EL TEXTO EXPOSITIVO-ARGUMENTATIVO

FINALIDAD Y RASGOS BÁSICOS

¿Qué es un texto expositivo-argumentativo?

Un texto expositivo-argumentativo es aquel que combina dos formas de organización del discurso:

  • expone información, porque explica un tema, presenta datos, define conceptos o describe una situación;
  • argumenta, porque defiende una idea o valoración sobre ese tema mediante razones.

Por tanto, no se limita a transmitir conocimientos de forma neutral. La información sirve como punto de partida o como apoyo para sostener una determinada postura.

Idea clave: en el texto expositivo-argumentativo, la exposición presenta y explica una realidad; la argumentación la interpreta, la valora o propone actuar sobre ella.

Por ejemplo, un texto puede explicar las causas y consecuencias del abandono escolar y, al mismo tiempo, defender la necesidad de adoptar determinadas medidas para reducirlo. La explicación del fenómeno constituye la parte expositiva; la defensa de las medidas propuestas pertenece a la argumentación.

¿Cuál es su finalidad?

La finalidad principal de un texto expositivo-argumentativo es convencer al destinatario de la validez de una tesis mediante una exposición razonada.

Para conseguirlo, el emisor puede:

  • presentar y delimitar un tema;
  • explicar una situación o un problema;
  • proporcionar información relevante;
  • interpretar datos o hechos;
  • defender una opinión o valoración;
  • justificar una propuesta;
  • cuestionar una idea extendida;
  • rechazar una postura contraria;
  • promover una reflexión;
  • recomendar una forma de actuar;
  • intentar modificar las ideas o la conducta del destinatario.

La finalidad persuasiva no excluye la transmisión de conocimientos. De hecho, cuanto más compleja sea la cuestión tratada, más necesario será aportar la información que permita al lector comprenderla antes de aceptar o rechazar la tesis.

Exponer y argumentar: dos intenciones relacionadas

En la práctica, exposición y argumentación aparecen con frecuencia combinadas. Para defender una postura resulta necesario explicar previamente el asunto sobre el que se argumenta. Del mismo modo, la selección y presentación de la información puede orientar al lector hacia una conclusión determinada.

Observa este ejemplo:

Numerosos adolescentes duermen menos horas de las recomendadas. La falta de descanso reduce la capacidad de concentración, dificulta la consolidación de lo aprendido y afecta al estado de ánimo. Por esta razón, los centros educativos deberían incorporar la educación sobre el sueño a sus programas de tutoría.

Las dos primeras oraciones presentan información sobre la falta de sueño y sus efectos. La última defiende una propuesta derivada de esa información.

El razonamiento podría representarse así:

Situación: muchos adolescentes duermen poco.
Consecuencias: disminuyen la concentración y el aprendizaje.
Tesis: los centros deben educar sobre los hábitos de sueño.

La información no aparece aislada: conduce hacia la postura que se pretende defender.

La relación entre información y opinión

No todo el contenido de un texto expositivo-argumentativo tiene el mismo carácter. En él pueden aparecer:

  • hechos: acontecimientos o situaciones que pueden comprobarse;
  • datos: cifras, porcentajes, resultados de estudios o mediciones;
  • explicaciones: relaciones entre causas, consecuencias, procesos o conceptos;
  • opiniones: interpretaciones o valoraciones del emisor;
  • propuestas: medidas o actuaciones que se consideran convenientes;
  • argumentos: razones empleadas para justificar la tesis.

Por ejemplo:

En los últimos años ha aumentado el tiempo que los adolescentes pasan ante las pantallas.

Esta afirmación puede presentarse como un hecho comprobable si se apoya en datos o estudios.

Este uso excesivo perjudica gravemente sus relaciones personales.

Esta segunda afirmación contiene una interpretación o valoración que deberá justificarse.

Por ello, las familias deberían establecer límites de uso compartidos.

La última oración formula una propuesta.

Distinguir estos componentes ayuda a comprender qué información presenta el texto y qué postura adopta ante ella.

Sin embargo, no debemos pensar que los hechos son siempre completamente neutrales y las opiniones totalmente independientes de ellos. En un texto argumentativo, el emisor selecciona los datos, decide cuáles destaca y explica qué significado les atribuye. Por eso, incluso la información objetiva puede estar orientada hacia la defensa de una tesis.

El tema, la tesis y los argumentos

Todo texto expositivo-argumentativo se construye alrededor de tres elementos fundamentales:

  • El tema es la cuestión general de la que trata el texto.
  • La tesis es la idea o postura que el emisor defiende sobre ese tema.
  • Los argumentos son las razones, pruebas o ejemplos utilizados para justificar la tesis.

Por ejemplo:

El transporte público reduce la contaminación, ocupa menos espacio urbano y permite desplazarse a quienes no disponen de vehículo privado. Por eso, las administraciones deberían convertirlo en una prioridad de inversión.

  • Tema: el transporte público y la movilidad urbana.
  • Tesis: las administraciones deben priorizar la inversión en transporte público.
  • Argumentos: reduce la contaminación, ocupa menos espacio y garantiza una movilidad más accesible.

El tema por sí solo no permite reconocer la orientación argumentativa del texto. Dos autores pueden escribir sobre el mismo asunto y defender posturas completamente diferentes.

La tesis puede aparecer de distintas formas

La tesis no siempre se formula mediante expresiones como yo creo que o en mi opinión. Puede presentarse como:

  • una afirmación;
  • una valoración;
  • una propuesta;
  • una recomendación;
  • una obligación;
  • una crítica;
  • una advertencia;
  • una negación o rechazo de otra postura.

Ejemplos:

La educación financiera debería formar parte de la enseñanza obligatoria.

La prohibición total de los teléfonos móviles en los centros no resuelve por sí sola el problema de su uso inadecuado.

Proteger los espacios verdes urbanos es una necesidad, no un lujo.

Conviene revisar el modo en que se utilizan las tareas escolares.

Todas estas oraciones expresan una postura defendible y, por tanto, podrían funcionar como tesis.

Además, la tesis puede ser:

  • explícita, si aparece formulada directamente;
  • implícita, si debe deducirse del conjunto de razonamientos;
  • simple, si defiende una única idea fundamental;
  • compleja, si contiene varios aspectos relacionados.

La identificación precisa de la tesis se estudiará en el apartado siguiente.

Rasgos básicos del texto expositivo-argumentativo

1. Trata un tema susceptible de reflexión o debate

La argumentación aparece cuando una cuestión admite distintas interpretaciones, valoraciones o soluciones. No suele argumentarse sobre una información aceptada sin discusión, sino sobre las consecuencias que se extraen de ella, la importancia que se le concede o las decisiones que deberían adoptarse.

Por ejemplo:

El agua hierve a 100 °C a nivel del mar.

Esta afirmación transmite información y, en principio, no constituye una tesis argumentativa.

El consumo doméstico de agua debería limitarse durante los periodos de sequía.

Esta propuesta sí puede discutirse y necesita argumentos que la justifiquen.

2. Combina información y razonamiento

El texto debe proporcionar al lector los conocimientos necesarios para comprender el asunto y, a partir de ellos, desarrollar una línea de razonamiento.

No basta con acumular datos. Es necesario mostrar qué relación guardan con la postura defendida:

El 40 % de los desplazamientos urbanos se realiza en vehículo privado.

Este dato aislado informa, pero todavía no argumenta. Para que funcione como argumento, debe relacionarse con la tesis:

Puesto que una parte considerable de los desplazamientos urbanos se realiza en vehículo privado, ampliar la red de transporte público puede contribuir a reducir el tráfico.

3. Defiende una tesis

La tesis es el núcleo de la argumentación. Todo el texto debe contribuir a presentarla, explicarla, justificarla, matizarla o reforzarla.

Un texto que solo describe una realidad, enumera sus características o explica sus causas y consecuencias puede ser expositivo, pero no será propiamente expositivo-argumentativo si no adopta una postura ante ella.

4. Utiliza argumentos

La tesis debe apoyarse en razones. El emisor puede recurrir a datos, ejemplos, autoridades, comparaciones, causas, consecuencias, experiencias o conocimientos compartidos, entre otros procedimientos.

La eficacia de un argumento depende de:

  • su relación con la tesis;
  • su claridad;
  • su relevancia;
  • su credibilidad;
  • la suficiencia del conjunto de razones;
  • la ausencia de contradicciones.

Una opinión sin justificar no constituye una argumentación desarrollada:

Los deberes escolares son perjudiciales.

Esta oración expresa una postura, pero no explica por qué debería aceptarse.

Una carga excesiva de deberes reduce el tiempo de descanso, aumenta las desigualdades entre quienes reciben ayuda y quienes no, y puede convertir la práctica escolar en una actividad mecánica.

En este segundo caso, la postura aparece acompañada de razones.

5. Sigue una progresión lógica

Las ideas deben relacionarse de manera que el lector pueda seguir el razonamiento. El texto puede avanzar:

  • desde la tesis hacia los argumentos;
  • desde los argumentos hacia la tesis;
  • desde la presentación de un problema hacia una propuesta;
  • desde las causas hacia las consecuencias;
  • desde la exposición de una postura contraria hacia su refutación;
  • mediante la comparación de diferentes opciones.

Los conectores ayudan a hacer visibles estas relaciones:

  • causa: porque, ya que, puesto que, debido a que;
  • consecuencia: por tanto, por ello, en consecuencia, de ahí que;
  • adición: además, asimismo, también;
  • contraste: sin embargo, en cambio, no obstante;
  • ejemplificación: por ejemplo, en concreto;
  • explicación: es decir, esto es, en otras palabras;
  • conclusión: en definitiva, en conclusión, en suma.

No obstante, un razonamiento puede estar correctamente construido aunque algunas relaciones no aparezcan marcadas mediante conectores. El sentido del texto es siempre el criterio fundamental.

6. Tiene en cuenta al destinatario

La argumentación busca influir en las ideas o decisiones de otra persona. Por ello, el emisor selecciona la información, el vocabulario, el tono y los argumentos según el público al que se dirige.

No se argumenta del mismo modo ante:

  • especialistas en una materia;
  • lectores de un periódico;
  • miembros de una comunidad educativa;
  • consumidores;
  • responsables políticos;
  • compañeros de clase.

Un texto dirigido a especialistas puede emplear terminología técnica y datos complejos. Un texto divulgativo tendrá que explicar los conceptos y recurrir a ejemplos accesibles. Un discurso dirigido a una institución puede insistir en las consecuencias prácticas y formular propuestas concretas.

7. Puede incorporar posturas contrarias

Una argumentación sólida no siempre ignora las opiniones diferentes. Puede presentarlas para:

  • reconocer que el asunto es complejo;
  • admitir parcialmente una objeción;
  • matizar la tesis;
  • responder a un posible contraargumento;
  • demostrar las limitaciones de otra postura.

Por ejemplo:

Es cierto que los teléfonos móviles pueden utilizarse como herramientas educativas; sin embargo, su presencia constante en el aula también dificulta la concentración cuando no existe una regulación clara.

La expresión es cierto que introduce una concesión: se acepta parcialmente una idea contraria. El conector sin embargo permite recuperar la orientación principal del razonamiento.

Responder razonadamente a una postura contraria se denomina refutación.

8. Puede combinar objetividad y subjetividad

Como contiene una parte expositiva, este tipo de texto puede recurrir a procedimientos propios de la objetividad:

  • datos verificables;
  • vocabulario preciso;
  • definiciones;
  • explicaciones causales;
  • referencias a estudios o especialistas;
  • construcciones impersonales;
  • tercera persona.

Pero, al defender una postura, también puede incluir marcas de subjetividad:

  • primera persona;
  • verbos de opinión;
  • adjetivos valorativos;
  • adverbios que expresan certeza o duda;
  • modalidades de obligación o posibilidad;
  • interrogaciones retóricas;
  • expresiones apelativas.

Por ejemplo:

Los datos muestran una reducción del consumo energético.

La formulación busca transmitir objetividad.

Resulta imprescindible mantener estas medidas.

La expresión resulta imprescindible introduce una valoración y presenta la propuesta como necesaria.

La presencia de subjetividad no convierte el texto en una opinión improvisada. Una argumentación académica puede defender claramente una tesis y, al mismo tiempo, hacerlo con precisión, rigor y apoyo documental.

¿Dónde aparecen estos textos?

La combinación de exposición y argumentación es muy frecuente en numerosos ámbitos:

  • artículos de opinión;
  • editoriales y columnas periodísticas;
  • ensayos;
  • discursos;
  • reseñas críticas;
  • informes con propuestas o recomendaciones;
  • textos académicos;
  • trabajos escolares;
  • debates;
  • cartas al director;
  • campañas institucionales;
  • alegaciones y reclamaciones;
  • intervenciones políticas;
  • textos publicitarios;
  • publicaciones divulgativas.

No todos presentan la misma extensión, complejidad o grado de objetividad. Un ensayo académico exigirá una argumentación desarrollada y documentada; una campaña publicitaria puede buscar la persuasión mediante mensajes breves, imágenes o emociones.

Diferencia entre texto expositivo y texto expositivo-argumentativo

La diferencia principal no se encuentra en el tema tratado, sino en la intención y en el modo de desarrollarlo.

Texto expositivoTexto expositivo-argumentativo
Su finalidad principal es informar o explicar.Su finalidad principal es defender una tesis mediante razones.
Presenta conocimientos sobre un tema.Presenta información y adopta una postura ante ella.
Organiza definiciones, características, causas, consecuencias, clasificaciones o procesos.Organiza esos contenidos para justificar una valoración, propuesta o conclusión.
Puede evitar las valoraciones del emisor.Contiene necesariamente una posición, aunque no siempre aparezca expresada en primera persona.
No necesita argumentos si su finalidad es exclusivamente explicativa.Necesita argumentos relacionados con la tesis.

Observa la diferencia:

La contaminación acústica es la presencia de ruidos que alteran las condiciones normales de un entorno y pueden afectar a la salud.

Esta formulación define y explica un fenómeno. Es expositiva.

Puesto que la contaminación acústica afecta al descanso y a la salud, los ayuntamientos deberían limitar el tráfico nocturno en las zonas residenciales.

Esta segunda formulación utiliza la información como argumento para defender una medida. Es expositivo-argumentativa.

No todo texto que incluye una opinión está bien argumentado

Para que exista una argumentación no basta con manifestar una preferencia o acumular afirmaciones subjetivas:

No me gustan los exámenes. Son horribles y deberían desaparecer.

El fragmento expresa una opinión, pero apenas la justifica.

Una argumentación desarrollada debe aportar razones y establecer una relación clara entre ellas y la tesis:

Los exámenes no deberían constituir el único instrumento de evaluación, porque ofrecen información sobre el rendimiento en un momento concreto, pero no siempre permiten valorar el proceso de aprendizaje, la participación o la capacidad de revisar y mejorar el propio trabajo.

En este caso, la postura se apoya en una explicación razonada.

¿Cómo reconocer un texto expositivo-argumentativo?

Para identificarlo, podemos plantearnos las siguientes preguntas:

  1. ¿Sobre qué cuestión informa o reflexiona?
  2. ¿Se limita a explicar esa cuestión o adopta una postura?
  3. ¿Qué idea pretende que acepte el lector?
  4. ¿Aparece alguna valoración, recomendación, crítica o propuesta?
  5. ¿Qué razones se ofrecen para justificarla?
  6. ¿Los datos y ejemplos solo informan o apoyan una conclusión?
  7. ¿Se consideran posturas diferentes?
  8. ¿El texto pretende modificar la opinión o la conducta del destinatario?

