de la su filosofía et el saber que Dios puso en ellos son las yerbas, et que la melecina que en ellos decía son los buenos castigos e el saber, et los muertos que resucitasen con aquellas yerbas son los homnes nescios que non saben cuándo son melecinados en el saber, e les facen entender las cosas, e esplanándolas aprenden de aquellas cosas que son tomadas de los sabios, et luego, en leyendo aprenden el saber et alumbran sus entendimientos.
Et cuando esto sopo Berzebuey buscó aquellas escripturas e fallólas en lenguaje de India e
trasladólas en lenguaje de Persia, et concertólas. Desí tornóse al rey su señor. Et este rey era muy acucioso en allegar el saber, e en amar los filósofos más que a otri, e trabajábase en aprender el saber, et amábalo más que a muchos deleites en que los reyes se entremeten. Et cuando fue Berzebuey en su tierra, mandó a todo el pueblo que tomase aquellos escriptos e que los leyesen, et rogasen a Dios que les diese gracia con que los entendiesen, e dioles aquellos que eran más privados en la casa del rey. Et el uno de aquellos escriptos es aqueste libro de Calila e Dimna.
Desí puso en este libro lo que trasladó de los libros de India, unas cuestiones que fizo un rey
de India que había nombre Dicelem, et al su aguacil decían Burduben; et era filósofo a quien él más amaba. Et mandóle que respondiese a ellas capítulo por capítulo, et respuesta verdadera e apuesta, et que le diese ejemplos e semejanzas et por tal que viese la certedumbre de su respuesta, et que lo ayuntase en un libro entero, por que lo él tomase por castigo para sí, et que lo dejase después de su vida a los que dél descendiesen.
Et era el primero capítulo del león et del buey, que es después de la estoria de Berzebue y el
menge.

Cuento VII

Lo que sucedió a una mujer que se llamaba doña Truhana

Otra vez estaba hablando el Conde Lucanor con Patronio de esta manera:
-Patronio, un hombre me ha propuesto una cosa y también me ha dicho la forma de conseguirla. Os aseguro que tiene tantas ventajas que, si con la ayuda de Dios pudiera salir bien, me sería de gran utilidad y provecho, pues los beneficios se ligan unos con otros, de tal forma que al final serán muy grandes.
Y entonces le contó a Patronio cuanto él sabía. Al oírlo Patronio, contestó al conde:
-Señor Conde Lucanor, siempre oí decir que el prudente se atiene a las realidades y desdeña las fantasías, pues muchas veces a quienes viven de ellas les suele ocurrir lo que a doña Truhana.
El conde le preguntó lo que le había pasado a esta.
-Señor conde -dijo Patronio-, había una mujer que se llamaba doña Truhana, que era más pobre que rica, la cual, yendo un día al mercado, llevaba una olla de miel en la cabeza. Mientras iba por el camino, empezó a pensar que vendería la miel y que, con lo que le diesen, compraría una partida de huevos, de los cuales nacerían gallinas, y que luego, con el dinero que le diesen por las gallinas, compraría ovejas, y así fue comprando y vendiendo, siempre con ganancias, hasta que se vio más rica que ninguna de sus vecinas.
Luego pensó que, siendo tan rica, podría casar bien a sus hijos e hijas, y que iría acompañada por la calle de yernos y nueras y, pensó también que todos comentarían su buena suerte pues había llegado a tener tantos bienes aunque había nacido muy pobre.
Así, pensando en esto, comenzó a reír con mucha alegría por su buena suerte y, riendo, riendo, se dio una palmada en la frente, la olla cayó al suelo y se rompió en mil pedazos. Doña Truhana, cuando vio la olla rota y la miel esparcida por el suelo, empezó a llorar y a lamentarse muy amargamente porque había perdido todas las riquezas que esperaba obtener de la olla si no se hubiera roto. Así, porque puso toda su confianza en fantasías, no pudo hacer nada de lo que esperaba y deseaba tanto.
Vos, señor conde, si queréis que lo que os dicen y lo que pensáis sean realidad algún día, procurad siempre que se trate de cosas razonables y no fantasías o imaginaciones dudosas y vanas. Y cuando quisiereis iniciar algún negocio, no arriesguéis algo muy vuestro, cuya pérdida os pueda ocasionar dolor, por conseguir un provecho basado tan sólo en la imaginación.
Al conde le agradó mucho esto que le contó Patronio, actuó de acuerdo con la historia y, así, le fue muy bien.
Y como a don Juan le gustó este cuento, lo hizo escribir en este libro y compuso estos versos:

En realidades ciertas os podéis confiar,
mas de las fantasías os debéis alejar.


5. El teatro medieval

La conservación del teatro medieval castellano es muy limitada. Han llegado hasta nosotros pocos textos, pero eso no significa que apenas existieran representaciones: muchas prácticas escénicas eran efímeras y no necesitaban quedar fijadas por escrito.

Las primeras manifestaciones teatrales medievales estuvieron estrechamente relacionadas con la liturgia cristiana. Algunos episodios religiosos comenzaron a representarse mediante pequeños diálogos, cantos y escenas dentro de las celebraciones. Con el tiempo, algunas de estas formas adquirieron mayor autonomía y salieron del espacio estrictamente litúrgico.

5.1. El Auto de los Reyes Magos

El Auto de los Reyes Magos, obra anónima e incompleta probablemente compuesta en el siglo XII, es el primer texto teatral castellano conservado.

Recrea el episodio de los Magos que siguen la estrella y llegan hasta Herodes.

Su importancia no reside únicamente en su antigüedad: está construido mediante el diálogo de los personajes y carece de narrador. La acción avanza a través de lo que los personajes dicen y hacen.

5.2. Las Danzas de la Muerte

Entre las manifestaciones espectaculares de finales de la Edad Media destacan las Danzas de la Muerte.

No constituyen propiamente un género teatral, pero poseen un evidente componente de dramatización y representación: la Muerte, personificada, convoca a diferentes personajes para incorporarlos a su danza.

Su idea fundamental es el poder igualador de la muerte: reyes, nobles, miembros del clero, ricos y pobres terminan compartiendo el mismo destino.

En la literatura castellana conservamos la Danza general de la Muerte, obra anónima de comienzos del siglo XV. Este motivo tendrá una larga continuidad y aparecerá de nuevo, transformado, en Jorge Manrique.

IDEA PARA RECORDAR
Del espacio litúrgico a formas cada vez más autónomas: el teatro medieval conserva muy pocos textos, pero deja las bases de una tradición dramática que seguirá transformándose.

📖 Textos teatrales. Ejemplo

[Escena I]

[CASPAR]

[Solo.]

¡Dios criador, cuál maravila,
no sé cuál es aquesta strela!
Agora primas la he veída;
poco tiempo ha que es nacida.
¿Nacido es el Criador 5
que es de la[s] gentes Senior?
Non es verdad, no sé qué digo;
todo esto non vale un figo.
Otra nocte me lo cataré,
si es verdad bine lo sabré. 10

[Pausa.]

