PRODUCCIÓN ESCRITA

La producción escrita supone un cambio importante.

Hasta ahora hemos trabajado sobre un texto escrito por otra persona: lo hemos comprendido, hemos identificado su idea central y hemos reconstruido su contenido mediante el resumen.

Ahora somos nosotros quienes debemos construir el texto.

En la PAU se pide argumentar sobre una cuestión relacionada con el texto de partida mediante una producción de:

200-300 palabras · registro formal · 2 puntos

Para resolverla necesitamos realizar varias operaciones:

COMPRENDER → POSICIONARSE → ARGUMENTAR → ORGANIZAR → REDACTAR → REVISAR

1. ¿Qué es una buena producción?

La producción es un texto expositivo-argumentativo propio en el que debemos responder exactamente a la cuestión planteada y desarrollar una posición mediante razones comprensibles, pertinentes y suficientemente elaboradas.

No es un resumen del texto de partida

Podemos utilizar alguna de sus ideas, pero debemos construir nuestra propia respuesta.

No es una opinión espontánea

Estoy en contra porque no me parece bien.

Tenemos una posición, pero todavía no tenemos una argumentación.

La pregunta que debe aparecer inmediatamente es:

¿Por qué?

Y después:

¿Puedo explicar y desarrollar esa razón?

No es una colección de conocimientos

Una noticia, una referencia histórica, una obra literaria o un conocimiento científico pueden enriquecer nuestro texto, pero solo si cumplen una función dentro del razonamiento.

No es una sucesión de frases hechas

Desde tiempos inmemoriales…
Todo tiene sus ventajas y sus inconvenientes…
Este es un tema que genera mucha controversia en la sociedad actual…

En 200-300 palabras no tenemos espacio para escribir frases que no hagan avanzar el texto.

No es una plantilla

Introducción, desarrollo y conclusión pueden ayudarnos a organizar la producción.

Pero:

la estructura debe estar al servicio de lo que queremos defender, no al contrario.

2. Preparar la producción empieza antes del examen

Existe una dificultad que ningún procedimiento puede resolver por completo:

es difícil argumentar bien sobre algo sobre lo que nunca hemos pensado.

Por eso la producción se prepara también siguiendo la actualidad y construyendo progresivamente un bagaje de ideas, problemas y referencias.

No se trata de intentar adivinar qué tema aparecerá en la PAU ni de memorizar argumentos preparados.

Conviene prestar atención a cuestiones relacionadas con:

educación · tecnología · medioambiente · igualdad · salud · economía · cultura · redes sociales · derechos y libertades · ciencia · conflictos sociales

Pero conocer una noticia no basta.

Acostúmbrate a preguntarte:

¿Por qué ha ocurrido?
¿A quién afecta?
¿Qué posiciones existen?
¿Qué argumentos utiliza cada una?
¿Qué consecuencias puede tener?
¿Con qué otros problemas se relaciona?

Y procura conocer perspectivas diferentes.

Dos artículos pueden partir del mismo hecho y seleccionar información, argumentos y valores distintos.

El objetivo no es decidir rápidamente cuál «tiene razón», sino aprender a:

CONTRASTAR → CUESTIONAR → RELACIONAR → CONSTRUIR CRITERIO

Idea esencial

La mejor preparación para la producción no consiste en memorizar opiniones, sino en acostumbrarse a pensar sobre lo que ocurre.

3. Comprender exactamente la consigna

Antes de decidir qué vamos a defender debemos saber qué nos están preguntando.

Supongamos esta consigna:

¿Debería autorizarse la gestación subrogada en España?

No se pregunta:

¿Qué es la gestación subrogada?

Ni:

¿Qué problemas plantea?

Ni:

¿Qué opina el texto que acabamos de leer?

Debemos adoptar una posición sobre su posible autorización en España.

Antes de comenzar, identifica:

Asunto
¿De qué se habla?

Cuestión concreta
¿Qué aspecto debemos valorar?

Decisión
¿Qué tenemos que defender?

Durante toda la producción vuelve a una pregunta:

¿Estoy respondiendo exactamente a lo que se me ha pedido?

Un texto interesante que responde a otra cuestión sigue siendo una mala respuesta.

4. Formula tu propia tesis

Una vez comprendida la consigna necesitamos decidir:

¿Qué voy a defender?