Si podemos identificar una postura defendida mediante razones, nos encontramos ante un texto argumentativo, aunque contenga amplios fragmentos expositivos.

Ejemplo comentado

Las zonas verdes reducen la temperatura urbana, absorben parte de la contaminación y ofrecen espacios para la actividad física y la convivencia. Sin embargo, algunos proyectos urbanísticos siguen considerándolas superficies prescindibles. Las ciudades deberían proteger sus parques e incrementar el arbolado, porque estos espacios no son elementos decorativos, sino infraestructuras necesarias para la salud y el bienestar de sus habitantes.

En este texto aparecen:

  • Tema: la importancia de las zonas verdes urbanas.
  • Información expositiva: reducen la temperatura, absorben contaminación y favorecen la actividad física y la convivencia.
  • Problema señalado: algunos proyectos urbanísticos las consideran prescindibles.
  • Tesis: las ciudades deben proteger los parques e incrementar el arbolado.
  • Argumentos: proporcionan beneficios ambientales, sanitarios y sociales.
  • Refuerzo de la tesis: no son elementos decorativos, sino infraestructuras necesarias.
  • Finalidad: convencer al lector de que la protección de las zonas verdes debe formar parte de la planificación urbana.

Errores frecuentes

1. Considerar argumentativo cualquier texto que trate un tema polémico

Un texto puede explicar las distintas posiciones sobre una cuestión controvertida sin defender ninguna. El carácter argumentativo depende de que exista una tesis, no solo de que el asunto admita debate.

2. Confundir el tema con la tesis

La inteligencia artificial en la educación.

Esta formulación nombra el tema, pero no expresa ninguna postura.

La inteligencia artificial puede mejorar el aprendizaje si se utiliza como herramienta de apoyo y no como sustituto del esfuerzo del alumno.

Esta oración sí formula una tesis.

3. Confundir información con argumentación

Un dato no constituye por sí solo un argumento. Debemos explicar qué demuestra y cómo se relaciona con la tesis.

4. Buscar siempre expresiones como «yo creo»

La tesis puede aparecer formulada de manera impersonal y categórica:

Es necesario proteger los datos personales de los menores.

Aunque no aparezca la primera persona, la oración defiende una postura.

5. Pensar que todo el texto debe ser subjetivo

Una argumentación puede apoyarse en información objetiva, datos y explicaciones rigurosas. La presencia de estos elementos no elimina la tesis.

6. Considerar tesis cualquier idea importante

Un texto contiene muchas afirmaciones relevantes, pero solo es tesis aquella que expresa la postura central que los argumentos pretenden justificar.

7. Confundir opinión y argumento

La medida es injusta.

Esta afirmación expresa una valoración.

La medida es injusta porque impone la misma sanción a conductas de gravedad diferente.

La segunda parte aporta una razón y funciona como argumento.

8. Pensar que argumentar consiste en afirmar con más intensidad

Repetir una opinión, emplear mayúsculas o utilizar expresiones contundentes no la convierte en una tesis mejor justificada. La fuerza de una argumentación procede de la calidad de sus razones.

Idea clave: un texto expositivo-argumentativo no es simplemente un texto que informa y después añade una opinión. Es un razonamiento organizado en el que la información, los ejemplos y las explicaciones contribuyen a justificar una tesis.

Comprobación final

Antes de identificar un texto como expositivo-argumentativo, pregúntate:

  • ¿Presenta información suficiente para comprender el tema?
  • ¿Adopta una postura ante la cuestión tratada?
  • ¿Puedo formular con claridad qué pretende defender?
  • ¿Esa postura es diferente del tema general?
  • ¿Aporta razones, datos, ejemplos o explicaciones para justificarla?
  • ¿La información está relacionada con la tesis?
  • ¿Pretende convencer, hacer reflexionar o promover una actuación?
  • ¿Incluye valoraciones, propuestas, recomendaciones o críticas?
  • ¿Tiene en cuenta posibles posturas contrarias?
  • ¿El razonamiento sigue una progresión comprensible?

Si el texto combina la explicación de una realidad con la defensa razonada de una postura, su modalidad predominante es expositivo-argumentativa.

TEMA Y TESIS

Dos conceptos diferentes, pero estrechamente relacionados

Para comprender un texto expositivo-argumentativo debemos identificar dos elementos fundamentales:

  • el tema, que indica sobre qué cuestión trata el texto;
  • la tesis, que expresa qué postura defiende el emisor acerca de esa cuestión.

Ambos conceptos están relacionados, pero no son equivalentes.

Observa este ejemplo:

Aunque las redes sociales facilitan la comunicación, su uso constante durante las clases perjudica la atención. Por eso, los centros educativos deben establecer normas claras que regulen la utilización de los teléfonos móviles.

  • Tema: la regulación del uso de los teléfonos móviles en los centros educativos.
  • Tesis: los centros educativos deben establecer normas claras que regulen el uso de los teléfonos móviles.

El tema delimita la cuestión tratada. La tesis añade una postura concreta ante ella.

Idea clave: el tema responde a la pregunta «¿de qué trata el texto?»; la tesis responde a «¿qué defiende el autor sobre ese tema?».


¿Qué es el tema?

El tema es la formulación breve y precisa de la cuestión central desarrollada en el texto.

No consiste en resumir todo su contenido ni en reproducir una de sus oraciones. Su función es señalar el núcleo temático que da unidad a las diferentes ideas.

Un buen tema debe ser:

  • breve, porque no reproduce todo el razonamiento;
  • preciso, porque identifica la cuestión concreta tratada;
  • completo, porque recoge el contenido fundamental;
  • específico, porque evita formulaciones demasiado generales;
  • objetivo, porque no incorpora todavía nuestra interpretación personal.

Por ejemplo, si un texto analiza las consecuencias del uso nocturno de los teléfonos móviles en el descanso de los adolescentes, no bastaría con formular el tema como:

La tecnología.

Esta expresión es demasiado amplia. Tampoco sería suficientemente preciso:

Los teléfonos móviles.

Una formulación más adecuada sería:

Las consecuencias del uso nocturno del teléfono móvil en el descanso de los adolescentes.

El tema no debe abarcar más de lo que realmente desarrolla el texto, pero tampoco puede reducirse a un detalle secundario.


Asunto y tema no son exactamente lo mismo

En ocasiones se utilizan asunto y tema como palabras equivalentes. Sin embargo, en el análisis de textos conviene diferenciarlos.

El asunto designa el ámbito general al que pertenece el contenido. El tema concreta qué aspecto de ese asunto desarrolla el texto.

Por ejemplo:

  • Asunto: las redes sociales.
  • Tema: la influencia de las redes sociales en la autoestima de los adolescentes.

O bien:

  • Asunto: el turismo.
  • Tema: las consecuencias del turismo masivo para los habitantes de los centros históricos.

O bien:

  • Asunto: la educación.
  • Tema: la necesidad de incorporar la educación financiera a la enseñanza obligatoria.

Idea clave: el asunto nombra un campo general; el tema delimita la cuestión concreta abordada en el texto.

Por eso, formulaciones como la educación, la contaminación, la tecnología o la alimentación suelen resultar demasiado amplias para funcionar como tema.


¿Cómo se formula el tema?

El tema suele expresarse mediante un sintagma nominal, es decir, mediante un grupo de palabras cuyo núcleo es un sustantivo.

Son estructuras frecuentes:

  • La importancia de…
  • La necesidad de…
  • Las consecuencias de…
  • Las causas de…
  • Los riesgos de…
  • Los beneficios de…
  • La influencia de…
  • La defensa de…
  • La crítica a…
  • La regulación de…
  • El debate sobre…
  • La relación entre…
  • El rechazo de…

Ejemplos:

La necesidad de proteger los espacios verdes urbanos.

Las consecuencias de la falta de sueño en el rendimiento académico.

Los riesgos de difundir información personal en las redes sociales.

La influencia de la publicidad en los hábitos alimentarios de los adolescentes.

El debate sobre la prohibición de los teléfonos móviles en los centros educativos.

Esta forma nominal permite presentar el contenido de manera breve y objetiva.

También es posible formular el tema mediante una oración, pero debemos evitar que se confunda con la tesis. En el análisis académico resulta más útil emplear un sintagma nominal para el tema y reservar la oración completa para formular la tesis.


Un procedimiento para identificar el tema

Para reconocer el tema podemos seguir estos pasos:

1. Localizar el asunto general

Primero debemos preguntarnos:

¿De qué realidad, problema o cuestión se habla?

La respuesta inicial puede ser muy amplia: la educación, la contaminación, las redes sociales, el consumo o el transporte.

2. Observar qué aspecto concreto se desarrolla

Después debemos precisar:

  • ¿se explican sus causas?
  • ¿se analizan sus consecuencias?
  • ¿se valoran sus ventajas o inconvenientes?
  • ¿se denuncia un problema?
  • ¿se propone una solución?
  • ¿se defiende o se rechaza una medida?
  • ¿se compara con otra realidad?

3. Identificar las palabras y conceptos que se repiten

La repetición de determinadas palabras, sinónimos o ideas relacionadas suele señalar el campo temático del texto.

Si aparecen reiteradamente expresiones como descanso, horas de sueño, fatiga, concentración y adolescentes, probablemente el tema relacionará el sueño con la salud o el rendimiento de los jóvenes.

4. Comprobar que la formulación engloba las ideas principales

El tema elegido debe permitir explicar por qué aparecen las principales ideas del texto.

Si una formulación solo sirve para un párrafo o deja fuera una parte importante, probablemente sea demasiado limitada.

5. Redactarlo de manera breve y precisa

Finalmente, debemos convertir nuestra respuesta en una expresión clara, normalmente un sintagma nominal.


Del asunto general al tema preciso

Observa este proceso:

Cada vez más ciudades restringen el acceso de los vehículos privados a sus centros históricos. Estas medidas reducen la contaminación y el ruido, pero también obligan a mejorar el transporte público para no perjudicar la movilidad de los ciudadanos.

Podríamos formular:

  • Demasiado general: la ciudad.
  • Todavía impreciso: el tráfico.
  • Más aproximado: las restricciones al tráfico urbano.
  • Tema preciso: los efectos de las restricciones al tráfico privado en los centros urbanos.

La mejor formulación no es necesariamente la más larga, sino la que delimita con mayor exactitud la cuestión desarrollada.


¿Qué es la tesis?

La tesis es la idea fundamental que el emisor defiende acerca del tema.

Expresa su posición, interpretación, valoración, propuesta o conclusión y constituye el núcleo de la argumentación. Los argumentos del texto tienen como finalidad justificarla, demostrarla, matizarla o reforzarla.

Por ejemplo:

Las bibliotecas escolares facilitan el acceso a la lectura, proporcionan un espacio de estudio y contribuyen a reducir las desigualdades entre el alumnado. Por ello, su mantenimiento debería ser una prioridad para los centros educativos.

  • Tema: la importancia de las bibliotecas escolares.
  • Tesis: el mantenimiento de las bibliotecas escolares debe ser una prioridad para los centros educativos.
  • Argumentos: facilitan la lectura, proporcionan un espacio de estudio y reducen desigualdades.

La tesis no es simplemente una idea importante. Es la postura fundamental cuya validez intenta demostrar el razonamiento.

Idea clave: los argumentos responden a la pregunta «¿por qué deberíamos aceptar la tesis?».


¿Cómo se formula la tesis?

A diferencia del tema, la tesis debe formularse mediante una oración completa, porque expresa una afirmación sobre la realidad.

Debe incluir:

  • aquello de lo que se habla;
  • la postura concreta que adopta el emisor.

Observa la diferencia:

  • Tema: la educación financiera en la enseñanza obligatoria.
  • Tesis: la educación financiera debería incorporarse a la enseñanza obligatoria.

La primera formulación delimita una cuestión. La segunda defiende una propuesta.

Otro ejemplo:

  • Tema: la regulación de los alquileres turísticos.
  • Tesis: las administraciones deben limitar los alquileres turísticos en las zonas con mayores dificultades de acceso a la vivienda.

La tesis no debe formularse como una sola palabra ni como un sintagma nominal demasiado abierto:

La contaminación.

Tampoco mediante expresiones vagas:

El autor habla de la contaminación.

El autor piensa que la contaminación es mala.

Una formulación precisa sería:

Las administraciones deben adoptar medidas más estrictas para reducir la contaminación provocada por el tráfico urbano.


La tesis puede adoptar formas diferentes

No todas las tesis se expresan como una opinión introducida mediante yo creo o en mi opinión. Pueden adoptar distintas formas.

1. Una afirmación

La lectura en papel favorece una concentración más sostenida que la lectura fragmentaria en dispositivos digitales.

2. Una valoración

La desaparición de los pequeños comercios empobrece la vida de los barrios.

3. Una propuesta

Los ayuntamientos deberían ampliar las zonas de sombra en los espacios públicos.

4. Una recomendación

Conviene retrasar el uso autónomo de las redes sociales durante la infancia.

5. Una obligación o necesidad

Es necesario reforzar la educación mediática para combatir la desinformación.

6. Una crítica

La respuesta de las instituciones ante el problema de la vivienda resulta insuficiente.

7. Una advertencia

Si no se adoptan medidas preventivas, el aumento de las temperaturas agravará las desigualdades sociales.

8. El rechazo de una idea

Prohibir por completo los teléfonos móviles no garantiza que el alumnado aprenda a utilizarlos responsablemente.

En todos estos casos existe una idea que puede aceptarse, discutirse o rechazarse y que, por tanto, necesita ser defendida mediante argumentos.


Tesis explícita y tesis implícita

La tesis puede presentarse de dos maneras.

Tesis explícita

Es aquella que aparece formulada directamente en el texto.

El aumento del precio de la vivienda está expulsando a numerosos vecinos de los barrios céntricos. Por ello, las administraciones deben ampliar el parque público de vivienda y regular los usos turísticos en las zonas más afectadas.

La tesis aparece expresada con claridad:

Las administraciones deben ampliar el parque público de vivienda y regular los usos turísticos.

Aunque la tesis sea explícita, no siempre debemos copiarla literalmente. Podemos reformularla de manera más breve y precisa, siempre que respetemos su sentido.

Tesis implícita

Es aquella que no aparece recogida en una única oración, sino que debe deducirse del conjunto del texto.

Durante décadas, los patios escolares se han organizado casi exclusivamente alrededor de las pistas deportivas. Quienes no participan en esos juegos suelen quedar relegados a los márgenes. Algunos centros han incorporado jardines, espacios de lectura y zonas para actividades tranquilas. En ellos, el alumnado dispone de más opciones para relacionarse y ocupar el tiempo de descanso.

El texto no dice expresamente los patios escolares deben ofrecer espacios diversos, pero el conjunto de ideas conduce a esa conclusión.

Podríamos formular la tesis implícita así:

Los patios escolares deben diversificar sus espacios y actividades para responder a las necesidades de todo el alumnado.

Para identificar una tesis implícita debemos preguntarnos:

  • ¿hacia qué conclusión conducen las ideas?
  • ¿qué valoración se desprende del texto?
  • ¿qué pretende que pensemos el emisor?
  • ¿qué medida parece presentar como conveniente?
  • ¿qué realidad critica o defiende?