¿Bine es verdad lo que yo digo?
En todo, en todo lo prohío.
¿Non pudet seer otra sennal?
Aquesto es i non es ál;
nacido es Dios, por ver, de fembra 15
in aquest mes de december.
Alá iré; ó que fure, aoralo he;
por Dios de todos lo terné.

[BALTHASAR]

[Solo.]

Esta strela non sé dónd vinet,
quín la trae o quín la tine. 20
¿Por qué es aquesta sennal?
En mos días non vi atal.
Certas nacido es en tirra
aquel qui en pace y en guerra
senior ha a seer da oriente 25
de todos hata in occidente.
Por tres noches me lo veré
y más de vere lo sabré.

[Pausa.]

¿En todo, en todo es nacido?
Non sé si algo he veído. 30
Iré, lo aoraré,
y pregaré y rogaré.
[…]

6. El siglo XV: un siglo de transición

6.1. Entre la Edad Media y el Renacimiento

El siglo XV suele considerarse un periodo de transición entre la Edad Media y el Renacimiento. No se produce una ruptura repentina: formas de pensar, géneros y temas medievales continúan vivos mientras aparecen nuevas influencias y nuevas maneras de entender al ser humano y la cultura.

Las ciudades y el comercio adquieren mayor importancia, las cortes se convierten en centros de creación literaria y aumenta la difusión de la cultura escrita. Al mismo tiempo, crece el interés por la Antigüedad clásica y la influencia del Humanismo italiano introduce nuevos modelos culturales.

La imprenta, inventada a mediados del siglo XV, transformará progresivamente la circulación de los textos, aunque el manuscrito continuará siendo fundamental durante mucho tiempo.

Tampoco desaparece la religiosidad medieval. Las nuevas formas culturales conviven con tradiciones profundamente arraigadas.

Una época marcada por la muerte

La muerte adquiere una presencia especialmente intensa en la cultura de los últimos siglos medievales. Las epidemias, las guerras, las hambrunas y otras crisis contribuyeron a hacer de ella una realidad cotidiana y reforzaron su presencia en el arte y la literatura.

Pero, junto a esa conciencia de la muerte, adquieren cada vez mayor importancia el individuo, la fama, la vida terrenal y el interés por la cultura clásica.

El siglo XV resulta especialmente interesante porque todas estas tendencias conviven.

La literatura de un siglo de transición

En literatura, las cortes y los cancioneros favorecerán el desarrollo de la poesía culta; la prosa incorporará nuevas formas narrativas; las prácticas dramáticas se diversificarán; y al final del siglo aparecerá una obra difícil de encerrar en una sola época y en un solo género:

La Celestina.

IDEA PARA RECORDAR
El siglo XV no sustituye de golpe a la Edad Media: en él conviven tradición medieval y nuevas formas que anuncian el Renacimiento.

6.2. La poesía culta del siglo XV

Durante el siglo XV, las cortes se convirtieron en importantes centros de creación literaria. Los poemas circulaban en manuscritos y muchos fueron reunidos en cancioneros, que conservan composiciones de numerosos autores.

El amor cortés continúa siendo uno de los grandes modelos de la poesía amorosa, pero junto a esta tradición aparecen con mayor fuerza influencias italianas y clásicas que anuncian algunas transformaciones del Renacimiento.

Arte Mayor y Arte Real

La poesía cortesana del siglo XV presenta dos tendencias métricas y estilísticas principales:

Arte Mayor: versos largos, lenguaje culto y artificioso y temas morales, filosóficos, políticos o alegóricos.

Arte Real: versos principalmente octosílabos y formas más breves. Predomina la poesía amorosa y el código del amor cortés.

No son compartimentos cerrados: un mismo poeta puede cultivar formas diferentes.

Los cancioneros

Los cancioneros reúnen buena parte de la poesía del siglo XV. Entre los más importantes están el Cancionero de Baena y el Cancionero de Estúñiga.

No contienen solo poesía amorosa: también encontramos composiciones morales, políticas, satíricas, romances y canciones tradicionales, entre otras formas.

Juan de Mena

Juan de Mena representa especialmente la vertiente culta del Arte Mayor.

Su obra más importante, Laberinto de Fortuna, es un poema alegórico sobre la fortuna, el destino y la situación política de su tiempo.

Su poesía presenta una expresión elaborada y una fuerte influencia de los modelos clásicos e italianos.

El marqués de Santillana

Íñigo López de Mendoza, marqués de Santillana, muestra la convivencia de distintas tradiciones.

Cultivó las serranillas, relacionadas con la tradición peninsular, y experimentó también con el soneto de influencia italiana, que tendrá una enorme importancia durante el Renacimiento.

Para relacionar

Ya encontramos serranas en el Libro de buen amor de Juan Ruiz.

Compara una de aquellas escenas con una serranilla del marqués de Santillana:

  • ¿Cómo se describe a la mujer?
  • ¿Cómo habla y se comporta?
  • ¿Qué relación establece con el protagonista?
  • ¿Qué diferencias aparecen en el ambiente, el tono y la idealización?

Jorge Manrique, poeta del amor

Antes de escribir la obra por la que será recordado, Jorge Manrique participó plenamente en la poesía cortesana de su tiempo.

Compuso poemas amorosos en los que aparecen motivos propios del amor cortés, como el servicio a la dama, el sufrimiento amoroso o el amor entendido como una fuerza de la que el enamorado no puede escapar.

Esta producción lo sitúa junto a los demás poetas de su época.

📖 Poemas del siglo XV

Tus casos falaçes, Fortuna, cantamos,
estados de gentes que giras e trocas;
tus grandes discordias, tus firmezas pocas,
y los qu’en tu rueda quexosos fallamos.
Fasta que al tempo de agora vengamos 5
de fechos pasados cobdicia mi pluma
y de los presentes fazer breve suma,
y dé fin Apolo, pues nos començamos.

Non es el rayo de Febo luciente,
nin los filos de Arabia más fermosos
que los vuestros cabellos luminosos,
nin gema de topaza tan fulgente.

Eran ligados de un verdor placiente
e flores de jazmín que los ornaba,
e su perfecta belleza mostraba
cual viva flama o estrella d’Oriente.

Loó mi lengua, maguer sea indigna,
aquel buen punto que primero vi
la vuestra imagen e forma divina,

tal como perla e claro rubí,
e vuestra vista társica e benigna,
a cuyo esguarde e merced me di.

Después que nací,
no ví tal serrana
como esta mañana.
Allá en la vegüela 5
a Mata’l Espino,
en ese camino
que va a Loçoyuela,
de guissa la vy
que me fizo gana 10
la fruta tenprana.
Garnacha traía
de oro, presada
con broncha dorada,
que bien parecía. 15
A ella volví
diziendo: «Loçana,
¿e soys vos villana?»
«Sí soy, cavallero;
si por mí lo avedes, 20
decit ¿qué queredes?,
fablat verdadero.»
Yo le dixe assí:
«Juro por Santana
que no soys villana.» 25

Yo soy quien libre me vi,
yo quien pudiera oluidaros,
yo so el que por amaros
estoy desque os conoscí,
sin Dios y sin vos y mí. 5
Sin Dios, porqu’en vos adoro,
sin vos, pues no me queréys,
pues sin mí ya está de coro
que vos soys quien me tenéys.
Assí que triste nascí, 10
pues que pudiera oluidaros,
yo so el que por amaros
estó, desque os conoscí,
sin Dios y sin vos y mí.