La tesis debe ser suficientemente clara para orientar todo el texto.

No tienes que adivinar qué opinión espera el corrector.

Ante un mismo problema pueden defenderse posiciones diferentes siempre que estén bien argumentadas.

Además, una tesis no tiene por qué ser extrema.

Podemos:

  • establecer condiciones;
  • distinguir situaciones;
  • reconocer excepciones;
  • admitir parcialmente una posición contraria;
  • señalar límites a nuestra propia propuesta.

No es lo mismo:

Es un tema muy complejo y depende.

que:

La medida debería aplicarse con carácter general, aunque podrían admitirse determinadas excepciones bajo condiciones estrictas.

La primera evita posicionarse.

La segunda adopta una posición y la matiza.

Antes de elegir definitivamente tu tesis, pregúntate:

¿Tengo argumentos suficientes para defenderla con solidez?

5. De una razón a un argumento

Este paso es fundamental.

Tesis

Los centros deberían limitar el uso del móvil durante determinadas actividades.

Razón inicial

El móvil distrae.

La idea puede ser pertinente, pero todavía está poco desarrollada.

Preguntemos:

¿Cómo distrae?
¿Por qué esa distracción ayuda a defender mi tesis?

Desarrollo

Las notificaciones y las consultas frecuentes interrumpen la atención y obligan a recuperar continuamente el hilo de la actividad.

Vínculo con la tesis

Por ello, limitar esas interrupciones durante las tareas que exigen atención sostenida puede favorecer la concentración.

Ahora sí hemos construido un argumento.

TESIS → RAZÓN → DESARROLLO → VÍNCULO

La pregunta decisiva es:

¿Por qué esta razón ayuda a aceptar mi tesis?

Si no podemos responder, quizá:

  • no sea realmente un argumento;
  • no resulte pertinente;
  • o todavía necesite desarrollo.

Recuerda

Desarrollar no significa alargar. Significa hacer avanzar el razonamiento.

6. Cómo generar y seleccionar argumentos

Cuando aparezca el temido:

«No se me ocurre qué decir»

no te limites a ordenar mentalmente «buscar tres argumentos».

Hazle preguntas al problema.

Busca causas

¿Por qué ocurre?

Piensa en consecuencias

¿Qué podría ocurrir si se adopta o se rechaza la medida?

Busca casos

¿Conozco alguna situación que permita comprender el problema?

Compara

¿Existe algún caso semejante?

Identifica valores

¿Qué principios entran en conflicto?

Libertad, igualdad, seguridad, responsabilidad, dignidad, autonomía…

Recupera conocimientos

¿Sé algo de historia, ciencia, literatura, sociedad o actualidad que realmente pueda ayudarme?

Imagina la posición contraria

¿Qué diría alguien que no está de acuerdo conmigo?

No tienes que utilizar todas estas posibilidades.

Su función es generar material.

Después debes seleccionar.

GENERAR PRIMERO → SELECCIONAR DESPUÉS

7. Comprueba tus argumentos

Antes de incorporarlos al texto, somételos a varias preguntas.

Pertinencia

¿Se relaciona directamente con mi tesis?

Puente lógico

¿Puedo explicar por qué esta razón sostiene mi conclusión?

Desarrollo

¿La he explicado o es únicamente una afirmación?

Verosimilitud

¿Lo que afirmo resulta razonable y puedo sostenerlo?

Alcance

¿Estoy concluyendo más de lo que realmente permiten mis razones?

Integración

¿Encaja con los demás argumentos y con la dirección general del texto?

Y una regla especialmente importante:

No inventes datos, estudios, autoridades, citas o noticias.

Una cifra falsa no se convierte en un buen argumento porque parezca precisa.

Si conoces una información pero no recuerdas con seguridad el dato exacto, utiliza solo aquello que realmente sabes.

8. Variedad sin coleccionar etiquetas

En 1.º aprendimos a reconocer diferentes tipos de argumentos.

Ahora la perspectiva cambia.

No necesitamos pensar:

Tengo uno de datos. Ahora necesito uno de autoridad. Después uno de ejemplificación…

La PAU no premia que completemos un catálogo.

Premia la calidad y eficacia de nuestra argumentación.