Importante: deducir una tesis implícita no significa inventar una opinión. La formulación debe estar respaldada por el conjunto del texto.


¿Dónde puede aparecer la tesis?

La posición de la tesis influye en la organización del texto.

Al principio

El emisor presenta primero su postura y después aporta los argumentos que la justifican.

Las ciudades deben reducir el espacio destinado al vehículo privado. El tráfico genera contaminación, ruido, accidentes y una ocupación desproporcionada del espacio público.

Esta organización se denomina habitualmente deductiva o analizante.

Al final

El texto comienza con datos, ejemplos o razonamientos y desemboca en una conclusión que funciona como tesis.

El tráfico es una de las principales fuentes de contaminación urbana. Además, ocupa gran parte del espacio público y aumenta los niveles de ruido. Por todo ello, las ciudades deben reducir el espacio destinado al vehículo privado.

Esta organización se denomina inductiva o sintetizante.

Al principio y al final

La tesis se presenta al comienzo y reaparece al final, normalmente reformulada o reforzada después de los argumentos.

Esta organización suele denominarse encuadrada.

A lo largo del texto

En algunos textos, especialmente en los más extensos o complejos, la tesis se desarrolla progresivamente y aparece distribuida en varias afirmaciones.

De forma implícita

El lector debe reconstruirla a partir del razonamiento global.

La posición de la tesis se estudiará con mayor profundidad al analizar la organización de la argumentación.


Tesis simple y tesis compleja

Tesis simple

Defiende una sola idea fundamental.

Los centros educativos deben fomentar la lectura diaria.

Tesis compleja

Incluye varios aspectos relacionados dentro de una misma postura.

Los centros educativos deben fomentar la lectura diaria, ampliar el acceso a sus bibliotecas y permitir que el alumnado participe en la selección de las obras.

En una tesis compleja debemos comprobar que todos sus componentes ocupan realmente una posición central en el texto. No debemos incorporar detalles secundarios solo para hacerla más extensa.


Tema y tesis en un mismo texto

Veamos un ejemplo completo:

En muchas ciudades, las plazas y calles disponen de pocos árboles y zonas de sombra. Esta carencia eleva la temperatura del espacio urbano y dificulta que niños, ancianos y personas vulnerables puedan utilizarlo durante los meses más calurosos. Plantar árboles no debe considerarse una simple decisión estética: los ayuntamientos tienen que convertir el aumento del arbolado en una prioridad de salud pública.

  • Asunto: los árboles en las ciudades.
  • Tema: la necesidad de aumentar el arbolado urbano ante las altas temperaturas.
  • Tesis: los ayuntamientos deben convertir el aumento del arbolado urbano en una prioridad de salud pública.

Las tres formulaciones están relacionadas, pero poseen grados diferentes de precisión:

  1. El asunto identifica el ámbito general.
  2. El tema delimita la cuestión concreta.
  3. La tesis expresa la postura defendida.

Un mismo tema puede dar lugar a tesis diferentes

El tema no determina automáticamente la tesis. Dos textos pueden abordar la misma cuestión y defender posiciones distintas.

Texto A

La prohibición de los teléfonos móviles durante toda la jornada escolar evita distracciones y reduce los conflictos derivados de grabaciones o publicaciones no autorizadas. Los centros deberían impedir que el alumnado los utilice dentro de sus instalaciones.

Texto B

Prohibir los teléfonos móviles durante toda la jornada escolar impide enseñar al alumnado a utilizarlos de manera responsable. Los centros deberían regular su uso y aprovechar sus posibilidades educativas, en lugar de limitarse a excluirlos.

Ambos textos comparten el mismo tema:

La regulación del uso de los teléfonos móviles en los centros educativos.

Pero defienden tesis diferentes:

  • Tesis del texto A: los centros deben prohibir el uso de los teléfonos móviles durante toda la jornada.
  • Tesis del texto B: los centros deben regular su uso e integrarlos educativamente, en lugar de prohibirlos por completo.

Esta comparación demuestra por qué el tema y la tesis no pueden confundirse.


Tema, tesis e idea central

El tema, la tesis y la idea central están estrechamente relacionados, pero cumplen funciones diferentes.

  • El tema delimita la cuestión tratada.
  • La tesis expresa la postura que el emisor defiende.
  • La idea central sintetiza el mensaje esencial del texto, integrando la tesis y, cuando sea necesario, la razón principal que la sostiene.

Por ejemplo:

El consumo de productos de proximidad reduce el impacto ambiental del transporte y contribuye al mantenimiento de los productores locales. Por ello, las administraciones deberían favorecer su presencia en comedores escolares y mercados municipales.

  • Tema: el fomento del consumo de productos de proximidad.
  • Tesis: las administraciones deben favorecer la presencia de productos de proximidad en comedores escolares y mercados municipales.
  • Idea central: las administraciones deben fomentar el consumo de productos de proximidad porque reduce el impacto ambiental y beneficia a los productores locales.

La diferencia se estudiará con mayor detalle en el apartado dedicado a la idea central.


¿Cómo localizar la tesis?

Podemos seguir este procedimiento:

1. Identificar el tema

Primero debemos saber sobre qué cuestión se argumenta.

2. Buscar afirmaciones que expresen una postura

Debemos localizar:

  • valoraciones;
  • propuestas;
  • recomendaciones;
  • críticas;
  • obligaciones;
  • conclusiones;
  • rechazos de otras opiniones.

3. Observar qué idea justifican los argumentos

La tesis es la idea a cuyo servicio aparecen las principales razones del texto.

Podemos preguntar:

¿Qué pretende demostrar el autor mediante estos datos, ejemplos o explicaciones?

4. Prestar atención a determinadas expresiones

Algunas palabras pueden anunciar o reforzar la tesis:

  • por tanto;
  • por ello;
  • en consecuencia;
  • en definitiva;
  • en conclusión;
  • debería;
  • es necesario;
  • resulta imprescindible;
  • conviene;
  • no podemos aceptar;
  • es un error considerar.

Estas expresiones son pistas, pero no constituyen un procedimiento infalible. La tesis puede aparecer sin ningún marcador explícito.

5. Comprobar que la formulación abarca todo el texto

La tesis debe explicar el sentido global de la argumentación. Si solo se relaciona con un ejemplo o un párrafo, probablemente hemos seleccionado una idea secundaria.

6. Reformularla con nuestras propias palabras

La formulación debe ser completa, clara y fiel a la postura del emisor.


Prueba de los argumentos

Una estrategia especialmente útil consiste en relacionar cada posible tesis con los argumentos del texto.

Observa:

Los huertos escolares permiten comprender de forma práctica algunos contenidos científicos, fomentan la responsabilidad compartida y mejoran la relación del alumnado con la alimentación. Por ello, deberían incorporarse a los proyectos educativos de los centros.

Posible tesis:

Los huertos escolares deberían incorporarse a los proyectos educativos.

Podemos comprobarla preguntando:

  • ¿Por qué deberían incorporarse?
  • Porque permiten aprender ciencias de forma práctica.
  • Porque fomentan la responsabilidad.
  • Porque mejoran la relación con la alimentación.

Las razones responden de manera coherente a la pregunta y justifican la tesis.

Prueba útil: si las ideas principales pueden introducirse mediante «porque» después de una afirmación, esa afirmación probablemente funciona como tesis.

Esta prueba no sustituye a la comprensión global del texto, pero ayuda a comprobar la relación entre tesis y argumentos.


La tesis no siempre coincide con la opinión más llamativa

En algunos textos aparecen afirmaciones contundentes, ejemplos sorprendentes o críticas muy expresivas. Sin embargo, la tesis no tiene por qué ser la frase más llamativa.

Los atascos convierten cada mañana las entradas a las ciudades en auténticos aparcamientos. Miles de personas pierden tiempo y aumentan innecesariamente las emisiones contaminantes. Para reducir este problema, las empresas y administraciones deberían fomentar horarios laborales escalonados.

La expresión auténticos aparcamientos resulta llamativa, pero no constituye la tesis. La postura principal es:

Las empresas y administraciones deberían fomentar horarios laborales escalonados para reducir los atascos.

La tesis se reconoce por su función dentro del razonamiento, no por la intensidad de su lenguaje.


Cómo formular correctamente la tesis

Una buena formulación debe ser:

  • fiel, porque respeta la postura del texto;
  • completa, porque recoge la afirmación fundamental;
  • precisa, porque evita términos vagos;
  • breve, porque no reproduce todos los argumentos;
  • autónoma, porque puede entenderse sin leer el texto;
  • objetiva, porque no añade nuestra propia opinión.

No es recomendable comenzar con expresiones como:

El autor dice que…

El texto nos habla de…

El autor nos quiere explicar que…

Estas fórmulas no forman parte de la tesis. Añaden palabras innecesarias y pueden ocultar la idea que debemos expresar.

En lugar de escribir:

El autor piensa que sería bueno que hubiera más árboles en las ciudades.

Es preferible:

Los ayuntamientos deben aumentar el arbolado urbano para proteger a la población frente a las altas temperaturas.

La segunda formulación es más directa, precisa y académica.


Errores frecuentes al identificar el tema

1. Formular un asunto demasiado general

La educación.

La tecnología.

El medioambiente.

Estas expresiones nombran campos amplios, pero no identifican la cuestión concreta del texto.

2. Convertir el tema en un resumen

El tema no debe recoger todas las ideas ni reproducir el desarrollo completo del texto.

3. Incluir detalles secundarios

El dato de que los jóvenes consultan el móvil más de cien veces al día.

Aunque ese dato aparezca en el texto, no tiene por qué constituir su tema.

4. Formular el tema como una pregunta vaga

¿Son buenas las redes sociales?

Esta formulación puede servir como interrogante previo, pero no delimita con precisión el contenido desarrollado.

5. Añadir nuestra opinión

El grave problema del uso irresponsable de los móviles.

El adjetivo grave introduce una valoración que quizá no corresponda exactamente con la perspectiva del texto.

6. Confundir tema y título

Un título puede ser creativo, metafórico o deliberadamente ambiguo:

Siempre conectados

A partir de él no podemos formular automáticamente el tema. Debemos leer y comprender el texto completo.


Errores frecuentes al identificar la tesis

1. Repetir el tema

  • Tema: el uso de la inteligencia artificial en la educación.
  • Tesis incorrecta: la inteligencia artificial en la educación.

La segunda formulación no expresa ninguna postura.

2. Elegir una idea secundaria

Un ejemplo, una consecuencia concreta o un dato relevante pueden apoyar la tesis sin constituirla.

3. Copiar una oración sin comprobar su función

No toda afirmación categórica es la tesis. Debemos comprobar si el conjunto de los argumentos intenta justificarla.

4. Buscar únicamente expresiones en primera persona

La tesis puede formularse sin yo creo, pienso u opino:

La educación mediática debe incorporarse a todas las etapas educativas.

5. Confundir la tesis con un argumento

El transporte público reduce la contaminación.

Esta idea puede ser un argumento para defender una tesis más amplia:

Las administraciones deben invertir prioritariamente en transporte público.

6. Incluir todos los argumentos en la tesis

Las administraciones deben invertir en transporte público porque reduce la contaminación, disminuye los atascos, ocupa menos espacio, facilita la movilidad…

Esta formulación se aproxima a la idea central o incluso a un resumen parcial. La tesis puede expresarse de manera más sencilla:

Las administraciones deben priorizar la inversión en transporte público.

7. Añadir una opinión que el texto no defiende

Si el texto propone regular el uso del teléfono móvil, no podemos afirmar que defiende su prohibición total.

8. Formularla de manera imprecisa

Hay que hacer algo con el tráfico.

Esta expresión no concreta quién debe actuar, qué medida se propone ni cuál es la verdadera posición del texto.


Laboratorio de confusiones

Caso 1

Los adolescentes y el sueño.

No es una tesis. Es un asunto o un tema todavía impreciso.

Caso 2

La influencia de la falta de sueño en el rendimiento académico de los adolescentes.

Es un tema: delimita la cuestión tratada, pero no adopta una postura.

Caso 3

Los centros educativos deberían informar al alumnado sobre la importancia del descanso para el aprendizaje.

Es una tesis: formula una propuesta concreta.

Caso 4

Dormir menos de ocho horas reduce la capacidad de concentración.

Según el texto, podría funcionar como:

  • información expositiva;
  • un argumento;
  • o una tesis, si toda la argumentación intentara demostrar precisamente esa afirmación.

Su función no depende solo de su contenido, sino del papel que desempeña dentro del texto.

Idea clave: una misma afirmación puede ser tesis en un texto y argumento en otro.


Ejemplo comentado

Cada curso, numerosos dispositivos electrónicos todavía útiles son sustituidos por modelos más recientes. Su fabricación exige grandes cantidades de materias primas y energía, mientras que su eliminación genera residuos difíciles de tratar. Antes de comprar un nuevo aparato, los consumidores deberían valorar si el que ya poseen puede repararse o continuar utilizándose. Alargar la vida de los dispositivos es una de las formas más sencillas de reducir el impacto ambiental del consumo tecnológico.

Asunto

El consumo de dispositivos electrónicos.

Esta formulación señala el ámbito general, pero todavía resulta demasiado amplia.

Tema

La necesidad de prolongar la vida útil de los dispositivos electrónicos para reducir su impacto ambiental.

La formulación delimita la cuestión concreta desarrollada.

Tesis

Los consumidores deberían reparar o continuar utilizando sus dispositivos antes de sustituirlos por otros nuevos.

Esta oración expresa la conducta que el texto defiende.

Argumentos

  • La fabricación de nuevos dispositivos consume materias primas y energía.
  • Su eliminación genera residuos difíciles de tratar.
  • Prolongar su vida útil reduce el impacto ambiental.

La relación entre estos elementos puede representarse así:

Tema: prolongación de la vida útil de los dispositivos electrónicos.
Tesis: debemos evitar sustituirlos mientras puedan seguir utilizándose.
Argumentos: su fabricación consume recursos y su eliminación genera residuos.


Actividad guiada

Lee el siguiente fragmento:

Los comedores escolares no solo proporcionan alimento a miles de estudiantes, sino que también influyen en sus hábitos futuros. Una dieta variada durante la infancia favorece la aceptación de alimentos saludables y ayuda a prevenir determinados problemas de salud. Por ello, los menús escolares deberían diseñarse con criterios nutricionales y educativos, y no atender únicamente al precio o a la facilidad de preparación.

Paso 1. ¿Cuál es el asunto general?

La alimentación escolar.

Paso 2. ¿Qué aspecto concreto se desarrolla?

El texto se centra en la función educativa y sanitaria de los comedores y en los criterios con los que deberían diseñarse sus menús.

Paso 3. ¿Cuál es el tema?

La necesidad de aplicar criterios nutricionales y educativos al diseño de los menús escolares.

Paso 4. ¿Qué postura defiende el emisor?

Los menús escolares deben diseñarse con criterios nutricionales y educativos, no solo económicos o prácticos.

Paso 5. ¿Qué razones justifican esa postura?

  • Los comedores influyen en los hábitos alimentarios futuros.
  • Una dieta variada facilita la aceptación de alimentos saludables.
  • Una buena alimentación contribuye a prevenir problemas de salud.