Acabamos de ver que Jorge Manrique fue poeta de cancionero, gran poeta del amor, pero una obra de naturaleza muy diferente lo convertiría en una de las figuras fundamentales de la literatura castellana del siglo XV: Coplas por la muerte de su padre.

6.3. 🏰 Ruta Descubrimiento · Jorge Manrique

Jorge Manrique escribió una de las obras más conocidas de la literatura castellana del siglo XV: las Coplas a la muerte de su padre.

El título ya nos adelanta algo importante: la muerte de su padre, don Rodrigo Manrique, está en el centro de la obra. Pero las Coplas no son simplemente un largo lamento por una persona fallecida.

A lo largo del poema, Manrique reflexiona sobre la vida, el paso del tiempo, la muerte, la fortuna, el poder, la fama y aquello que permanece después de la muerte.

Vamos a descubrir cómo construye esa reflexión.

Pero empezaremos por algo más sencillo: la forma.

👁 Antes de interpretar, observa

Vamos a trabajar primero con tres coplas. No necesitas saber todavía cómo se organiza toda la obra. Solo tienes que fijarte en cómo están construidos sus versos.

I
Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

IV
Dejo las invocaciones
de los famosos poetas
y oradores;
no curo de sus ficciones,
que traen yerbas secretas
sus sabores;
a aquel sólo me encomiendo…
aquel sólo invoco yo
de verdad,
que en este mundo viviendo
el mundo no conoció
su deidad.

V
Este mundo es el camino
para el otro, que es morada
sin pesar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nacemos
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenecemos;
así que cuando morimos
descansamos.

🔎 Primera investigación

Establece el esquema métrico de las coplas anteriores.

Si todo ha ido como toca tu resultado debe haber sido:

Debería haberte dado un resultado como este:

8a
8b
4c
8a
8b
4c
8d
8e
4f
8d
8e
4f

8a
8b
4c
8a
8b
4c
8d
8e
4f
8d
8e
4f

8a
8b
4c
8a
8b
4c
8d
8e
4f
8d
8e
4f

Rima consonante

💡 Has descubierto una forma

Las tres coplas presentan la misma estructura:

8a · 8b · 4c · 8a · 8b · 4c / 8d · 8e · 4f · 8d · 8e · 4f

Cada copla tiene doce versos, organizados en dos sextillas. Se combinan versos octosílabos con versos breves de pie quebrado, normalmente tetrasilábicos, y la rima es consonante.

Esta estrofa recibe el nombre de copla de pie quebrado o copla manriqueña.

Copla manriqueña, te presento al alumno.
Alumno, te presento a la copla manriqueña.

🔎 Segunda investigación: comprueba y observa

Ya conoces la estructura de la copla manriqueña. Ahora vas a trabajar con una selección de coplas de distintas partes de la obra.

Comprueba primero si mantienen el esquema métrico que acabas de descubrir.

Anota cualquier variación o incidencia que encuentres.

Después, fíjate en su contenido. ¿De qué habla Manrique en cada una? ¿Qué ideas aparecen? ¿Hay coplas que parecen relacionadas entre sí?

¿Habla Manrique siempre de lo mismo? ¿Su reflexión permanece en el mismo punto desde la primera copla hasta la última?

Vamos a averiguarlo.

📜 Antes de comenzar

Puedes trabajar la actividad directamente en línea o descargar las fichas. Descargate una copia por cada una de las coplas si quieres trabajar online o imprime una ficha en PDF para cada copla en caso de que quieras trabajar a mano.

1. 📄 Ficha de trabajo 1. Interpreta las coplas

2. 📄 Ficha de trabajo 2. Agrupa y descubre

3. 📜 Corpus de las coplas

1
¿Qué se hizo el Rey Don Juan?
Los Infantes de Aragón
¿qué se hicieron?
¿Qué fue de tanto galán,
qué de tanta invención
que trajeron?
¿Fueron sino devaneos,
qué fueron sino verduras
de las eras,
las justas y los torneos,
paramentos, bordaduras
y cimeras?

3
Este mundo es el camino
para el otro, que es morada
sin pesar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nacemos
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenecemos;
así que cuando morimos
descansamos.

5
Decidme: La hermosura,
la gentil frescura y tez
de la cara,
la color y la blancura,
cuando viene la vejez,
¿cuál se para?
Las mañas y ligereza
y la fuerza corporal
de juventud,
todo se torna graveza
cuando llega al arrabal
de senectud.

7
Esos reyes poderosos
que vemos por escrituras
ya pasadas,
con casos tristes, llorosos,
fueron sus buenas venturas
trastornadas;
así que no hay cosa fuerte,
que a papas y emperadores
y prelados,
así los trata la Muerte
como a los pobres pastores
de ganados.

9
Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
que es el morir,
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos,
y llegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.

11
diciendo: -«Buen caballero
dejad el mundo engañoso
y su halago;
vuestro corazón de acero
muestre su esfuerzo famoso
en este trago;
y pues de vida y salud
hicisteis tan poca cuenta
por la fama,
esfuércese la virtud
para sufrir esta afrenta
que os llama.

13
Los placeres y dulzores
de esta vida trabajada
que tenemos,
no son sino corredores,
y la muerte, la celada
en que caemos.
No mirando a nuestro daño,
corremos a rienda suelta
sin parar;
desque vemos el engaño
y queremos dar la vuelta,
no hay lugar.

15
Tantos duques excelentes,
tantos marqueses y condes
y varones
como vimos tan potentes,
di, Muerte, ¿do los escondes
y traspones?
Y las sus claras hazañas
que hicieron en las guerras
y en las paces,
cuando tú, cruda, te ensañas,
con tu fuerza las aterras
y deshaces.

17
«El vivir que es perdurable
no se gana con estados
mundanales,
ni con vida delectable
donde moran los pecados
infernales;
mas los buenos religiosos
gánanlo con oraciones
y con lloros;
los caballeros famosos,
con trabajos y aflicciones
contra moros.

19
Así, con tal entender,
todos sentidos humanos
conservados,
cercado de su mujer
y de sus hijos y hermanos
y criados,
dio el alma a quien se la dio
(el cual la dio en el cielo
en su gloria),
que aunque la vida perdió,
dejonos harto consuelo
su memoria.

2
Aquel de buenos abrigo,
amado por virtuoso
de la gente,
el maestre Don Rodrigo
Manrique, tanto famoso
y tan valiente;
sus hechos grandes y claros
no cumple que los alabe,
pues los vieron,
ni los quiero hacer caros
pues que el mundo todo sabe
cuáles fueron.

4
Las dádivas desmedidas,
los edificios reales
llenos de oro,
las vajillas tan fabridas,
los enriques y reales
del tesoro;
los jaeces, los caballos
de sus gentes y atavíos
tan sobrados,
¿dónde iremos a buscallos?
¿qué fueron sino rocíos
de los prados?