Podemos combinar:

causa → consecuencia → ejemplo → objeción → respuesta

o construir un recorrido como:

problema → principio en juego → propuesta → límite de la propuesta

Lo importante es que cada paso aporte algo nuevo.

La variedad es un medio para enriquecer el razonamiento, no un objetivo que haya que demostrar.

Para profundizar

Si necesitas recordar cómo funcionan los argumentos, la concesión, el contraargumento o la refutación, puedes regresar al itinerario Aprender a analizar · 1.º de Bachillerato.

Allí aprendimos a reconocerlos.

Aquí debemos aprender a utilizarlos.

9. Planifica antes de redactar

Comenzar a escribir la primera frase esperando que el texto aparezca solo suele ser una mala estrategia.

Dedica unos minutos a construir un pequeño esquema.

1. Escribe provisionalmente tu tesis

¿Qué voy a defender?

2. Genera varias razones

Todavía no necesitas redactarlas bien.

3. Selecciona

Elige las que puedas desarrollar y que aporten algo diferente.

Dos argumentos bien construidos pueden resultar mucho más eficaces que cuatro apenas explicados.

4. Piensa en una posible objeción

¿Qué podría responder alguien que rechazara mi postura?

No siempre tendrás que incluirla, pero pensarla puede ayudarte a mejorar tu tesis.

5. Recupera alguna referencia útil

Solo si contribuye realmente al razonamiento.

6. Ordena

Decide por dónde vas a comenzar, cómo avanzará el razonamiento y dónde quieres llegar.

Por ejemplo:

planteamiento → tesis → argumento → argumento → objeción/respuesta → cierre

Es solo una posibilidad.

No existe una plantilla obligatoria.

10. Escribir para la rúbrica

La producción vale 2 puntos.

La rúbrica distribuye esa puntuación entre cuatro dimensiones de 0,5 puntos cada una:

DimensiónQué debemos conseguir
CoherenciaMantener y desarrollar una idea principal sin desviaciones
Calidad y eficacia argumentativasConstruir razones claras, pertinentes, desarrolladas y sólidas
AdecuaciónAdaptar registro, tono, estilo y extensión a la prueba
CohesiónRelacionar lingüísticamente las diferentes partes del texto

No son cuatro tareas independientes.

No escribimos primero la coherencia y después añadimos cohesión.

Construimos un solo texto y utilizamos la rúbrica para comprobar su calidad.

11. Coherencia: mantener una línea

En una producción argumentativa, la idea principal será normalmente nuestra tesis y el razonamiento construido alrededor de ella.

Comprueba:

¿Puede reconocerse claramente mi tesis?
¿Cada párrafo contribuye a desarrollarla?
¿La información avanza?
¿Estoy repitiendo la misma idea con palabras diferentes?
¿He introducido algo interesante pero irrelevante?

En 200-300 palabras no podemos decirlo todo.

La exhaustividad que pide la rúbrica no consiste en mencionar todas las dimensiones de un problema.

Es preferible:

desarrollar bien dos o tres aspectos relacionados

que:

mencionar superficialmente seis.

Idea esencial

Coherencia no significa hablar siempre de lo mismo. Significa construir una unidad de sentido.

12. Calidad y eficacia argumentativas

No basta con tener argumentos.

Debemos preguntarnos:

¿Funcionan?

Un argumento eficaz:

  • aporta una razón real;
  • se relaciona con la tesis;
  • está suficientemente desarrollado;
  • evita afirmaciones gratuitas;
  • no exagera aquello que puede demostrar;
  • ocupa un lugar lógico dentro del razonamiento.

La solidez no depende de hablar con mayor contundencia.

Una afirmación matizada puede resultar mucho más fuerte que otra absoluta que no podamos justificar.

La argumentación gana fuerza cuando precisa y matiza, no cuando exagera.

Y recuerda:

No se trata de contar argumentos, sino de valorar cuánto trabajo argumentativo realiza cada uno.

13. Adecuación: escribir para esta situación

Nuestra situación comunicativa está clara:

  • prueba académica;
  • destinatario: corrector;
  • texto expositivo-argumentativo;
  • registro formal;
  • entre 200 y 300 palabras.

Formal no significa artificial

Evita:

Esto está fatal porque los chavales se enganchan muchísimo.