Comprobación final

Antes de dar por válida la formulación del tema, pregúntate:

  • ¿He identificado la cuestión central y no solo el ámbito general?
  • ¿Mi formulación abarca todo el texto?
  • ¿He evitado los detalles secundarios?
  • ¿Es breve y precisa?
  • ¿Podría expresarla mediante un sintagma nominal?
  • ¿He evitado introducir mi propia opinión?
  • ¿He distinguido el tema del título y del resumen?
  • ¿He concretado suficientemente el asunto?

Antes de dar por válida la formulación de la tesis, pregúntate:

  • ¿Expresa una postura y no solo el tema?
  • ¿Está formulada como una oración completa?
  • ¿Indica con precisión qué defiende el emisor?
  • ¿Los argumentos principales sirven para justificarla?
  • ¿Abarca el sentido global del texto?
  • ¿He evitado confundirla con una idea secundaria?
  • ¿He respetado los matices de la postura original?
  • ¿He añadido alguna idea que el texto no contiene?
  • ¿Puede entenderse sin necesidad de leer el fragmento?
  • ¿La he formulado directamente, sin expresiones como el autor dice que?

Idea clave: para identificar correctamente el tema y la tesis debemos pasar de lo general a lo concreto: primero reconocemos el ámbito del que se habla, después delimitamos la cuestión específica y, finalmente, formulamos la postura que el emisor defiende sobre ella.

IDEA CENTRAL

EL MENSAJE ESENCIAL DEL TEXTO

¿Qué es la idea central?

La idea central sintetiza, en una sola oración y con palabras propias, el contenido esencial del texto.

No se limita a indicar de qué trata ni reproduce necesariamente la tesis. Debe expresar el mensaje que organiza y da sentido al conjunto.

En un texto expositivo-argumentativo suele integrar:

  • el tema concreto que se desarrolla;
  • la postura defendida por el emisor;
  • y la justificación esencial que permite comprender esa postura, cuando resulte necesaria.

Idea clave: la idea central recoge qué sostiene el texto sobre el tema y por qué lo sostiene.

Observa este ejemplo:

El uso constante del teléfono móvil durante las clases dificulta la concentración, interrumpe el trabajo y puede perjudicar el aprendizaje. Aunque estos dispositivos ofrecen algunas posibilidades educativas, su utilización debe responder a una finalidad didáctica concreta. Por ello, los centros deberían regular su uso durante las clases.

Podemos distinguir:

  • Tema: los efectos del uso del teléfono móvil durante las clases.
  • Tesis: los centros deberían regular el uso del teléfono móvil durante las clases.
  • Idea central: el uso constante del teléfono móvil perjudica la concentración y el aprendizaje, por lo que los centros deberían regularlo durante las clases.

La idea central incorpora la postura defendida y la razón fundamental que permite comprenderla.


Tema, tesis e idea central

Los tres conceptos están relacionados, pero responden a preguntas diferentes:

ConceptoPreguntaFormulación
Tema¿Qué cuestión concreta desarrolla el texto?Sintagma nominal
Tesis¿Qué postura defiende el emisor?Oración completa
Idea central¿Qué mensaje esencial transmite el conjunto?Oración completa

Podemos resumir la diferencia así:

El tema delimita la cuestión, la tesis expresa la postura y la idea central sintetiza el mensaje esencial.

Por ejemplo:

  • Tema: la presencia de zonas verdes en las ciudades.
  • Tesis: las ciudades deben ampliar sus zonas verdes.
  • Idea central: las ciudades deben ampliar sus zonas verdes porque reducen la temperatura, mejoran la calidad del aire y favorecen el bienestar de sus habitantes.

La tesis presenta la postura. La idea central incorpora, cuando resulta necesario, la razón esencial que la sostiene.

Sin embargo, no debemos forzar artificialmente la diferencia. En algunos textos breves, la tesis puede contener ya el mensaje esencial y ambas formulaciones serán muy parecidas.


¿Qué debe contener?

La idea central debe incluir únicamente la información imprescindible para comprender el sentido global del texto.

Puede ayudarnos pensar en esta relación:

Tema + tesis + justificación esencial

Pero no se trata de una fórmula rígida. No siempre será necesario mencionar todos esos elementos de manera explícita.

Observa:

Muchas personas mayores encuentran dificultades para realizar trámites que solo están disponibles en Internet. Las administraciones deben mantener alternativas presenciales para evitar que la digitalización se convierta en una forma de exclusión.

La tesis podría formularse así:

Las administraciones deben mantener alternativas presenciales para realizar los trámites.

La idea central sería más completa:

Las administraciones deben mantener alternativas presenciales para evitar que la digitalización excluya a las personas que carecen de medios o competencias tecnológicas.

No hemos incorporado todos los datos ni todas las explicaciones. Hemos seleccionado la postura y la justificación esencial.

La idea central no debe incluir:

  • ejemplos concretos;
  • cifras secundarias;
  • anécdotas;
  • enumeraciones extensas;
  • argumentos complementarios;
  • opiniones personales;
  • soluciones que el texto no propone.

Importante: una idea central no es un resumen en miniatura. Debe condensar el mensaje, no reproducir todo su desarrollo.


CÓMO IDENTIFICAR LA IDEA CENTRAL

La relación fundamental entre las ideas

Para formular la idea central no basta con reunir varias informaciones importantes. Debemos descubrir qué relación mantienen entre sí.

Un texto puede presentar:

  • un problema y una solución;
  • una causa y sus consecuencias;
  • una tesis y su justificación;
  • una situación y una propuesta;
  • dos realidades contrapuestas;
  • una condición y un resultado;
  • una opinión extendida y su refutación.

La idea central debe mostrar esa relación.

Problema y solución

La pérdida de población de las zonas rurales exige mejorar sus servicios y oportunidades laborales para facilitar que sus habitantes puedan permanecer en ellas.

Causa y consecuencia

El uso nocturno de dispositivos electrónicos altera el sueño y reduce el descanso de los adolescentes.

Tesis y justificación

Las ciudades deben ampliar las zonas verdes porque reducen la temperatura y mejoran la salud de sus habitantes.

Condición y resultado

La inteligencia artificial puede favorecer el aprendizaje si se utiliza como apoyo al razonamiento y no como sustituto del trabajo del alumno.

Contraste y conclusión

Aunque el turismo genera actividad económica, su crecimiento sin regulación puede dificultar el acceso de los residentes a la vivienda.

Estas formulaciones no son plantillas que debamos aplicar mecánicamente. Tenemos que identificar la relación que realmente organiza cada texto.


La idea central puede estar explícita o tener que reconstruirse

En algunos textos encontramos una oración que se aproxima mucho a la idea central:

La educación mediática debe formar parte de todas las etapas educativas, pues el acceso constante a la información no garantiza que los jóvenes sepan distinguir las fuentes fiables.

Podríamos reformularla así:

La educación mediática debe incorporarse a todas las etapas porque el acceso a la información no garantiza que los jóvenes sepan valorar la fiabilidad de las fuentes.

En otros casos, ninguna oración contiene por sí sola todo el mensaje:

Numerosas personas mayores tienen dificultades para realizar trámites mediante aplicaciones o páginas web. Aunque la digitalización agiliza muchas gestiones, no todos los ciudadanos disponen de los dispositivos, los conocimientos o la autonomía necesarios para utilizarlos. Las administraciones deben mantener alternativas presenciales y ofrecer ayuda suficiente.

La idea central debe reconstruirse:

Las administraciones deben combinar los trámites digitales con atención presencial y asistencia suficiente para evitar que la digitalización excluya a quienes carecen de medios o competencias tecnológicas.

Idea clave: identificar la idea central exige comprender y sintetizar. No siempre consiste en localizar una oración y copiarla.


Procedimiento paso a paso

Podemos seguir este procedimiento:

1. Leer el texto completo

No debemos decidir la idea central a partir del título, del primer párrafo o de una frase llamativa.

2. Delimitar el tema

Nos preguntamos:

¿Qué cuestión concreta desarrolla el texto?

3. Localizar la tesis

En los textos argumentativos debemos reconocer qué postura, valoración, interpretación o propuesta pretende defender el emisor.

Nos preguntamos:

¿Qué afirmación intenta que aceptemos?

4. Seleccionar las ideas principales

Identificamos las causas, consecuencias, argumentos, problemas o soluciones que resultan imprescindibles para comprender el texto.

5. Descubrir la relación fundamental

Comprobamos cómo se conectan las ideas principales:

  • causa y consecuencia;
  • problema y solución;
  • tesis y justificación;
  • contraste y conclusión;
  • condición y resultado.
6. Redactar una sola oración

Puede ayudarnos completar mentalmente esta expresión:

El texto sostiene principalmente que…

Esta fórmula sirve para pensar, pero no debe aparecer en la respuesta definitiva.

7. Eliminar la información secundaria

Suprimimos los ejemplos, cifras, anécdotas, repeticiones y argumentos complementarios.

8. Comprobar el resultado

Nos preguntamos:

¿Esta oración permite comprender el mensaje esencial del texto completo?

Si solo explica uno de los párrafos o deja fuera una relación fundamental, debemos reformularla.


CÓMO FORMULARLA Y COMPROBARLA

Errores frecuentes

1. Formular solamente el asunto

La contaminación.

Es demasiado general.

2. Repetir el tema

Los efectos de la contaminación sobre la salud.

Delimita la cuestión, pero no expresa qué sostiene el texto sobre ella.

3. Reproducir únicamente la tesis

Las ciudades deben reducir el tráfico privado.

Puede ser insuficiente si deja fuera la razón fundamental que organiza el razonamiento.

4. Elegir una idea secundaria

Los árboles absorben dióxido de carbono.

Puede ser un argumento importante, pero no representa necesariamente el sentido global.

5. Convertirla en un resumen

La idea central no debe enumerar todos los argumentos, ejemplos y consecuencias.

6. Añadir información propia

No debemos incorporar opiniones, conocimientos o soluciones que no aparezcan en el texto.

7. Alterar los matices del emisor

Si el texto propone regular, no podemos escribir prohibir. Si afirma que algo puede influir, no debemos presentarlo como una consecuencia inevitable.

8. Ser demasiado general

Es necesario cuidar el planeta.

Esta oración podría aplicarse a miles de textos diferentes.

9. Emplear palabras vagas

Hay que hacer algo para solucionar este problema.

No precisa quién debe actuar, qué debe hacer ni cuál es el problema.

10. Utilizar una fórmula introductoria innecesaria

El autor quiere transmitirnos la idea de que…

La respuesta debe comenzar directamente con el contenido esencial.


Ejemplo comentado

Lee el siguiente fragmento:

La inteligencia artificial permite adaptar algunas actividades al nivel del estudiante, ofrecer explicaciones adicionales y proporcionar una respuesta inmediata ante determinados errores. Sin embargo, también puede impedir el aprendizaje si se utiliza para obtener soluciones sin comprenderlas. Su valor educativo no depende únicamente de la herramienta, sino del uso que se haga de ella. Por eso, debe incorporarse como apoyo al razonamiento del alumnado y no como sustituto de su esfuerzo.

Tema

Las condiciones necesarias para un uso educativo de la inteligencia artificial.

Tesis

La inteligencia artificial debe utilizarse como apoyo al razonamiento y no como sustituto del esfuerzo del alumnado.

Idea central

La inteligencia artificial puede favorecer el aprendizaje si se utiliza para apoyar el razonamiento del alumnado, pero puede perjudicarlo cuando sustituye su esfuerzo.

¿Por qué es adecuada?
  • Recoge las posibilidades educativas de la herramienta.
  • Incorpora el riesgo señalado.
  • Mantiene la condición fundamental: su utilidad depende del uso.
  • Integra la postura defendida.
  • Elimina los ejemplos y explicaciones secundarios.
  • Respeta el contraste entre apoyo y sustitución.

Comprobación final

Antes de dar por válida una idea central, pregúntate:

  • ¿Expresa el mensaje esencial del texto completo?
  • ¿Está redactada mediante una sola oración?
  • ¿Indica qué sostiene el texto sobre el tema?
  • ¿Integra la tesis y su justificación esencial cuando resulta necesario?
  • ¿Muestra la relación fundamental entre las ideas?
  • ¿Respeta los matices del emisor?
  • ¿Elimina los datos, ejemplos y argumentos secundarios?
  • ¿Evita añadir información u opiniones personales?
  • ¿Está redactada con palabras propias?
  • ¿Puede comprenderse sin haber leído el texto?
  • ¿Es más completa que el tema?
  • ¿Es más breve que el resumen?
  • ¿He evitado expresiones como el autor dice que o el texto habla de?

Idea clave: la idea central no se limita a nombrar el tema ni reproduce mecánicamente la tesis. Sintetiza, en una sola oración, el mensaje esencial que organiza y da sentido al conjunto del texto.


4. Identificación y análisis de los argumentos

Una vez identificadas la tesis y la idea central, debemos observar cómo construye el emisor su razonamiento para defender la postura que adopta. Para ello utiliza argumentos: razones, pruebas, ejemplos o conocimientos que sirven para justificar sus afirmaciones y tratar de convencer al destinatario.

Analizar la argumentación no consiste únicamente en localizar esos argumentos y asignarles una etiqueta. Es necesario comprender qué razón aporta cada uno, qué idea pretende sostener y cómo contribuye al razonamiento general del texto.

En este apartado aprenderemos a localizar y delimitar los argumentos, reconocer sus principales tipos y justificar la función que desempeñan.

4.1. Qué es un argumento y qué función cumple

Un argumento es una razón que el emisor aporta para defender una tesis, justificar una opinión o tratar de convencer al destinatario.

La relación fundamental entre tesis y argumentos puede expresarse de forma muy sencilla:

TESIS: lo que el emisor quiere que aceptemos.
ARGUMENTOS: las razones que aporta para que lo aceptemos.

Por eso, para reconocer un argumento resulta especialmente útil preguntarse:

¿Por qué debería aceptar el receptor la tesis defendida?

Si una idea ofrece una respuesta razonable a esa pregunta, probablemente está funcionando como argumento.

No todo lo relacionado con el tema es un argumento

Que una información aparezca en un texto argumentativo no significa que sea necesariamente un argumento.

Observa:

Información: Los teléfonos móviles forman parte de la vida cotidiana de los adolescentes.
Tesis: Los centros educativos deberían limitar el uso del móvil durante la jornada escolar.
Argumento: Las consultas constantes interrumpen la concentración y dificultan que el alumnado siga las explicaciones.

La primera afirmación proporciona información sobre el tema; la segunda expresa la postura que se pretende defender; la tercera aporta una razón para aceptar esa postura.

Podemos representar el razonamiento así:

Tesis: Los centros deberían limitar el uso del móvil.
¿Por qué?
Argumento: Porque su consulta constante interrumpe la concentración del alumnado.

Una idea funciona como argumento por la función que desempeña

Una misma afirmación puede desempeñar funciones diferentes según el razonamiento en el que aparezca.

Por ejemplo:

Los centros deberían limitar el uso del móvil porque distrae al alumnado.

Aquí, el móvil distrae al alumnado funciona como argumento.

Pero podemos continuar el razonamiento:

El móvil distrae al alumnado porque las notificaciones interrumpen repetidamente su concentración.

Ahora, el móvil distrae al alumnado es la idea que se pretende justificar y la interrupción provocada por las notificaciones funciona como argumento.