6
«No se os haga tan amarga
la batalla temerosa
que esperáis,
pues otra vida más larga
de la fama gloriosa
acá dejáis,
(aunque esta vida de honor
tampoco no es eternal
ni verdadera);
mas, con todo, es muy mejor
que la otra temporal
perecedera.

8
Amigos de sus amigos,
¡qué señor para criados
y parientes!
¡Qué enemigo de enemigos!
¡Qué maestro de esforzados
y valientes!
¡Que seso para discretos!
¡Qué gracia para donosos!
¡Qué razón!
¡Qué benigno a los sujetos!
¡A los bravos y dañosos,
qué león!

10
Después de puesta la vida
tantas veces por su ley
al tablero;
después de tan bien servida
la corona de su rey
verdadero;
después de tanta hazaña
a que no puede bastar
cuenta cierta,
en la su villa de Ocaña
vino la Muerte a llamar
a su puerta

12
¿Qué se hicieron las damas,
sus tocados y vestidos,
sus olores?
¿Qué se hicieron las llamas
de los fuegos encendidos
de amadores?
¿Qué se hizo aquel trovar,
las músicas acordadas
que tañían?
¿Qué se hizo aquel danzar,
aquellas ropas chapadas
que traían?

14
«Y pues vos, claro varón,
tanta sangre derramasteis
de paganos,
esperad el galardón
que en este mundo ganasteis
por las manos;
y con esta confianza,
y con la fe tan entera
que tenéis,
partid con buena esperanza,
que esta otra vida tercera
ganaréis.»

16
Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

18
-«No tengamos tiempo ya
en esta vida mezquina
por tal modo,
que mi voluntad está
conforme con la divina
para todo;
y consiento en mi morir
con voluntad placentera,
clara y pura,
que querer hombre vivir
cuando Dios quiere que muera,
es locura.

🔐 Has llegado al final de la investigación
Comprueba ahora tus descubrimientos.

6.4. La narrativa en prosa del siglo XV

Durante el siglo XV, la narrativa en prosa experimenta un importante desarrollo. Junto a las formas didácticas e históricas de los siglos anteriores, adquieren importancia las obras destinadas principalmente a la ficción y el entretenimiento.

Dos grandes tradiciones medievales proporcionan buena parte de sus temas y modelos: el mundo caballeresco y el amor cortés. De ellas surgirán dos líneas narrativas que continuarán desarrollándose durante el Renacimiento.

El mundo caballeresco

Las historias de caballeros, aventuras y hazañas extraordinarias tenían una larga tradición medieval. Especial importancia alcanzaron las narraciones relacionadas con el rey Arturo, los caballeros de la Mesa Redonda, Lanzarote, Ginebra, Merlín o la búsqueda del Santo Grial.

Sobre esta tradición se desarrollarán distintas formas de narrativa caballeresca y de caballerías.

Durante el siglo XV circulaban ya versiones del Amadís de Gaula, aunque la versión que conocemos fue publicada a comienzos del siglo XVI. También pertenece a este mundo Tirant lo Blanc, de Joanot Martorell.

Del amor cortés a la novela sentimental

La segunda gran línea narrativa procede del amor cortés que hemos encontrado en la poesía medieval y en los cancioneros del siglo XV.

La novela sentimental convierte esos conflictos amorosos en materia narrativa. El amor difícil o imposible, el servicio a la dama, el sufrimiento del enamorado y los obstáculos que impiden la relación ocupan el centro de estas obras.

Uno de sus ejemplos más representativos es Cárcel de amor, de Diego de San Pedro.

IDEA PARA RECORDAR
La narrativa del XV desarrolla dos grandes mundos:
caballeros y aventuras → narrativa caballeresca
amor y sufrimiento → novela sentimental.

Estas dos formas narrativas no desaparecen con el final de la Edad Media: continuarán cultivándose durante el siglo XVI junto a nuevos tipos de relatos.

6.5. Nuevas formas dramáticas en el siglo XV

Durante el siglo XV, las manifestaciones dramáticas se hacen cada vez más variadas.

Junto al teatro litúrgico, nacido siglos antes en torno a las celebraciones de la Iglesia, continúan desarrollándose formas de teatro religioso, destinadas a representar episodios bíblicos, vidas de santos y otros asuntos relacionados con la fe.

Al mismo tiempo, el teatro se desarrolla en otros espacios y ambientes:

  • En las cortes, forma parte de fiestas y celebraciones.
  • En el ámbito popular, aparecen espectáculos vinculados a fiestas, celebraciones y diversiones colectivas.
  • En los ambientes cultos y universitarios, se recuperan modelos de la Antigüedad clásica y comienzan a desarrollarse nuevas formas de escritura dramática relacionadas con la comedia humanística.

Estas corrientes se desarrollan de manera paralela y continuarán evolucionando durante el Renacimiento. El teatro que encontraremos en el siglo XVI permitirá reconstruir y comprender mejor este proceso de transformación iniciado durante el XV.

Una transición que prepara el Renacimiento

El siglo XV no ofrece todavía un teatro plenamente desarrollado como el que veremos después. Es un periodo de gestación y diversificación en el que conviven tradiciones medievales y nuevas influencias.

Al final del siglo aparece una obra excepcional que mantiene relación con algunas de estas corrientes y, al mismo tiempo, resulta difícil de incluir plenamente en ninguna:

La Celestina.

IDEA PARA RECORDAR
Durante el XV el teatro se diversifica; durante el XVI veremos cómo esas formas se desarrollan plenamente.

6.6. La Celestina

1. 🔎 Antes de explicar: tres escenas

Tres escenas. Tres momentos. Una obra.

Lee los fragmentos y observa qué cambia de uno a otro. ¿Qué relación tienen los personajes? ¿Quién tiene el poder? ¿Qué papel desempeña Celestina? ¿Qué visión del amor aparece? ¿Qué consecuencias se anuncian?

Intenta reconstruir qué clase de obra tienes delante.

📖 Fragmentos de La Celestina,

Entrando Calisto en una huerta en pos de un halcón suyo, halló ahí a Melibea, de cuyo amor preso, comenzole de hablar. De la cual rigurosamente despedido, fue para su casa muy angustiado. Habló con un criado suyo llamado Sempronio, el cual, después de muchas razones, le enderezó a una vieja llamada Celestina, en cuya casa tenía el mismo criado una enamorada llamada Elicia, la cual, viniendo Sempronio a casa de Celestina con el negocio de su amo, tenía a otro consigo, llamado Crito, al cual escondieron. Entretanto que Sempronio está negociando con Celestina, Calisto está razonando con otro criado suyo, por nombre Pármeno, el cual razonamiento dura hasta que llega Sempronio y Celestina a casa de Calisto. Pármeno fue conocido de Celestina, la cual mucho le dice de los hechos y conocimiento de su madre, induciéndole a amor y concordia de Sempronio.

CALISTO.- En esto veo, Melibea, la grandeza de Dios.

MELIBEA.- ¿En qué, Calisto?