Pero tampoco necesitas escribir:

La susodicha problemática deviene en una coyuntura de extraordinaria complejidad…

Un registro formal debe ser:

preciso · correcto · claro · natural

No necesitas repetir «yo pienso»

Tu posición ya está presente en el texto.

En lugar de:

Yo pienso que una prohibición absoluta no resolvería el problema.

puedes escribir directamente:

Una prohibición absoluta no resolvería el problema.

Cuida también el tono

Defender una posición con firmeza no exige descalificar a quien piensa de otra manera.

Argumenta contra las ideas, no contra las personas.

14. Cohesión: coser las ideas

Un texto puede contener buenas razones y, sin embargo, parecer una suma de fragmentos independientes.

La cohesión permite seguir el recorrido.

Para conseguirla:

  • mantén claros los referentes;
  • evita repeticiones innecesarias;
  • utiliza redes léxicas naturales;
  • usa pronombres y elipsis sin crear ambigüedad;
  • conecta también los párrafos;
  • emplea conectores cuando expresen relaciones reales.

No llenes el texto de conectores

En primer lugar… Por otro lado… Asimismo… Sin embargo… Por consiguiente… Para concluir…

Su presencia no garantiza la cohesión.

Primero debe existir una relación lógica.

Después elegimos, si es necesario, el recurso lingüístico que la manifiesta.

La cohesión no consiste en acumular mecanismos, sino en construir los hilos lingüísticos que permiten seguir las ideas.

15. Redactar el texto

Cuando comenzamos a escribir ya deberíamos tener:

consigna comprendida → tesis → argumentos → recorrido

Introducción

Su función es situar el problema y orientar el razonamiento.

Puede presentar ya la tesis o conducir hacia ella.

No necesitas una frase espectacular.

Desarrollo

Convierte las razones del esquema en argumentos completos.

Cada párrafo debe hacer avanzar el razonamiento.

Conclusión

Debe cerrar el recorrido.

Puede:

  • reformular la tesis;
  • integrar lo argumentado;
  • plantear una consecuencia;
  • introducir una propuesta;
  • cerrar con una reflexión derivada del razonamiento.

No debería limitarse a repetir exactamente la primera frase.

Y tampoco introducir una nueva línea argumentativa cuando ya no tenemos espacio para desarrollarla.

16. Del borrador al texto final

Un esquema puede contener:

Tesis: regulación, no prohibición.
Argumento 1: protección.
Argumento 2: educación.
Objeción: autonomía.
Respuesta: regulación gradual.

Pero el lector no debe encontrarse después con:

Mi primer argumento es… Mi segundo argumento es… Para concluir…

Debe encontrarse con un texto.

El proceso puede resumirse así:

ESQUEMA → ORDEN → PÁRRAFOS → DESARROLLO → CONEXIÓN → DEPURACIÓN → REVISIÓN

No estamos simplemente «pasando a limpio».

Seguimos pensando mientras escribimos.

17. Comprobación final

Haz dos revisiones diferentes.

Primera vuelta: el texto

Consigna
¿He respondido exactamente a lo que se preguntaba?

Tesis
¿Puede identificarse claramente?

Argumentos
¿Aportan razones distintas y están desarrollados?

Coherencia
¿Todo contribuye al mismo razonamiento?

Adecuación
¿Mantengo un registro formal, un tono apropiado y la extensión requerida?

Cohesión
¿Las partes están conectadas y pueden seguirse con facilidad?

Segunda vuelta: la lengua

Revisa:

sintaxis → puntuación → léxico → ortografía → extensión

No dejes esta segunda lectura para «si sobra tiempo».

La corrección lingüística también forma parte del examen.

Recorrido completo

CONSIGNA → TESIS → ARGUMENTOS → PLANIFICACIÓN → REDACCIÓN → RÚBRICA → REVISIÓN

Y si necesitas reducirlo todavía más:

PIENSA → DECIDE → ARGUMENTA → ORGANIZA → ESCRIBE → REVISA

Para profundizar

La Guía del comentario de texto PAU desarrolla cada una de estas operaciones con ejemplos, talleres de construcción de argumentos, producciones comentadas, aplicación detallada de la rúbrica y pruebas completas.

📥 Material complementario