Idea clave: una idea funciona como argumento cuando se utiliza para sostener otra idea.

Por tanto, no debemos clasificar una oración de manera aislada: primero tenemos que comprender qué función cumple dentro del razonamiento.

Repetir la tesis no es argumentar

Un argumento debe aportar una razón nueva que contribuya a justificar la postura defendida.

Tesis: Los centros deberían limitar el uso del móvil.
Supuesta argumentación: Es necesario que los institutos restrinjan su utilización.

La segunda afirmación no explica por qué debería aceptarse la primera: simplemente la reformula.

En cambio:

Tesis: Los centros deberían limitar el uso del móvil.
Argumento: Su consulta constante reduce la atención y dificulta el aprovechamiento de las clases.

Ahora sí aparece una razón que justifica la postura.

Comprobación rápida

Ante una posible razón del texto, podemos preguntarnos:

  1. ¿Qué tesis o idea se está defendiendo?
  2. ¿Por qué debería aceptarla?
  3. ¿Este fragmento responde realmente a esa pregunta?
  4. ¿Aporta una razón o se limita a repetir, definir o hablar del mismo tema?

Idea clave: no basta con que una afirmación esté relacionada con el tema. Para funcionar como argumento debe aportar una razón que ayude a sostener la tesis.

4.2. Cómo localizar y delimitar los argumentos

Saber qué es un argumento no significa que siempre resulte fácil reconocerlo. En un texto real, las razones no aparecen señaladas mediante etiquetas ni coinciden necesariamente con una oración o un párrafo.

Por eso debemos realizar dos operaciones diferentes:

OperaciónPregunta
Localizar¿Dónde aparece la razón que utiliza el emisor?
Delimitar¿Dónde comienza y dónde termina esa razón?

Idea clave: localizar un argumento es encontrar la razón; delimitarlo consiste en identificar todo el fragmento necesario para comprender cómo sostiene la tesis.

1. Partir siempre de la tesis

Antes de buscar argumentos debemos saber qué postura se está defendiendo.

Observa:

Los centros educativos no deberían prohibir completamente los teléfonos móviles. Estos dispositivos pueden utilizarse para consultar diccionarios, realizar cuestionarios interactivos o acceder a materiales seleccionados por el profesor.

Podemos reconstruir el razonamiento:

Tesis: los centros educativos no deberían prohibir completamente los teléfonos móviles.
¿Por qué?
Argumento: porque pueden utilizarse como herramientas educativas.

Las consultas al diccionario, los cuestionarios y el acceso a materiales concretan mediante ejemplos esa razón general.

Por tanto, el primer procedimiento es sencillo:

Tesis → ¿por qué debería aceptarla? → razón que ofrece el texto.

2. Utilizar la prueba del «porque»

Una vez localizada la tesis podemos introducir mentalmente la palabra porque:

Debe fomentarse el transporte público porque reduce el tráfico y la contaminación.

No es necesario que porque aparezca realmente escrito. Se utiliza como una prueba para comprobar que existe una relación de justificación entre las dos ideas.

3. Los conectores ayudan, pero no deciden

Algunos marcadores pueden ofrecernos pistas:

  • causa o razón: porque, ya que, puesto que, dado que;
  • adición de argumentos: además, asimismo, también, por otra parte;
  • consecuencia: por ello, por tanto, en consecuencia;
  • ejemplificación: por ejemplo, como muestra;
  • fuente: según, de acuerdo con, como señala;
  • contraste o matización: pero, sin embargo, no obstante, aunque;
  • conclusión: en conclusión, en definitiva, por todo ello.

Pero debemos evitar convertir esta búsqueda en un procedimiento mecánico:

Los conectores son señales, no pruebas definitivas.

Puede existir una relación argumentativa aunque no aparezca ningún marcador explícito.

4. Identificar el núcleo y su desarrollo

Dentro de un argumento suele existir una idea fundamental, que constituye el núcleo de la razón, y otras informaciones que la explican, ejemplifican, demuestran o desarrollan.

Por ejemplo:

Limitar el tráfico en el centro mejora la calidad de vida de sus habitantes. La reducción del número de vehículos disminuye el ruido, rebaja la contaminación y hace que las calles resulten más seguras para peatones y ciclistas.

Núcleo del argumento:

Limitar el tráfico mejora la calidad de vida.

Desarrollo:

  • disminuye el ruido;
  • reduce la contaminación;
  • aumenta la seguridad.

Si señaláramos únicamente uno de esos efectos, habríamos encontrado una parte del argumento, pero no necesariamente la razón completa.

5. No confundir el argumento con la prueba que lo apoya

Una cifra, una cita o un ejemplo puede llamar mucho la atención, pero no siempre constituye por sí solo el argumento.

Dormir lo suficiente favorece el rendimiento académico. Según un estudio de la Universidad X, los estudiantes que duermen al menos ocho horas obtienen mejores resultados en tareas que exigen atención y memoria.

Aquí podemos distinguir:

  • Núcleo de la razón: dormir lo suficiente favorece el rendimiento académico.
  • Fuente: el estudio citado.
  • Prueba: los resultados obtenidos por los estudiantes.

Importante: encontrar una cifra, una cita o un ejemplo no equivale todavía a haber delimitado el argumento. Debemos averiguar qué razón pretenden respaldar.

6. Un argumento no equivale necesariamente a una oración o a un párrafo

Un mismo argumento puede ocupar varias oraciones si todas desarrollan una única razón.

Del mismo modo, un párrafo puede contener varios argumentos diferentes si ofrece distintas razones capaces de apoyar la tesis de manera independiente.

La pregunta que permite decidirlo es:

¿Estas ideas desarrollan una misma razón o aportan motivos diferentes?

  • Si explican, demuestran o ejemplifican la misma razón, pertenecen al mismo argumento.
  • Si ofrecen razones independientes, debemos distinguir varios argumentos.

7. No toda explicación ni todo ejemplo son argumentos

En un texto expositivo podemos explicar las causas de un fenómeno sin pretender defender ninguna postura.

La explicación adquiere una función argumentativa cuando se utiliza para justificar una tesis o rechazar una posición contraria.

Lo mismo sucede con los ejemplos. Un ejemplo puede simplemente desarrollar una razón anterior:

La inteligencia artificial puede facilitar algunas tareas mecánicas del aprendizaje. Por ejemplo, permite generar cuestionarios de repaso adaptados al contenido trabajado.

El verdadero núcleo argumentativo es la afirmación general; el ejemplo la concreta. Por eso debemos preguntarnos no solo «¿hay un ejemplo?», sino «¿qué razón pretende apoyar o demostrar?».

Método para localizar y delimitar un argumento

Podemos reducir todo el procedimiento a seis pasos:

  1. Identifica la tesis o la idea que se pretende defender.
  2. Pregunta: «¿Por qué debería aceptarla?»
  3. Localiza la razón que responde a esa pregunta.
  4. Identifica el núcleo del argumento.
  5. Añade las explicaciones, ejemplos, datos o citas necesarios para comprender cómo se desarrolla.
  6. Comprueba si las siguientes ideas continúan desarrollando esa misma razón o introducen un argumento diferente.

Finalmente, podemos reconstruir mentalmente:

El emisor defiende que __________ porque __________.

Si la relación tiene sentido y hemos incluido todo lo necesario para comprender la razón sin mezclarla con otras independientes, probablemente el argumento esté bien delimitado.

Errores frecuentes al delimitar argumentos

ErrorQué debemos hacer
Subrayar todo un párrafoLocalizar primero el núcleo de la razón.
Señalar solamente una cifra o una citaBuscar qué idea pretende respaldar.
Considerar cada oración un argumentoComprobar si varias desarrollan una misma razón.
Considerar cada párrafo un solo argumentoSeparar las razones independientes.
Buscar únicamente conectoresAplicar siempre la pregunta «¿por qué?».
Clasificar antes de comprenderAveriguar primero qué demuestra el fragmento.
Confundir explicación y argumentaciónComprobar si la explicación se utiliza para defender una postura.

4.3. Principales tipos de argumentos

Los argumentos pueden clasificarse según el tipo de apoyo que utiliza el emisor para defender su tesis: una comparación, un ejemplo, un dato, las palabras de otra persona, un conocimiento, una relación causal, determinados valores…

Esta clasificación debe entenderse como una herramienta para comprender el razonamiento, no como un conjunto de casillas cerradas. En los textos reales, un mismo fragmento puede combinar varios procedimientos argumentativos.

Idea clave: antes de poner una etiqueta a un argumento, debemos preguntarnos en qué se apoya principalmente para convencer.

Los doce tipos principales

Tipo¿En qué se apoya?Pregunta para reconocerlo
ComparaciónEn la semejanza o diferencia entre dos realidades¿Con qué otra situación se compara?
EjemplificaciónEn un caso concreto que ilustra una idea general¿Qué caso se presenta como muestra?
Datos o estadísticasEn información cuantificable y comprobable¿Qué cifra, porcentaje o medición se aporta?
AutoridadEn el conocimiento o prestigio de una persona o institución competente¿Quién respalda la afirmación y por qué es competente?
CitaEn las palabras de otra persona, reproducidas directa o indirectamente¿Qué palabras ajenas se incorporan?
Conocimientos enciclopédicosEn hechos y conocimientos comprobados sobre la realidad¿Qué información objetiva se utiliza como apoyo?
Generalización indiscutibleEn una idea ampliamente aceptada que apenas admite discusión¿Qué principio general se da por evidente?
Experiencia personalEn una vivencia propia del emisor¿Qué experiencia directa presenta?
Causa-consecuenciaEn los motivos o efectos de un hecho o medida¿Qué provoca qué?
ValoresEn principios éticos o sociales compartidos¿Qué valor se considera deseable o necesario?
EmocionesEn sentimientos que se pretende despertar en el receptor¿Qué emoción busca provocar?
Criterio sapiencialEn refranes, proverbios, máximas o sentencias tradicionales¿Qué enseñanza de la sabiduría popular se invoca?

Argumento de comparación

Relaciona dos realidades para obtener una conclusión a partir de sus semejanzas o diferencias.

Puede adoptar dos formas:

  • analogía, cuando destaca una semejanza;
  • contraste, cuando pone de relieve una diferencia.

Nadie permitiría que un alumno interrumpiera continuamente una explicación para hablar con un compañero. Del mismo modo, las notificaciones del móvil tampoco deberían interrumpir constantemente la clase.

La fuerza del argumento procede de la semejanza entre ambas situaciones.


Argumento de ejemplificación

Presenta uno o varios casos concretos para ilustrar, apoyar o hacer comprensible una afirmación general.

La regulación del móvil puede reducir las interrupciones. En un instituto, estas disminuyeron después de establecer que los teléfonos permanecieran guardados durante las explicaciones.

El caso concreto funciona como muestra de que la afirmación general puede cumplirse.

Un ejemplo puede apoyar una tesis, aunque un solo caso no siempre sea suficiente para demostrar una afirmación general.


Argumento de datos o estadísticas

Utiliza cifras, porcentajes, mediciones o resultados cuantificables para apoyar una afirmación.

En una encuesta realizada en el centro, el 72 % del alumnado reconoció haber consultado alguna notificación durante una explicación.

El porcentaje sirve para defender que no se trata de una conducta aislada.

Atención: que aparezca una cifra no garantiza por sí solo que el argumento sea sólido; también importan su procedencia, fiabilidad y relación con la tesis.


Argumento de autoridad

Se apoya en la opinión, los conocimientos o las conclusiones de una persona o institución competente en la materia.

Una institución especializada en salud recomienda limitar determinados hábitos sedentarios asociados al uso recreativo de pantallas.

La fuerza del argumento procede de la competencia de la fuente, no simplemente de su fama o prestigio social.

Pregunta clave: ¿por qué esa persona o institución tiene autoridad para hablar precisamente de este asunto?


Argumento de cita

Incorpora las palabras de otra persona, de manera directa o indirecta, para apoyar, ilustrar, cuestionar o reforzar una idea.

Una alumna reconocía: «Desde que dejo el móvil fuera del aula, sigo mejor las explicaciones».

Lo característico aquí es la incorporación del discurso ajeno.

Una cita no es necesariamente un argumento de autoridad: la persona citada puede aportar simplemente una opinión, una experiencia o un testimonio.


Argumento de conocimientos enciclopédicos

Utiliza hechos, conceptos o conocimientos comprobados pertenecientes al saber científico, histórico, cultural o académico.

La luz de las pantallas puede alterar la producción de melatonina y retrasar la aparición del sueño; por ello, conviene reducir su uso antes de acostarse.

El conocimiento científico se emplea para justificar la recomendación.

A diferencia del argumento de datos, no necesita contener cifras: lo importante es el conocimiento objetivo que sirve de apoyo.


Argumento de generalización indiscutible

Parte de una afirmación general que se presenta como ampliamente aceptada y difícil de negar.

Todas las personas necesitan descansar adecuadamente para mantener su salud.

Ese principio general puede utilizarse después para justificar una medida concreta.

No debemos confundirlo con una afirmación simplemente formulada como universal. Decir, por ejemplo, que todos los adolescentes utilizan irresponsablemente el móvil no la convierte en una verdad indiscutible.


Argumento de experiencia personal

El emisor utiliza una vivencia propia como apoyo de su postura.

Durante el curso pasado permití que el alumnado mantuviera el teléfono sobre la mesa y las interrupciones fueron constantes.

La experiencia directa proporciona un testimonio cercano, aunque no siempre permita extraer conclusiones generales.

Puede coincidir con una ejemplificación, pero lo característico de este tipo es que el caso ha sido vivido por quien argumenta.


Argumento de causa-consecuencia

Relaciona un hecho con sus causas o sus efectos.

Puede avanzar en dos direcciones:

  • causa → consecuencia: qué efectos produce algo;
  • consecuencia → causa: qué razones explican que algo haya sucedido.

Las notificaciones interrumpen la atención y obligan a recuperar continuamente el hilo de la explicación; por ello, mantener el móvil guardado puede favorecer la concentración.

El argumento establece una cadena causal para justificar la postura.

No basta, sin embargo, con que dos hechos ocurran sucesivamente: la relación causal debe resultar razonable y estar justificada.


Argumento basado en valores

Apela a principios éticos, sociales o culturales considerados deseables: justicia, igualdad, libertad, responsabilidad, solidaridad, respeto, dignidad, convivencia…

Si queremos garantizar la igualdad de oportunidades, todos los alumnos deben poder recibir formación digital en el centro.

El principio de igualdad se utiliza para justificar la medida propuesta.

Distintas posturas pueden apoyarse en valores diferentes; invocar uno de ellos no resuelve automáticamente una discusión.


Argumento basado en emociones

Busca convencer despertando una reacción afectiva en el receptor: compasión, miedo, esperanza, indignación, orgullo, culpa…

Imaginemos a un adolescente cuyas burlas del aula continúan persiguiéndolo cada noche a través del teléfono.

El fragmento intenta provocar compasión e indignación para reforzar la necesidad de actuar.

La apelación emocional no es necesariamente inválida, pero pierde fuerza cuando sustituye al razonamiento o manipula al destinatario.


Argumento de criterio sapiencial

Se apoya en una enseñanza tradicional expresada mediante refranes, proverbios, máximas o sentencias.

Conviene enseñar a utilizar una tecnología en lugar de limitarse a prohibirla: no se pueden poner puertas al campo.