CALISTO.- En dar poder a natura que de tan perfecta hermosura te dotase, y hacer a mí, inmérito, tanta merced que verte alcanzase, y en tan conveniente lugar, que mi secreto dolor manifestarte pudiese. Sin duda, incomparablemente es mayor tal galardón que el servicio, sacrificio, devoción y obras pías que por este lugar alcanzar tengo yo a Dios ofrecido. ¿Quién vio en esta vida cuerpo glorificado de ningún hombre como ahora el mío? Por cierto, los gloriosos santos que se deleitan en la visión divina no gozan más que yo ahora en el acatamiento tuyo. Mas, ¡oh triste!, que en esto diferimos: que ellos puramente se glorifican sin temor de caer de tal bienaventuranza y yo, mixto, me alegro con recelo del esquivo tormento que tu ausencia me ha de causar.

MELIBEA.- ¿Por gran premio tienes éste, Calisto?

CALISTO.- Téngolo por tanto, en verdad, que si Dios me diese en el cielo silla sobre sus santos, no lo tendría por tanta felicidad.

MELIBEA.- Pues aun más igual galardón te daré yo si perseveras.

CALISTO.- ¡Oh bienaventuradas orejas mías, que indignamente tan gran palabra habéis oído!

MELIBEA.- Más desaventuradas de que me acabes de oír, porque la paga será tan fiera cual merece tu loco atrevimiento y el intento de tus palabras ha sido. ¿Cómo de ingenio de tal hombre como tú haber de salir para se perder en la virtud de tal mujer como yo? ¡Vete, vete de ahí, torpe!, que no puede mi paciencia tolerar que haya subido en corazón humano conmigo en ilícito amor comunicar su deleite.

CALISTO.- Iré como aquel contra quien solamente la adversa fortuna pone su estudio con odio cruel.

ACTO IV

VISITA DE TROTACONVENTOS A MELIBEA

ALISA.- Pues, Melibea, contenta a la vecina en todo lo que razón fuere darle por el hilado. Y tú, madre, perdóname, que otro día se vendrá en que más nos veamos.

CELESTINA.- Señora, el perdón sobraría donde el yerro falta. De Dios seas perdonada, que buena compañía me queda. Dios la deje gozar su noble juventud y florida mocedad, que es tiempo en que más placeres y mayores deleites se alcanzarán. Que, a la mi fe, la vejez no es sino mesón de enfermedades, posada de pensamientos, amiga de rencillas, congoja continua, llaga incurable, mancilla de lo pasado, pena de lo presente, cuidado triste de lo por venir, vecina de la muerte, choza sin rama que se llueve por cada parte, cayado de mimbre que con poca carga se doblega.

MELIBEA.- ¿Por qué dices, madre, tanto mal de lo que todo el mundo con tanta eficacia gozar y ver desea?

CELESTINA.- Desean harto mal para sí, desean harto trabajo. Desean llegar allá porque llegando viven y el vivir es dulce y viviendo envejecen. Así que el niño desea ser mozo y el mozo viejo y el viejo, más; aunque con dolor. Todo por vivir, porque dicen «viva la gallina con su pepita». Pero, ¿quién te podría contar, señora, sus daños, sus inconvenientes, sus fatigas, sus cuidados, sus enfermedades, su frío, su calor, su descontentamiento, su rencilla, su pesadumbre, aquel arrugar de cara, aquel mudar de cabellos su primera y fresca color, aquel poco oír, aquel debilitado ver, puestos los ojos a la sombra, aquel hundimiento de boca, aquel caer de dientes, aquel carecer de fuerza, aquel flaco andar, aquel espacioso comer? Pues ¡ay, ay, señora!, si lo dicho viene acompañado de pobreza, allí verás callar todos los otros trabajos, cuando sobra la gana y falta la provisión, que jamás sentí peor ahíto que de hambre.

[…]

MELIBEA.- Madre, gran pena tendrás por la edad que perdiste. ¿Querrías volver a la primera?

CELESTINA.- Loco es, señora, el caminante que, enojado del trabajo del día, quisiese volver de comienzo la jornada para tornar otra vez a aquel lugar, que todas aquellas cosas cuya posesión no es agradable, más vale poseerlas que esperarlas, porque más cerca está el fin de ellas cuanto más andado del comienzo. No hay cosa más dulce ni graciosa al muy cansado que el mesón. Así que, aunque la mocedad sea alegre, el verdadero viejo no la desea, porque el que de razón y seso carece, cuasi otra cosa no ama sino lo que perdió.

MELIBEA.- Siquiera por vivir más, es bueno desear lo que digo.

CELESTINA.- Tan presto, señora, se va el cordero como el carnero. Ninguno es tan viejo que no pueda vivir un año, ni tan mozo que hoy no pudiese morir. Así que en esto poca ventaja nos lleváis.

MELIBEA.- Espantada me tienes con lo que has hablado. Indicio me dan tus razones que te haya visto en otro tiempo. Dime, madre, ¿eres tú Celestina, la que solía morar a las tenerías cabe el río?

CELESTINA.- Hasta que Dios quiera.

MELIBEA.- Vieja te has parado. Bien dicen que los días no van en balde. Así goce de mí, no te conociera, sino por esa señaleja de la cara. Figúraseme que eras hermosa. Otra pareces, muy mudada estás.

LUCRECIA.- ¡Ji, ji, ji! ¡Mudada está el diablo! ¡Hermosa era con aquel su «Dios os salve» que traviesa la media cara!

MELIBEA.- ¿Qué hablas, loca? ¿Qué es lo que dices? ¿De qué te ríes?

LUCRECIA.- De cómo no conocías a la madre.

CELESTINA.- Señora, ten tú el tiempo que no ande, tendré yo mi forma que no se mude. ¿No has leído que dicen «vendrá el día que en el espejo no te conozcas»? Pero también yo encanecí temprano y parezco de doblada edad. Que así goce de esta alma pecadora y tú de ese cuerpo gracioso, que de cuatro hijas que parió mi madre, yo fui la menor. Mira cómo no soy vieja como me juzgan.

MELIBEA.- Celestina, amiga, yo he holgado mucho en verte y conocerte. También hasme dado placer con tus razones. Toma tu dinero y vete con Dios, que me parece que no debes haber comido.

CELESTINA.- ¡Oh angélica imagen! ¡Oh perla preciosa, y cómo te lo dices! Gozo me toma en verte hablar. ¿Y no sabes que por la divina boca fue dicho contra aquel infernal tentador que no de solo pan viviremos? Pues así es, que no el solo comer mantiene, mayormente a mí, que me suelo estar uno y dos días negociando encomiendas ajenas ayuna, salvo hacer por los buenos, morir por ellos. Esto tuve siempre, querer más trabajar sirviendo a otros que holgar contentando a mí. Pues, si tú me das licencia, direte la necesitada causa de mi venida, que es otra que la que hasta ahora has oído, y tal, que todos perderíamos en me tornar en balde sin que la sepas.

MELIBEA.- Di, madre, todas tus necesidades, que si yo las pudiere remediar, de muy buen grado lo haré, por el pasado conocimiento y vecindad que pone obligación a los buenos.

CELESTINA.- ¿Mías, señora? Antes ajenas, como tengo dicho, que las mías de mi puerta adentro me las paso sin que las sienta la tierra, comiendo cuando puedo, bebiendo cuando lo tengo. Que con mi pobreza jamás me faltó, a Dios gracias, una blanca para pan y un cuarto para vino, después que enviudé, que antes no tenía yo cuidado de lo buscar, que sobrado estaba en un cuero en mi casa, y uno lleno y otro vacío. Jamás me acosté sin comer una tostada en vino y dos docenas de sorbos, por amor de la madre, tras cada sopa. (…) Ha venido esto, señora, por lo que decía de las ajenas necesidades y no mías.

MELIBEA.- Pide lo que querrás, sea para quien fuere.

CELESTINA.- Doncella graciosa y de alto linaje, tu suave habla y alegre gesto, junto con el aparejo de liberalidad que muestras con esta pobre vieja, me dan osadía a te lo decir. Yo dejo un enfermo a la muerte, que con sola palabra de tu noble boca salida que le lleve metida en mi seno, tiene por fe que sanará, según la mucha devoción tiene en tu gentileza.

MELIBEA.- Vieja honrada, no te entiendo, si más no declaras tu demanda. Por una parte, me alteras y provocas a enojo; por otra, me mueves a compasión. No te sabría volver respuesta conveniente, según lo poco que he sentido de tu habla. Que yo soy dichosa si de mi palabra hay necesidad para salud de algún cristiano, porque hacer beneficio es semejar a Dios, y más que el que beneficio lo recibe cuando es a persona que le merece. Y el que puede sanar al que padece, no lo haciendo, le mata. Así que no ceses tu petición por empacho ni temor.

CELESTINA.- El temor perdí mirando, señora, tu beldad, que no puedo creer que en balde pintase Dios unos gestos más perfectos que otros, más dotados de gracias, más hermosas facciones, sino para hacerlos almacén de virtudes, de misericordia, de compasión, ministros de sus mercedes y dádivas, como a ti. Pues como todos seamos humanos, nacidos para morir, y sea cierto que no se puede decir nacido el que para sí solo nació. Porque sería semejante a los brutos animales, en los cuales aun hay algunos piadosos, como se dice del unicornio, que se humilla a cualquiera doncella.

[…]

ACTO XXI

PLANTO DE PLEBERIO

PLEBERIO.- […] ¡Oh mi hija y mi bien todo! Crueldad sería que viva yo sobre ti. Más dignos eran mis sesenta años de la sepultura que tus veinte. Turbose la orden del morir con la tristeza que te aquejaba. ¡Oh mis canas, salidas para haber pesar, mejor gozara de vosotras la tierra que de aquellos rubios cabellos, que presentes veo! Fuertes días me sobran para vivir, quejarme he de la muerte, incusarle he su dilación cuanto tiempo me dejare solo después de ti. Fálteme la vida, pues me faltó tu agradable compañía. ¡Oh mujer mía! Levántate de sobre ella y, si alguna vida te queda, gástala conmigo en tristes gemidos, en quebrantamiento y suspirar. Y si por caso tu espíritu reposa con el suyo, si ya has dejado esta vida de dolor, ¿por qué quisiste que lo pase yo todo? En esto tenéis ventaja las hembras a los varones, que puede un gran dolor sacaros del mundo sin lo sentir, o a lo menos perdéis el sentido, que es parte de descanso. ¡Oh duro corazón de padre! ¿Cómo no te quiebras de dolor, que ya quedas sin tu amada heredera? ¿Para quién edifiqué torres? ¿Para quién adquirí honras? ¿Para quién planté árboles? ¿Para quién fabriqué navíos? […]
¡Oh mundo, mundo! Muchos mucho de ti dijeron, muchos en tus cualidades metieron la mano, a diversas cosas por oídas te compararon. Yo por triste experiencia lo contaré como a quien las ventas y compras de tu engañosa feria no prósperamente sucedieron, como aquel que mucho ha hasta ahora callado tus falsas propiedades por no encender con odio tu ira, por que no me secases sin tiempo esta flor, que este día echaste de tu poder. Pues ahora, sin temor, como quien no tiene qué perder, como aquel a quien tu compañía es ya enojosa, como caminante pobre que, sin temor de los crueles salteadores, va cantando en alta voz. Yo pensaba en mi más tierna edad que eras y eran tus hechos regidos por alguna orden. Ahora, visto el pro y la contra de tus bienandanzas, me pareces un laberinto de errores, un desierto espantable, una morada de fieras, juego de hombres que andan en corro, laguna llena de cieno, región llena de espinas, monte alto, campo pedregoso, prado lleno de serpientes, huerto florido y sin fruto, fuente de cuidados, río de lágrimas, mar de miserias, trabajo sin provecho, dulce ponzoña, vana esperanza, falsa alegría, verdadero dolor. Cébasnos, mundo falso, con el manjar de tus deleites; al mejor sabor nos descubres el anzuelo; no lo podemos huir, que nos tiene ya cazadas las voluntades. Prometes mucho, nada no cumples; échasnos de ti por que no te podamos pedir que mantengas tus vanos prometimientos. Corremos por los prados de tus viciosos vicios, muy descuidados, a rienda suelta; descúbresnos la celada cuando ya no hay lugar de volver. Muchos te dejaron con temor de tu arrebatado dejar; bienaventurados se llamarán cuando vean el galardón que a este triste viejo has dado en pago de tan largo servicio. Quiébrasnos el ojo y úntasnos con consuelo el casco. Haces mal a todos, por que ningún triste se halle solo en ninguna adversidad, diciendo que es alivio a los míseros, como yo, tener compañeros en la pena. Pues desconsolado, viejo, ¡qué solo estoy! […]

2. 🧭 Ahora podemos entender la obra

A finales del siglo XV aparece una de las obras fundamentales de la literatura castellana: La Celestina.

Su primera versión conocida se publicó en 1499, con dieciséis actos y el título de Comedia de Calisto y Melibea. Poco después fue ampliada hasta veintiún actos y pasó a titularse Tragicomedia de Calisto y Melibea.

La obra se atribuye a Fernando de Rojas. En los textos preliminares, Rojas afirma haber encontrado el primer acto y haber continuado la historia. La autoría de ese primer acto y el proceso exacto de composición han sido objeto de discusión.

3. Un título que también cambia

La evolución del título refleja también la dificultad de clasificar la obra.

La primera versión se tituló Comedia de Calisto y Melibea. Cuando fue ampliada, pasó a llamarse Tragicomedia de Calisto y Melibea: la obra contiene situaciones y personajes cómicos, pero conduce a un desenlace marcado por la muerte.

Con el tiempo, los lectores comenzaron a llamarla simplemente La Celestina. La fuerza del personaje de la alcahueta terminó imponiendo su nombre al conjunto de la obra.

4. Una obra sin narrador

La Celestina está escrita íntegramente en forma dialogada. No existe un narrador que cuente los acontecimientos ni que describa directamente a los personajes.

Todo lo que sabemos procede de lo que los personajes dicen y hacen y también de las contradicciones entre sus palabras y sus acciones.

La obra utiliza:

  • diálogos;
  • monólogos;
  • apartes, mediante los cuales un personaje expresa algo que los demás presentes supuestamente no oyen.

La ausencia de narrador obliga al lector a interpretar directamente a los personajes.

5. ¿Teatro o novela dialogada?