La expresión tradicional sirve para presentar como poco realista la prohibición completa.

Un refrán puede reforzar una idea, pero no la demuestra por sí mismo: debe resultar pertinente para el caso concreto.


Los argumentos pueden combinarse

En los textos reales, los procedimientos anteriores no siempre aparecen aislados. Un mismo fragmento puede apoyarse simultáneamente en una autoridad, un conocimiento científico y un dato estadístico, por ejemplo.

Por eso, cuando varias clasificaciones parecen posibles, debemos preguntarnos:

¿De dónde obtiene principalmente este argumento su fuerza para defender la tesis?

No es necesario enumerar todas las etiquetas posibles. Debemos identificar el procedimiento dominante y mencionar otros únicamente cuando ayuden a explicar mejor el razonamiento.

Idea clave: clasificar un argumento no consiste en localizar una cifra, unas comillas, un refrán o una comparación y asignarle automáticamente una etiqueta. Consiste en comprender qué razón aporta y en qué se apoya para sostener la tesis.

Para profundizar

En el Manual del alumno encontrarás un desarrollo más completo de cada tipo, con modelos de justificación, limitaciones y casos en los que varias categorías pueden confundirse o coincidir.


4.4. Cuando los argumentos se parecen: coincidencias y confusiones

En los textos reales, los argumentos no aparecen siempre en formas perfectamente separadas. Un mismo fragmento puede contener una cifra, proceder de una fuente especializada y expresar además un conocimiento científico.

Por eso, clasificar un argumento no consiste en detectar una palabra, unas comillas o un número y asignarle automáticamente una etiqueta.

Cuando dudemos entre varios tipos debemos preguntarnos:

  1. ¿En qué se apoya principalmente el razonamiento?
  2. ¿Qué función cumple cada elemento?
  3. ¿Qué procedimiento aporta la fuerza principal al argumento?

Idea clave: que dos clasificaciones sean posibles no significa que cualquier respuesta sea válida. Debemos justificar qué función cumple cada procedimiento y cuál predomina.


¿Ejemplificación o comparación por analogía?

Ambas pueden presentar una situación concreta, pero no realizan el mismo movimiento argumentativo.

EjemplificaciónAnalogía
Afirmación general → caso concretoRealidad A ↔ realidad B
El caso pertenece a la realidad de la que se habla.Se relacionan dos realidades diferentes.
Sirve como muestra de una afirmación general.La semejanza permite trasladar una explicación o un criterio.

Pregunta para decidir:

¿El caso es una muestra concreta de lo afirmado o se utiliza para comparar dos realidades diferentes?

Por ejemplo:

Cuando un conductor consulta continuamente el móvil, pierde atención sobre la carretera. Algo semejante ocurre con un alumno que consulta las notificaciones durante una explicación.

Aunque aparece una situación concreta —el conductor—, predomina la analogía, porque no constituye un ejemplo de lo que sucede en clase: se utiliza para establecer una semejanza entre dos situaciones.


¿Cita o autoridad?

Una cita reproduce o refiere las palabras de alguien, pero no toda persona citada posee autoridad sobre el asunto tratado.

CitaAutoridad
Importan las palabras ajenas incorporadas al texto.Importa la competencia de quien las sostiene.
Puede proceder de cualquier persona.La fuente debe ser competente en la materia.
Puede aportar una opinión, experiencia o testimonio.Se utiliza su conocimiento especializado como respaldo.

Así:

«Desde que dejamos el móvil fuera del aula, puedo seguir mejor las explicaciones», afirma una alumna.

Es una cita o testimonio, pero no un argumento de autoridad.

En cambio:

Según una institución especializada en trastornos del sueño, conviene reducir la exposición a las pantallas antes de acostarse.

Puede existir autoridad sin cita textual, porque lo importante es la competencia de la fuente.

Y ambos procedimientos pueden coincidir si se reproducen literalmente las palabras de un especialista.

Atención: la fama no equivale a autoridad. Una persona conocida solo puede funcionar como autoridad si posee competencia suficiente sobre la cuestión concreta de la que habla.


¿Generalización, generalización indiscutible o mayoría?

Los tres procedimientos pueden contener afirmaciones de alcance general, pero el razonamiento avanza de manera diferente.

ProcedimientoMovimiento del razonamiento
GeneralizaciónVarios casos particulares → conclusión más amplia
Generalización indiscutiblePrincipio general presentado como evidente → aplicación a un caso
MayoríaMuchas personas hacen o piensan algo → ese hecho se utiliza para apoyar la conclusión

Ejemplos:

Generalización: En varios centros disminuyeron las incidencias después de limitar el móvil; la medida podría funcionar también en otros.

Generalización indiscutible: Para aprender es necesario prestar atención; por tanto, debemos reducir las distracciones.

Mayoría: La mayor parte de los jóvenes utiliza el móvil; por ello, no tiene sentido prohibirlo.

Pregunta para decidir:

¿Se obtiene una conclusión general a partir de varios casos, se aplica un principio considerado evidente o se utiliza como apoyo el hecho de que muchas personas hacen o piensan algo?


¿Valores o emociones?

Ambos procedimientos pueden apelar a la sensibilidad del destinatario, pero lo hacen de manera diferente.

ValoresEmociones
Apelan a principios considerados deseables.Buscan despertar sentimientos.
Justicia, igualdad, libertad, responsabilidad…Miedo, compasión, indignación, esperanza…
Invitan a aceptar una postura porque respeta un principio.Orientan la reacción afectiva ante una situación.

Pregunta para decidir:

¿La fuerza del argumento procede principalmente de un principio que debemos respetar o del sentimiento que intenta provocar?

También pueden coincidir:

No podemos permanecer indiferentes ante quienes quedan atrás: una escuela justa debe ofrecer apoyo a todo el alumnado.

Quienes quedan atrás puede despertar compasión; una escuela justa apela al valor de la justicia.

En casos así, no es necesario forzar una única clasificación si ambos procedimientos desempeñan realmente una función relevante.


¿Criterio sapiencial, cita o generalización indiscutible?

Un refrán puede parecer pertenecer a las tres categorías porque:

  • reproduce una fórmula ajena;
  • expresa una afirmación general;
  • y ofrece una enseñanza aplicable a un caso concreto.

«Más vale prevenir que curar»; por eso conviene educar en el uso responsable de la tecnología antes de que aparezcan problemas graves.

Puede reconocerse como cita y funciona como principio general, pero predomina el criterio sapiencial porque la fuerza del argumento procede de presentar el refrán como una enseñanza colectiva transmitida por la tradición.

Pregunta para decidir:

¿Se reproducen las palabras de una fuente concreta, se aplica un principio general presentado como evidente o se invoca una fórmula tradicional que condensa una enseñanza colectiva?


¿Datos, autoridad o conocimientos enciclopédicos?

Estos tres procedimientos pueden coincidir cuando se incorpora información objetiva.

Procedimiento¿De dónde obtiene su fuerza?
Datos o estadísticasDe una cantidad, porcentaje o medición.
AutoridadDe la competencia de la fuente.
Conocimiento enciclopédicoDel hecho científico, histórico o cultural utilizado como base.

Observa:

Según una investigación universitaria, el 72 % del alumnado consulta el móvil durante alguna explicación.

Encontramos:

  • dato: el 72 %;
  • autoridad: la procedencia académica de la investigación.

Si el porcentaje sirve fundamentalmente para mostrar la extensión del fenómeno, predomina el argumento de datos; la fuente universitaria refuerza su fiabilidad.

Pregunta para decidir:

¿El razonamiento destaca principalmente la cifra, la competencia de quien proporciona la información o el conocimiento objetivo incorporado?


Cómo decidir cuando varias clasificaciones parecen posibles

Podemos aplicar una última prueba:

No preguntes solamente «¿qué aparece?». Pregunta «¿qué está haciendo aquí?»

Una cifra puede respaldar una autoridad.
Una cita puede recoger una experiencia.
Un ejemplo puede formar parte de una analogía.
Un refrán puede funcionar como afirmación general.

Lo importante es explicar de dónde obtiene el argumento su fuerza y qué función cumple en la defensa de la tesis.

Idea clave: primero comprende el razonamiento; después clasifícalo.

Para profundizar

En el Manual del alumno encontrarás casos fronterizos desarrollados paso a paso, modelos de justificación y situaciones en las que se combinan varios procedimientos, además de algunos razonamientos problemáticos como la falsa autoridad, la generalización apresurada o la apelación a la mayoría.

4.5. Cómo analizar un argumento en un comentario

Identificar correctamente un argumento es solo el primer paso. En un comentario de texto no basta con señalar:

Hay un argumento de datos.

Una respuesta de este tipo únicamente nombra una categoría, pero no demuestra que hayamos comprendido el razonamiento.

Un análisis completo debe explicar:

  1. qué argumento aparece y dónde se encuentra;
  2. qué razón aporta;
  3. qué tipo de argumento es;
  4. por qué pertenece a ese tipo;
  5. qué idea o tesis pretende sostener.

1. Delimita el argumento

Debemos indicar qué fragmento del texto constituye la razón, sin reducirlo automáticamente a una cifra, una cita o una palabra llamativa.

Como hemos visto, el argumento puede ocupar una oración, varias oraciones o parte de un párrafo.


2. Explica qué razón aporta

Antes de clasificarlo, conviene expresarlo con nuestras propias palabras:

¿Qué está utilizando el emisor como razón para que aceptemos su postura?

Este paso demuestra que hemos comprendido el argumento y evita una clasificación puramente mecánica.


3. Identifica el tipo de argumento

Una vez comprendida la razón, podemos determinar en qué se apoya principalmente:

  • un dato;
  • un ejemplo;
  • una comparación;
  • una autoridad;
  • una experiencia;
  • una relación de causa-consecuencia;
  • un valor;
  • etc.

Si aparecen varios procedimientos, señalaremos el dominante y mencionaremos otros solo cuando resulte útil para explicar el funcionamiento del argumento. Clasificar no consiste en encontrar un elemento visible y asignarle automáticamente una etiqueta, sino en comprender de dónde obtiene el razonamiento su fuerza.


4. Justifica la clasificación

No basta con afirmar que encontramos, por ejemplo, un argumento de autoridad. Debemos explicar por qué lo es:

El emisor recurre a un argumento de autoridad porque utiliza la opinión de una institución especializada en la materia como respaldo de su afirmación.

O:

El emisor emplea un argumento de datos porque aporta un porcentaje que permite mostrar la extensión del fenómeno.

La justificación es lo que demuestra que no hemos reconocido el tipo únicamente por la presencia de unas comillas, un nombre propio o una cifra.


5. Relaciónalo con la tesis

Finalmente debemos explicar para qué utiliza el emisor ese argumento:

¿Qué pretende demostrar con él?
¿Qué idea ayuda a sostener?
¿Cómo contribuye a defender la tesis?

Este último paso es fundamental: un argumento solo puede comprenderse verdaderamente cuando se relaciona con la idea que pretende justificar.


De una respuesta insuficiente a un verdadero análisis

Observa este fragmento:

En una encuesta realizada en el centro, el 72 % del alumnado reconoció haber consultado alguna notificación durante una explicación. Este resultado muestra que la distracción provocada por los móviles no es un problema ocasional.

Una respuesta como:

Hay un argumento de datos.

es correcta, pero insuficiente.

Una respuesta mejor sería:

El emisor utiliza un argumento de datos al señalar que el 72 % del alumnado reconoce consultar notificaciones durante las explicaciones. El porcentaje muestra que esta conducta está suficientemente extendida y permite respaldar la idea de que la distracción provocada por el móvil no constituye un problema aislado.

Una estructura útil para redactar la respuesta

No se trata de memorizar una plantilla rígida, pero puede resultar útil comenzar con esta estructura:

El emisor utiliza un argumento de [tipo] al [señalar / afirmar / comparar / citar / explicar] que… Este argumento se apoya en… y le permite defender que…

Después debemos adaptarla al argumento concreto.

¿Hay que valorar si el argumento es bueno?

No siempre.

Identificar y analizar un argumento significa, ante todo, explicar cómo funciona dentro del texto. Solo cuando la actividad lo requiera expresamente será necesario valorar además su solidez.

En ese caso podemos preguntarnos:

CriterioPregunta
Pertinencia¿Está realmente relacionado con la tesis?
Suficiencia¿Ofrece un apoyo sólido o resulta insuficiente?
Verosimilitud¿Es creíble y razonable?
Validez¿La conclusión se deriva razonablemente de la razón aportada?
Desarrollo¿La razón está suficientemente explicada?

Importante: no debemos confundir analizar cómo funciona un argumento con estar de acuerdo con él. Podemos explicar perfectamente el razonamiento del emisor aunque no compartamos su tesis.


Comprobación final

Antes de terminar el análisis de un argumento, podemos preguntarnos:

  • ¿He delimitado correctamente la razón?
  • ¿He explicado con mis palabras qué aporta?
  • ¿He identificado el tipo dominante?
  • ¿He justificado por qué pertenece a ese tipo?
  • ¿He indicado qué idea o tesis sostiene?
  • ¿He explicado cómo contribuye a defenderla?
  • Si había varios procedimientos, ¿he evitado acumular etiquetas innecesarias?

Idea clave: identificar un argumento es reconocerlo; analizarlo es explicar qué razón aporta, en qué se apoya y cómo contribuye a defender la tesis.

Para profundizar

En el Manual del alumno encontrarás modelos de justificación para los distintos tipos de argumentos y ejemplos de argumentos débiles, insuficientes o poco pertinentes que permiten profundizar en la valoración de su eficacia.

4.6. Errores frecuentes

Al analizar los argumentos de un texto, algunos errores se repiten con frecuencia. Reconocerlos ayuda a evitar una clasificación mecánica y a comprender mejor cómo se construye el razonamiento.

1. Considerar argumento cualquier información relacionada con el tema

No toda afirmación que aparece en un texto argumentativo constituye un argumento.

Los teléfonos móviles forman parte de la vida cotidiana de los adolescentes.

Esta información puede ser relevante para el tema, pero solo funcionará como argumento si se utiliza para sostener una tesis o una idea determinada.

Para comprobarlo: pregúntate siempre «¿qué pretende justificar esta afirmación?».


2. Buscar los argumentos sin haber identificado antes la tesis

Los argumentos son razones que sostienen una postura. Si no sabemos qué se está defendiendo, podemos confundir fácilmente una explicación, un dato o un ejemplo con un argumento.

El recorrido debe ser:

Tesis → ¿por qué debería aceptarla? → argumentos


3. Confundir la repetición de la tesis con un argumento

Reformular una misma postura con otras palabras no significa justificarla.

Tesis: Los centros deberían limitar el uso del móvil.
Supuesta razón: Es necesario restringir su utilización.

La segunda afirmación repite esencialmente la primera.

En cambio:

Argumento: Su consulta constante reduce la atención y dificulta el aprovechamiento de las clases.

Ahora sí aparece una razón que permite justificar la tesis.


4. Considerar cada oración un argumento diferente

Un argumento puede desarrollarse mediante varias oraciones.

Si varias afirmaciones explican, ejemplifican o demuestran una misma razón, forman parte del mismo argumento aunque aparezcan separadas por puntos.

Regla práctica: no delimites los argumentos por oraciones, sino por unidades de razonamiento.