La obra presenta una forma claramente dramática: carece de narrador y está construida mediante diálogos, monólogos y apartes. Además, mantiene una estrecha relación con la comedia humanística, vinculada a los modelos clásicos y a los ambientes universitarios.

Sin embargo, sus veintiún actos, su extensión y la complejidad de su acción dificultan imaginar su representación completa en las condiciones teatrales de la época.

Por eso se ha discutido su género y se ha hablado también de novela dialogada.

Más que encerrarla en una categoría rígida, podemos entenderla como una obra fronteriza y excepcional, situada entre distintas formas literarias.

6. Argumento

La historia comienza con el deseo amoroso de Calisto por Melibea. Tras ser rechazado, Calisto recurre, por consejo de su criado Sempronio, a Celestina, una vieja alcahueta experta en intervenir en relaciones amorosas.

Celestina consigue acercar a los jóvenes, pero alrededor de esta relación se desarrolla otra trama dominada por el dinero y los intereses personales.

Sempronio y Pármeno esperan obtener parte de la recompensa prometida a Celestina. Cuando ella se niega a compartirla, los criados la asesinan y posteriormente son ejecutados.

Calisto y Melibea continúan encontrándose. Finalmente, Calisto muere accidentalmente al caer de una escala y Melibea, al conocer su muerte, se suicida.

La obra termina con el planto de Pleberio, padre de Melibea, que lamenta la muerte de su hija y reflexiona amargamente sobre el mundo, el amor y la fortuna.

7. Dos movimientos

La acción puede dividirse en dos grandes momentos:

1. Celestina en el centro de la acción
La alcahueta pone en marcha la relación entre Calisto y Melibea y la red de intereses que la rodea. El primer movimiento culmina con su asesinato y la muerte de los criados.

2. Las consecuencias
La acción continúa sin Celestina y se concentra en los amantes y en las consecuencias de todo lo sucedido, hasta las muertes de Calisto y Melibea y el lamento final de Pleberio.

IDEA PARA RECORDAR
El amor pone en marcha la acción, pero pronto aparecen alrededor de él engaño, dinero, deseo, intereses personales y muerte.

8. Los personajes: dos mundos que se encuentran

La Celestina reúne en una misma acción a personajes de grupos sociales muy diferentes: Calisto, Melibea y sus familias conviven con criados, prostitutas y alcahuetas.

Estos dos mundos están unidos por una red de deseos e intereses: amor, sexo, dinero, placer, beneficio personal o deseo de libertad.

Los criados ya no aparecen simplemente como servidores fieles: tienen intereses propios y pueden actuar contra sus señores.

CALISTO: la degradación del amante cortés

Calisto utiliza el lenguaje y los códigos del amor cortés: idealiza a Melibea y se presenta como su servidor.

Pero existe una distancia entre cómo habla y cómo actúa. Bajo su lenguaje idealizador aparece un deseo inmediato y carnal, y recurre a Celestina para conseguir a Melibea.

MELIBEA: deseo, voluntad y ambigüedad

Melibea rechaza inicialmente a Calisto, pero después acepta su amor y participa activamente en la relación.

La obra deja abierta una cuestión: ¿el cambio se debe a la magia de Celestina o esta consigue hacer aflorar un deseo que ya existía?

En cualquier caso, Melibea no es un personaje pasivo: habla, decide, desea y actúa.

CELESTINA: el personaje que domina la obra

Celestina pertenece al mundo marginal de la ciudad. Es alcahueta, antigua prostituta y experta en utilizar las necesidades y debilidades de los demás.

Su principal instrumento es la palabra: sabe persuadir, halagar, engañar y adaptar su discurso a cada interlocutor.

Pero también actúa movida por la codicia, y su negativa a compartir la recompensa provoca finalmente su muerte.

Los criados

Sempronio y Pármeno muestran la transformación de las relaciones entre señores y criados. No se identifican con los intereses de Calisto y buscan su propio beneficio.

El dinero y el interés personal sustituyen en buena medida a la relación tradicional de fidelidad.

Pleberio

Pleberio, padre de Melibea, adquiere especial importancia al final. Su extenso lamento después del suicidio de su hija cambia la perspectiva del desenlace: contempla las consecuencias de todo lo sucedido y dirige su dolor contra el mundo, la fortuna y el amor.

9. Los grandes temas

El amor y el deseo

Calisto utiliza el lenguaje del amor cortés, pero la obra degrada y parodia ese modelo al mostrar detrás de sus palabras un deseo carnal.

El amor idealizado convive así con otras formas de deseo y con las consecuencias que provoca.

El dinero y el interés

El dinero mueve a numerosos personajes. Celestina busca su recompensa y los criados quieren beneficiarse de la pasión de su amo.

El dinero se convierte en una fuerza capaz de unir temporalmente a los personajes y también de enfrentarlos.

La fortuna y la muerte

La fortuna aparece asociada a la inestabilidad de la existencia. Las situaciones cambian bruscamente y los planes de los personajes pueden terminar en destrucción.

La muerte alcanza a personajes de diferentes grupos sociales, aunque cada muerte recibe un tratamiento diferente.

Magia, libertad y responsabilidad

El conjuro de Celestina introduce una duda que la obra no resuelve: ¿la magia transforma los sentimientos de Melibea o Celestina consigue despertar un deseo que ya existía?

Los personajes hablan de fuerzas que parecen dominarlos —amor, fortuna, magia—, pero al mismo tiempo toman decisiones y deben afrontar sus consecuencias.

Un mundo en crisis

El final reúne muchos de estos conflictos. Las relaciones tradicionales entre señores y criados se han debilitado, el amor idealizado convive con el deseo y el dinero condiciona las relaciones humanas.

Por eso La Celestina encaja tan bien en el siglo XV: conserva motivos medievales como el amor cortés, la fortuna y la muerte, pero los sitúa en un mundo urbano, conflictivo e individualizado, que anuncia nuevas formas de entender al ser humano y la sociedad.

10. Lengua y estilo

Como no existe narrador, la palabra adquiere una importancia fundamental. Los personajes se caracterizan por lo que dicen, por cómo lo dicen y por cómo modifican su forma de hablar según la situación y el interlocutor.

Aparecen diferentes registros lingüísticos: junto al lenguaje culto y elaborado encontramos expresiones coloquiales, refranes, insultos y fórmulas propias de la lengua cotidiana.

Pero los registros no son rígidos: un mismo personaje puede cambiar de registro según con quién hable.

Celestina lleva esta capacidad al extremo. Sabe adaptar su lenguaje a cada persona y utiliza la palabra para persuadir, seducir, engañar, negociar y ejercer poder.

IDEA PARA RECORDAR
En La Celestina, la palabra no solo sirve para hablar: construye a los personajes, hace avanzar la acción y se convierte en una forma de poder.

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📜 2. Los diez textos

Texto 1
Amigos, si quisiéssedes un pocco esperar,
aun otro miraclo vos querría contar,
que por Sancta María dennó Dios demostrar,
de cuya lege quiso con su boca mamar.

Un monge beneíto fue en una mongía,
el logar no lo leo, decir no lo sabría,
querié de corazón bien a Sancta María,
facié a la su statua el enclín cada día.