5. Considerar cada párrafo un único argumento

También puede ocurrir lo contrario: un mismo párrafo puede contener varias razones diferentes.

Para distinguirlas, pregúntate:

¿Cada una de estas razones podría apoyar la tesis por sí misma?

Si la respuesta es sí, probablemente nos encontramos ante argumentos distintos.


6. Señalar solamente la cifra, la cita o el ejemplo

Los elementos más visibles del texto no siempre constituyen por sí solos el argumento completo.

Una cifra puede respaldar una razón.
Una cita puede aportar un testimonio o una autoridad.
Un ejemplo puede concretar una afirmación general.

Por eso debemos identificar primero qué idea están apoyando.

No confundas la prueba utilizada con toda la razón argumentativa.


7. Clasificar antes de comprender

Encontrar unas comillas no significa automáticamente que tengamos un argumento de autoridad. Encontrar un número no basta para haber comprendido un argumento de datos.

Antes de asignar una categoría debemos preguntarnos:

¿Qué razón aporta este fragmento y de dónde obtiene principalmente su fuerza?

Solo después podemos decidir qué tipo de argumento predomina.


8. Utilizar una palabra visible como única pista

Los conectores y determinadas formas lingüísticas pueden ayudarnos, pero no deciden por sí solos.

Un argumento puede aparecer sin porque, una consecuencia sin por tanto y una autoridad sin comillas.

Los marcadores ofrecen pistas; el sentido del razonamiento decide.


9. Confundir cita y autoridad

Una persona citada no se convierte automáticamente en una autoridad.

«Desde que dejo el móvil fuera del aula sigo mejor las explicaciones», afirma una alumna.

La alumna aporta un testimonio, pero no posee necesariamente conocimientos especializados sobre atención o aprendizaje.

Para reconocer un argumento de autoridad debemos preguntarnos:

¿La fuerza del argumento procede de la competencia de la fuente sobre ese asunto?

La fama o el prestigio en otro ámbito tampoco convierten a alguien en especialista.


10. Forzar una única clasificación

En los textos reales pueden coincidir varios procedimientos: una cifra puede proceder de una institución especializada; una cita puede contener una opinión autorizada; un refrán puede funcionar también como principio general.

No siempre debemos elegir una sola etiqueta a toda costa.

Lo importante es:

  1. identificar qué procedimientos aparecen;
  2. explicar qué función desempeña cada uno;
  3. determinar cuál aporta, si es posible, la fuerza principal del argumento.

Comprobación final

Antes de dar por terminado el análisis, comprueba:

  • ¿He identificado primero la tesis o la idea defendida?
  • ¿Cada argumento aporta realmente una razón?
  • ¿He delimitado la razón completa?
  • ¿He evitado dividirla artificialmente por oraciones o párrafos?
  • ¿He distinguido el argumento de los datos, ejemplos o citas que lo respaldan?
  • ¿He comprendido su función antes de clasificarlo?
  • ¿He justificado por qué pertenece al tipo señalado?
  • ¿He explicado qué idea contribuye a defender?

Idea clave: el error más frecuente consiste en poner una etiqueta antes de comprender el razonamiento. Primero averigua qué razón aporta el fragmento y cómo sostiene la tesis; después clasifícalo.

Para profundizar

En el Manual del alumno encontrarás más ejemplos de errores de delimitación, casos fronterizos entre distintos tipos de argumentos y razonamientos problemáticos como la falsa autoridad, la generalización apresurada o la apelación a la mayoría.

4.7. Comprobación final

Antes de dar por terminado el análisis de los argumentos, conviene revisar que no nos hemos limitado a localizar fragmentos o asignarles una etiqueta.

Comprueba:

  • ¿He identificado con claridad la tesis o la idea que se pretende defender?
  • ¿He localizado las razones que utiliza el emisor para sostenerla?
  • ¿He distinguido los argumentos de la información meramente expositiva?
  • ¿He delimitado correctamente cada argumento, incluyendo su núcleo y el desarrollo necesario?
  • ¿He evitado considerar automáticamente cada oración o cada párrafo como un argumento?
  • ¿He distinguido la razón de los datos, ejemplos, citas o explicaciones que pueden respaldarla?
  • ¿He identificado en qué se apoya principalmente cada argumento?
  • ¿He reconocido el tipo dominante cuando aparecen varios procedimientos combinados?
  • ¿He justificado la clasificación en lugar de limitarme a nombrarla?
  • ¿He explicado qué idea sostiene cada argumento y cómo contribuye a defender la tesis?
  • ¿He evitado utilizar conectores, cifras, comillas o palabras llamativas como única prueba para clasificar?
  • ¿Mi explicación demuestra que he comprendido el razonamiento y no solo que conozco los nombres de los distintos tipos?

Idea clave: analizar los argumentos no consiste en hacer una lista de etiquetas. Consiste en reconstruir las razones que utiliza el emisor, comprender cómo funcionan y explicar de qué manera contribuyen a sostener la tesis.

Para profundizar

En el Manual del alumno encontrarás ejemplos desarrollados, casos fronterizos, modelos de justificación y situaciones más complejas en las que varios procedimientos argumentativos aparecen combinados.

5. Elaboración del resumen

Una vez identificados el tema, la tesis, la idea central y los argumentos principales, podemos reconstruir el contenido esencial del texto y expresarlo de forma breve, clara y coherente.

Resumir no consiste únicamente en reducir cada párrafo por separado y unir después los resultados. El análisis por párrafos puede ayudarnos a localizar las ideas esenciales, pero después debemos seleccionarlas, jerarquizarlas y relacionarlas para construir una síntesis global.

En un texto expositivo-argumentativo, el resumen debe recoger no solo qué cuestión se plantea, sino también qué postura se defiende y cuáles son las razones fundamentales que permiten comprenderla.

Idea clave: un buen resumen reproduce de forma condensada el sentido global del texto, no su extensión ni su organización superficial.

5.1. Qué es un resumen y qué debe conseguir

El resumen es una reformulación breve, fiel y coherente del contenido esencial de un texto. Su finalidad es demostrar que hemos comprendido sus ideas fundamentales, las relaciones que mantienen entre sí y el sentido global que construyen.

Resumir no consiste en recortar frases del original, sustituir algunas palabras por sinónimos ni explicar sucesivamente qué dice cada párrafo. Antes de redactar debemos seleccionar la información esencial y jerarquizarla, distinguiendo las ideas principales de sus explicaciones, ejemplos y detalles.

A partir de esa selección construiremos un texto nuevo, más breve y autónomo, que conserve el contenido fundamental y las relaciones lógicas del original.

¿Qué debe conseguir un buen resumen?

Fidelidad
Debe respetar el contenido y el sentido del texto. No podemos modificar sus ideas, exagerarlas, simplificarlas incorrectamente ni atribuir al emisor afirmaciones que no realiza.

Brevedad
Debe reducir considerablemente la extensión del original. Para ello se eliminan repeticiones, ejemplos, enumeraciones detalladas y otras informaciones que no sean imprescindibles.

Globalidad
Debe representar el texto completo. No basta con recoger las primeras ideas o aquellas que nos resulten más llamativas.

Jerarquización
No todas las informaciones poseen la misma importancia. El resumen debe conservar las ideas fundamentales y reducir, integrar o eliminar aquellas que dependen de ellas.

Coherencia
Las ideas seleccionadas deben formar un texto unitario y ordenado. No pueden aparecer como una sucesión de frases independientes: debemos mostrar las relaciones que existen entre ellas.

Autonomía
El resumen debe comprenderse por sí mismo, sin necesidad de consultar el texto original. Debemos evitar referencias imprecisas como este problema, lo anterior o dicha situación si no queda claro a qué se refieren.

Objetividad
Debe recoger lo que expresa el texto, sin introducir opiniones personales, valoraciones ni conocimientos externos.

Redacción propia
Las ideas deben expresarse con nuestras propias palabras, aunque sea necesario conservar determinados términos esenciales. Reformular demuestra comprensión; cambiar mecánicamente unas palabras por sus sinónimos, no.

Idea clave: resumir significa seleccionar, jerarquizar y reformular el contenido esencial de manera que el resultado sea fiel al texto, breve y comprensible por sí mismo.

5.2. Qué debe contener el resumen de un texto expositivo-argumentativo

En un texto expositivo-argumentativo no basta con recoger el asunto general. El resumen debe representar también el razonamiento fundamental que conduce a la postura defendida.

Por ello, normalmente deberá conservar cuatro elementos esenciales:

El asunto o problema planteado
Debemos situar brevemente la cuestión sobre la que gira el texto, pero sin convertir esta presentación en una introducción extensa.

La tesis defendida
La postura del emisor constituye una información esencial. Un resumen que recoge el tema y algunos datos, pero omite lo que el texto pretende defender, ofrece una visión incompleta de su contenido.

Los argumentos indispensables
No es necesario reproducir todos los argumentos ni desarrollarlos con el mismo detalle que en el original. Debemos seleccionar aquellos que resultan necesarios para comprender por qué se sostiene la tesis.

Cuando varias razones están estrechamente relacionadas, podemos integrarlas en una formulación más general.

La conclusión o propuesta final
Debe incorporarse cuando aporta una idea nueva, concreta la tesis, introduce una propuesta o añade un matiz relevante al razonamiento.

Esquema básico:
problema o cuestión → razones fundamentales → tesis o postura → conclusión o propuesta, según el recorrido concreto que siga el texto.

Este esquema no indica que todos los resúmenes deban presentar necesariamente las ideas en ese orden. Debemos respetar las relaciones lógicas del texto, no aplicar una plantilla rígida.

¿Hay que incluir todos los argumentos?

No.

Un argumento debe aparecer en el resumen cuando resulta indispensable para comprender la postura defendida. En cambio, normalmente podemos eliminar o condensar:

  • ejemplos que solo ilustran una razón;
  • datos concretos cuyo contenido pueda expresarse de forma más general;
  • citas utilizadas únicamente como apoyo;
  • repeticiones;
  • explicaciones secundarias;
  • enumeraciones detalladas.

Por ejemplo, si el texto utiliza tres casos diferentes para demostrar que una medida ha producido determinados efectos, no será necesario reproducir los tres. Puede bastar con recoger la conclusión general que esos casos permiten sostener.

Objeciones y refutaciones

En algunos textos, una parte importante del razonamiento consiste en presentar una postura contraria y responder a ella.

En esos casos, la objeción y su refutación deben aparecer en el resumen si son necesarias para comprender cómo se construye la tesis.

Algunas personas consideran que reducir el tráfico perjudica al comercio; sin embargo, diversas experiencias muestran que la peatonalización puede aumentar el número de visitantes.

Eliminar por completo esta oposición podría hacer desaparecer una parte fundamental del razonamiento.

Conservar los matices de la tesis

Resumir también exige evitar simplificaciones que deformen la postura original.

No es lo mismo defender:

Debe prohibirse el uso del móvil en los centros.

que:

Debe limitarse su uso durante determinadas actividades.

Si el texto establece condiciones, excepciones, concesiones o matices relevantes, el resumen debe conservarlos.

Idea clave: el resumen de un texto expositivo-argumentativo debe recoger qué cuestión se plantea, qué postura se defiende y cuáles son las razones esenciales que permiten comprenderla, sin reproducir todos los detalles utilizados para desarrollarlas.

Para profundizar

En el Manual del alumno encontrarás ejemplos completos en los que se muestra cómo seleccionar tesis, argumentos, objeciones, refutaciones y matices sin convertir el resumen en una reproducción abreviada del texto.

5.3. Las cuatro operaciones para resumir

Para reducir un texto sin perder su contenido esencial podemos aplicar cuatro operaciones básicas: supresión, generalización, integración y reformulación.

Estas operaciones no tienen que aparecer siempre por separado ni seguir un orden rígido. En un mismo resumen pueden combinarse varias de ellas.

1. Supresión

Consiste en eliminar la información que no resulta imprescindible para comprender el contenido global.

Normalmente pueden suprimirse:

  • ejemplos;
  • anécdotas;
  • repeticiones;
  • enumeraciones detalladas;
  • aclaraciones secundarias;
  • citas ilustrativas;
  • datos accesorios.

Por ejemplo:

Las abejas, las mariposas, algunos escarabajos, determinadas aves y ciertos murciélagos actúan como polinizadores.

Puede reducirse a:

Numerosas especies animales actúan como polinizadores.

La idea esencial se conserva, pero desaparece una enumeración innecesaria.


2. Generalización

Consiste en sustituir varios elementos particulares por un concepto más amplio que los englobe.

Por ejemplo:

La pérdida de bosques, praderas, setos y zonas de vegetación silvestre reduce los espacios disponibles para los polinizadores.

Puede generalizarse como:

La pérdida de hábitats perjudica a los polinizadores.

La generalización permite condensar la información, pero debe evitarse una reducción excesiva que haga desaparecer una idea relevante.


3. Integración

Consiste en reunir varias informaciones relacionadas dentro de una formulación más completa y condensada.

Por ejemplo:

Los polinizadores permiten la reproducción de numerosas plantas. También contribuyen al mantenimiento de la biodiversidad. Muchos cultivos dependen de su actividad.

Puede integrarse así:

Los polinizadores resultan esenciales para la reproducción de las plantas, la conservación de la biodiversidad y numerosos cultivos.

Varias ideas relacionadas quedan reunidas en una sola formulación sin perder su contenido fundamental.


4. Reformulación

Consiste en expresar el contenido esencial con una redacción propia, más breve y directa.

Por ejemplo:

Para proteger a estos animales, resulta imprescindible que las administraciones impulsen medidas dirigidas a conservar los espacios naturales y a limitar la utilización de sustancias químicas perjudiciales.

Puede reformularse como:

Su protección exige conservar los espacios naturales y reducir el uso de productos químicos.

Reformular no significa sustituir mecánicamente unas palabras por sinónimos. Significa comprender la idea y expresarla de nuevo de forma más clara y condensada.


¿Cómo se combinan estas operaciones?

En un resumen real solemos utilizar varias a la vez.

Podemos, por ejemplo:

eliminar ejemplos secundarios → agrupar varias ideas relacionadas → sustituir una enumeración por un concepto general → redactar el resultado con nuestras propias palabras.

El objetivo no es aplicar una técnica concreta en cada frase, sino conseguir que el resumen conserve las ideas esenciales y las relaciones entre ellas con la menor extensión posible.

Idea clave: resumir no consiste solo en quitar palabras. Consiste en seleccionar, condensar y reconstruir el contenido mediante supresión, generalización, integración y reformulación.

Para profundizar

En el Manual del alumno encontrarás ejemplos más desarrollados de estas cuatro operaciones y de cómo pueden combinarse durante la elaboración de un resumen completo.


5.4. Procedimiento paso a paso

El resumen debe ser el resultado de un proceso de comprensión y selección. Si comenzamos a redactar mientras releemos continuamente el texto, es fácil copiar su expresión, conservar demasiados detalles o perder de vista el sentido global.

Podemos seguir este procedimiento:

1. Comprende el sentido global del texto

Realiza una primera lectura completa antes de intentar resumir.

Debes tener claro:

  • de qué cuestión trata;
  • qué postura adopta el emisor;
  • qué pretende demostrar o defender.

No se puede resumir correctamente aquello que no se ha comprendido.