Facié a la su statua el enclín cada día,
fincava los enojos, dicié: «Ave María»;
el abbat de la casa dio’l la sacristanía,
ca teniélo por cuerdo e quito de follía.

El enemigo malo, de Belzebud vicario,
que siempre fue e éslo de los buenos contrario,
tanto pudió bullir el sotil aversario
que corrompió al monge, fízolo fornicario.

Texto 2
Ya, mamma, me-w l-habibe
bais’e no más tornarade.
Gar ké faréyo, ya mamma:
¿No un bezyello lesarade?

Texto 3

Había una mujer que se llamaba doña Truhana, que era más pobre que rica, la cual, yendo un día al mercado, llevaba una olla de miel en la cabeza. Mientras iba por el camino, empezó a pensar que vendería la miel y que, con lo que le diesen, compraría una partida de huevos, de los cuales nacerían gallinas, y que luego, con el dinero que le diesen por las gallinas, compraría ovejas, y así fue comprando y vendiendo, siempre con ganancias, hasta que se vio más rica que ninguna de sus vecinas.

Luego pensó que, siendo tan rica, podría casar bien a sus hijos e hijas, y que iría acompañada por la calle de yernos y nueras y, pensó también que todos comentarían su buena suerte pues había llegado a tener tantos bienes aunque había nacido muy pobre.

Así, pensando en esto, comenzó a reír con mucha alegría por su buena suerte y, riendo, riendo, se dio una palmada en la frente, la olla cayó al suelo y se rompió en mil pedazos. Doña Truhana, cuando vio la olla rota y la miel esparcida por el suelo, empezó a llorar y a lamentarse muy amargamente porque había perdido todas las riquezas que esperaba obtener de la olla si no se hubiera roto. Así, porque puso toda su confianza en fantasías, no pudo hacer nada de lo que esperaba y deseaba tanto.

Texto 4
Todos eran idos, ellos cuatro solos son,
tanto mal comidieron los ifantes de Carrión:
—Bien lo creades, don Elvira e doña Sol,
aquí seredes escarnidas, en estos fieros montes,
oy nos partiremos e dexadas seredes de nós,
non abredes part en tierras de Carrión.
Irán aquestos mandados al Cid Campeador,
nós vengaremos por aquésta la del león.—
Allí les tuellen los mantos e los pelliçones,
páranlas en cuerpos e en camisas e en ciclatones.
Espuelas tienen calçadas los malos traidores,
en mano prenden las cinchas fuertes e duradores.
Cuando esto vieron las dueñas, fablava doña Sol:
—¡Don Diego e don Ferrando, rogámosvos por Dios!
Dos espadas tenedes fuertes e tajadores,
al una dizen Colada e al otra Tizón,
cortandos las cabeças, mártires seremos nós

Texto 5
Perdida traigo la color:
todos dicen que lo he de amor.

Viniendo de la romería
encontré a mi buen amor;
pidiérame tres besicos:
luego perdí la color.
Dicen a mí que lo he de amor.

Perdida traigo la color:
todos me dicen que lo he de amor.

Texto 6

ELICIA.— (Enojada.) Hace tres horas que está aquí mi prima. Este perezoso de Sempronio habrá sido la causa de la tardanza, que no tiene ojos para verme.

SEMPRONIO.— Calla, mi señora, mi vida, mi amor, que quien a otro sirve no es libre. Sentémonos a comer.

ELICIA.— (Sigue enojada.) ¡Eso sí! Para sentarse a comer, muy diligente. A mesa puesta con tus manos lavadas y poca vergüenza.

SEMPRONIO.— Después reñiremos. Comamos ahora. Siéntate, madre. Comamos y hablemos, que después no habrá tiempo para entender en los amores de nuestro amo y aquella dama.

ELICIA.— Mal provecho te haga lo que comes. ¡Qué asco de oírte llamar a aquella gentil! ¿A quién, gentil? ¿Gentil es ella? Aquella hermosura por una moneda se compra en la tienda. Por cierto que conozco en la calle donde ella vive cuatro doncellas en las que Dios repartió más gracia que en ella. Si algo tiene de hermosura es por los buenos atavíos que trae. No lo digo por alabarme, pero me creo más hermosa que vuestra dama.

Texto 7
Mia irmana fremosa, treides comigo
a la ygreia de Vigo, u e o mar salido.
E miraremos las ondas.
Mia irmana fremosa, treides de grado
a la ygreia de Vigo, u e o mar levado.
E miraremos las ondas.
A la ygreia de Vigo, u e o mar salido,
e verra i mia madre e o meu amigo.
E miraremos las ondas
A la ygreia de Vigo, u e o mar levado,
e verra i mia madre o meu amado.
E miraremos las ondas.

Texto 8
Tres Cortes armara el rey,
todas tres a una sazón,
las unas armara en Burgos,
las otras armó en León.
las otras armó en Toledo,
donde los hidalgos son,
para cumplir de justicia
al chico con el mayor.
Treinta días da de plazo,
treinta días, que más no,
y el que a la postre viniese
que lo diesen por traidor.
Veinte y nueve son pasados,
los condes llegados son;
treinta días son pasados,
y el buen Cid no viene, no.
Ellos en aquesto estando
el buen Cid allí asomó
con trescientos caballeros:
todos hijosdalgo son.

Texto 9

Después d’esto llegaron los castellanos et los navarros, et recibiéronle otrossí por sennor a tal pleito que yurasse que non muriera el rey don Sancho por su consejo; pero al cabo non le quiso ninguno tomar la yura, maguer que la el rey quisiesse dar, sinon Roy Díaz el Cid solo, que l’ non quiso recebir por sennor nin besarle la mano fasta que l’ yurasse que non avie él ninguna culpa en la muerte del rey don Sancho; et éll yurógelo assí como agora aquí diremos.

Cuenta la estoria que quando el rey don Alfonso vio que Roy Díaz el Cid non le queria besar la mano como todos los otros altos omnes et los prelados et los concejos fizieran, que dixo assí: «Amigos, pues que vós todos me recibiestes por sennor et me otorgastes que me dariedes cibdades et castiellos et todo lo ál, que mío era el regno, querría que sopiéssedes por qué me non quiso besar la mano mío Cid Roy Díaz.»

Quando el rey don Alfonso dizie estas palabras a la corte, oíelas Roy Díaz mío Cid, et levantósse estonces et dixo: «Sennor, quantos omnes vos aquí vedes, pero que ninguno non vos lo dize, todos an sospecha que por vuestro consejo fue muerto el rey don Sancho; et por ende vos digo que si vós non salvardes ende, assí como es derecho, que yo nunqua vos bese la mano.»

Texto 10
No dejó grandes tesoros,
ni alcanzó grandes riquezas
ni vajillas,
mas hizo guerra a los moros,
ganando sus fortalezas
y sus villas;
y en las lides que venció,
muchos moros y caballos
se perdieron,
y en este oficio ganó
las rentas y los vasallos
que le dieron.

🔐 3. ¿Has terminado?

Has terminado el desafío.
Ya has tomado tus decisiones y has reunido las evidencias.
Ahora puedes comprobar hasta qué punto tus hipótesis eran acertadas.