2. Recupera el tema, la tesis y la idea central

El trabajo realizado en los apartados anteriores constituye ahora el punto de partida.

Comprueba:

Tema: ¿de qué trata el texto?
Tesis: ¿qué postura defiende?
Idea central: ¿qué sostiene fundamentalmente sobre ese tema y por qué?

Estas respuestas permiten mantener el resumen orientado hacia el contenido verdaderamente esencial.


3. Selecciona las ideas y los argumentos imprescindibles

Identifica las informaciones necesarias para reconstruir el razonamiento.

No todos los argumentos deben aparecer en el resumen. Conserva aquellos que resulten fundamentales para comprender la tesis y, cuando sea necesario, una objeción, una refutación, una conclusión o un matiz importante.

Pregúntate ante cada información:

¿Podría eliminarla sin que se perdiera una parte esencial del sentido del texto?

Si la respuesta es sí, probablemente no sea necesario incluirla.


4. Elimina la información prescindible

Suprime ejemplos, repeticiones, citas ilustrativas, enumeraciones, explicaciones secundarias y datos concretos que no sean indispensables.

Recuerda que eliminar el ejemplo no significa eliminar la idea que ese ejemplo demuestra.


5. Agrupa y condensa las ideas relacionadas

Utiliza las operaciones aprendidas en el apartado anterior:

supresión → generalización → integración → reformulación

Varias razones relacionadas pueden reunirse en una formulación común siempre que no se pierda una diferencia importante entre ellas.

El objetivo es conservar el contenido, no reproducir todo su desarrollo.


6. Establece las relaciones entre las ideas

Antes de redactar, comprueba cómo se relacionan los elementos seleccionados:

causa → consecuencia
problema → propuesta
tesis → argumentos
objeción → refutación
afirmación → ejemplo
situación → conclusión

El resumen no debe ser una lista de ideas. Debe reconstruir el hilo lógico que las une.


7. Redacta a partir de las ideas seleccionadas

Una vez preparada la información esencial, intenta redactar el resumen sin volver constantemente al texto original.

Así será más fácil:

  • utilizar palabras propias;
  • evitar copiar estructuras sintácticas;
  • integrar varias informaciones;
  • construir un texto verdaderamente autónomo.

Normalmente conviene respetar el recorrido lógico del original, aunque no sea necesario reproducir exactamente su división en párrafos.


8. Revisa el resultado

Antes de darlo por terminado, comprueba:

  • que aparecen la tesis y las ideas fundamentales;
  • que no faltan argumentos indispensables;
  • que no has incorporado detalles innecesarios;
  • que se conservan los matices importantes;
  • que las relaciones entre las ideas resultan claras;
  • que el resumen puede comprenderse sin consultar el original;
  • que no contiene opiniones personales;
  • que está escrito con una redacción propia;
  • que es realmente más breve que el texto de partida.

Idea clave: el resumen no se redacta directamente sobre el texto original. Primero comprendemos, seleccionamos y organizamos; después redactamos.

Para profundizar

En el Manual del alumno encontrarás procedimientos más desarrollados, ejemplos completos y comparaciones entre resúmenes correctos, incompletos, excesivamente detallados o demasiado telegráficos.

5.5. Cómo redactar un buen resumen

Una vez seleccionadas y organizadas las ideas esenciales, llega el momento de convertirlas en un texto breve, coherente y autónomo.

La calidad del resumen no depende solo de haber elegido bien la información. También es necesario redactarla de forma clara y mostrar las relaciones que existen entre las ideas.

Entrar directamente en el contenido

Conviene evitar comienzos vacíos como:

El texto habla de…
El autor explica que…
En este texto se nos cuenta…
Este fragmento trata sobre…

Estas fórmulas consumen espacio sin aportar contenido.

En lugar de:

El texto habla de los problemas provocados por el uso excesivo del móvil.

Es preferible:

El uso excesivo del móvil puede perjudicar la concentración y dificultar determinadas actividades de aprendizaje.

Regla práctica: empieza por la primera idea esencial, no por anunciar que vas a resumir el texto.


Del análisis por párrafos al resumen global

Un resumen no debe convertirse en una sucesión de pequeñas explicaciones:

En el primer párrafo se explica… Después el autor dice… En el tercer párrafo señala…

Esta forma reproduce la estructura externa del texto, pero no reconstruye necesariamente su contenido esencial.

Durante la preparación del resumen puede resultar muy útil identificar la idea principal de cada párrafo. Este procedimiento permite comprender progresivamente el texto y disponer de una primera síntesis de su contenido.

Sin embargo, esas ideas no deben trasladarse automáticamente al resumen final una detrás de otra. Antes de redactarlo debemos jerarquizarlas, relacionarlas, integrar las que desarrollan un mismo contenido y eliminar aquellas que sean secundarias.

Por tanto, el análisis puede realizarse párrafo por párrafo, pero el resultado debe ser una síntesis global del texto.


Relacionar las ideas

Un buen resumen no es una lista de afirmaciones independientes.

Observa:

El uso del automóvil aumenta la contaminación. Existen alternativas de transporte. Algunas personas rechazan la peatonalización. Las zonas peatonales pueden beneficiar al comercio.

Las ideas pueden ser correctas, pero aparecen simplemente yuxtapuestas.

Una redacción mejor mostraría sus relaciones:

El uso habitual del automóvil incrementa la contaminación, aunque existen alternativas menos perjudiciales. Frente al temor de que la peatonalización perjudique al comercio, diversas experiencias muestran que también puede favorecerlo.

Los conectores ayudan a reconstruir relaciones como:

causa, consecuencia, contraste, concesión, oposición, conclusión o propuesta.


Utilizar palabras propias

El resumen debe demostrar que hemos comprendido el texto.

Por eso no basta con copiar fragmentos y modificar algunas palabras:

Los jóvenes hacen un uso muy frecuente del teléfono móvil durante su jornada escolar.

no constituye una verdadera reformulación si simplemente cambiamos frecuente por habitual o jóvenes por adolescentes.

Reformular implica comprender primero la idea y expresarla después de una manera propia, más breve y adecuada al conjunto del resumen.

No obstante, determinados conceptos esenciales, términos técnicos o palabras necesarias para expresar con precisión la tesis pueden conservarse.


Mantener los matices del texto

La brevedad no debe lograrse a costa de modificar la postura del emisor.

Si el texto sostiene:

El uso del móvil debería limitarse durante determinadas actividades escolares.

no podemos resumir:

El móvil debería prohibirse en los centros.

Hemos transformado una propuesta de limitación en una prohibición absoluta.

También debemos conservar cuando sean relevantes:

  • condiciones;
  • excepciones;
  • concesiones;
  • reservas;
  • grados de certeza;
  • propuestas matizadas.

Resumir exige reducir la expresión, no simplificar indebidamente el pensamiento.


Evitar opiniones y valoraciones personales

El resumen debe reflejar el contenido del texto, no nuestra opinión sobre él.

No debemos introducir expresiones como:

acertadamente,
por desgracia,
una propuesta absurda,
una idea muy interesante.

Tampoco debemos añadir información que conocemos pero que no aparece en el texto.


Conseguir un texto autónomo

El lector debe poder comprender el resumen sin tener delante el original.

Por eso debemos evitar referencias imprecisas como:

este problema,
esta situación,
lo anterior,
estas consecuencias,

si previamente no hemos indicado claramente a qué se refieren.

Incorrecto:

Esta situación provoca importantes consecuencias sociales.

Mejor:

La dificultad de acceso a una vivienda provoca importantes consecuencias sociales.


Cuidar la extensión

Un resumen debe ser considerablemente más breve que el texto original, pero no existe una proporción válida para todos los textos.

La extensión dependerá de:

  • la longitud del original;
  • su densidad informativa;
  • la complejidad de la argumentación;
  • el número de ideas indispensables.

Un resumen demasiado extenso suele conservar detalles que podrían eliminarse. Uno excesivamente breve puede haber perdido argumentos o matices necesarios.

La brevedad debe ser consecuencia de la selección, no de eliminar ideas esenciales.


De una redacción deficiente a un buen resumen

Imaginemos que hemos seleccionado estas ideas:

El alumnado ya utiliza herramientas de inteligencia artificial.
Pueden proporcionar información incorrecta.
Prohibirlas no impedirá su utilización fuera del aula.
Los centros deben enseñar a utilizarlas de forma crítica.

Una redacción poco adecuada sería:

La inteligencia artificial. Los alumnos la utilizan. Puede equivocarse. No sirve prohibirla. Hay que enseñarla.

Las ideas fundamentales aparecen, pero el resultado es telegráfico y no muestra sus relaciones.

Una redacción mejor sería:

La inteligencia artificial ya forma parte de la realidad del alumnado y puede proporcionar información incorrecta. Como su prohibición no impediría que los estudiantes la utilizaran fuera del aula, los centros deben enseñarles a emplearla de manera crítica y responsable.

Ahora las ideas forman un texto único, cohesionado y comprensible por sí mismo.

Idea clave: un buen resumen no es una colección de ideas reducidas, sino un texto nuevo que integra y relaciona el contenido esencial del original con una redacción propia, clara y precisa.

Para profundizar

En el Manual del alumno encontrarás ejemplos completos y comparaciones entre resúmenes incompletos, excesivamente detallados o telegráficos que permiten observar cómo la selección y la redacción modifican la calidad del resultado.

5.6. Errores frecuentes

Al elaborar un resumen, los errores suelen aparecer en dos momentos: al seleccionar la información y al convertirla en un texto redactado. Revisarlos ayuda a comprobar si realmente hemos reconstruido el sentido global del texto.

1. Omitir la tesis

En un texto expositivo-argumentativo, la postura defendida forma parte de su contenido esencial.

Un resumen que recoge el tema y algunos datos o argumentos, pero no indica qué sostiene finalmente el emisor, ofrece una visión incompleta del texto.

Pregunta de control: ¿queda clara en mi resumen la postura que se defiende?


2. Incluir todos los argumentos y todos sus detalles

Resumir no significa reproducir de forma abreviada todo el razonamiento.

No siempre es necesario conservar:

  • todos los argumentos;
  • todos los ejemplos;
  • todas las cifras;
  • todas las citas;
  • todas las explicaciones que desarrollan una misma razón.

Debemos seleccionar los argumentos indispensables y condensar o eliminar sus desarrollos secundarios.

El resumen conserva las razones esenciales, no necesariamente todas las pruebas utilizadas para desarrollarlas.


3. Trasladar mecánicamente al resumen las ideas de cada párrafo

Identificar la idea principal de cada párrafo es una estrategia muy útil durante el análisis previo.

El error aparece cuando esas pequeñas síntesis se colocan después una detrás de otra sin jerarquizarlas ni relacionarlas.

Antes de redactar el resumen final debemos comprobar si:

  • varias ideas pueden integrarse;
  • algún párrafo contiene únicamente un ejemplo o una aclaración;
  • una misma idea se desarrolla en varios párrafos;
  • alguna información puede eliminarse sin perder el sentido global.

El análisis puede avanzar párrafo por párrafo; el resumen debe representar el texto como un todo.


4. Convertir el resumen en una lista de ideas

Un resultado como:

Uso frecuente del móvil. Problemas de concentración. Necesidad de regulación. Uso educativo posible.

puede contener información pertinente, pero no constituye todavía un resumen.

Las ideas deben integrarse en oraciones completas y relacionadas entre sí, de modo que se perciba el razonamiento que las une.


5. Copiar demasiado el texto original

Un resumen no se construye seleccionando frases del texto y uniéndolas, ni sustituyendo algunas palabras por sinónimos.

Debemos comprender primero las ideas y reformularlas con una redacción propia.

Esto no significa evitar a toda costa las palabras del original: los términos imprescindibles, conceptos técnicos o expresiones necesarias para mantener la precisión pueden conservarse.


6. Conservar ejemplos, citas o datos que no son esenciales

Un ejemplo puede resultar muy llamativo y una cifra puede parecer importante simplemente porque es concreta.

Antes de incluirlos debemos preguntarnos:

¿Necesito este elemento para comprender la idea o basta con conservar la conclusión que permite sostener?

Si el texto presenta varios casos para demostrar una misma idea, normalmente será más adecuado resumir la idea general que reproducir cada caso.


7. Simplificar tanto que se deforme la tesis

Condensar no significa eliminar los matices esenciales.

Si el texto propone limitar una práctica en determinadas circunstancias, no podemos convertir esa postura en una defensa de su prohibición absoluta.

Debemos conservar cuando sean relevantes:

  • condiciones;
  • excepciones;
  • concesiones;
  • reservas;
  • grados de certeza;
  • matices de la propuesta.

Reducir el texto no autoriza a modificar su sentido.


8. Añadir opiniones o conocimientos personales

El resumen debe recoger el contenido del texto.

No debemos valorar si las ideas son acertadas, equivocadas, interesantes o injustas, ni añadir datos que conocemos por otras fuentes.

Incorrecto:

Afortunadamente, el emisor propone una solución razonable al problema.

Mejor:

El emisor propone combinar ambas medidas para reducir el problema.


9. Utilizar fórmulas introductorias que no aportan contenido

Comienzos como:

El texto habla de…
En este fragmento se nos cuenta…
El tema del texto es…

consumen espacio sin desarrollar todavía ninguna idea esencial.

Normalmente es preferible entrar directamente en el contenido.

Esto no significa prohibir cualquier referencia al emisor. Expresiones como el autor sostiene pueden resultar necesarias cuando sea importante distinguir claramente una opinión defendida de un hecho presentado.


10. Escribir un resumen demasiado extenso o demasiado breve

Un resumen excesivamente detallado conserva casi todo el texto y demuestra que no se ha realizado una verdadera selección.

Pero una reducción extrema también puede resultar incorrecta:

La inteligencia artificial tiene ventajas e inconvenientes y debe utilizarse correctamente.

La frase puede recoger una orientación general, pero probablemente ha eliminado demasiada información para representar adecuadamente el razonamiento.

La extensión adecuada es aquella que permite conservar todo lo esencial y eliminar lo accesorio.


11. Confundir la idea central con el resumen

La idea central sintetiza en una oración el núcleo fundamental del texto.

El resumen desarrolla de manera condensada el conjunto de ideas esenciales y las relaciones que existen entre ellas.

Por tanto, una formulación correcta de la idea central puede ser demasiado breve para funcionar como resumen.


12. Convertir el resumen en un análisis de la estructura

Expresiones como:

El texto comienza presentando… Después introduce… Finalmente concluye…

pueden resultar útiles al explicar cómo está organizado el texto, pero no son normalmente la forma adecuada de resumirlo.

El resumen debe expresar directamente qué dice el texto; el análisis de la estructura explicará después cómo ha organizado el emisor ese contenido.

Idea clave: los errores más frecuentes aparecen cuando el resumen conserva demasiado del texto original o, por el contrario, elimina tanto que deja de representar su sentido. Resumir exige encontrar el equilibrio entre fidelidad y condensación.

Para profundizar

En el Manual del alumno encontrarás comparaciones entre resúmenes incompletos, excesivamente detallados y telegráficos, así como ejemplos completos para comprobar cómo la selección, la integración y la reformulación afectan al resultado final.

5.7. Comprobación final

Antes de dar por terminado el resumen, conviene revisar tanto la selección del contenido como la redacción final.

Comprueba:

  • ¿He recogido el sentido global del texto?
  • ¿Aparece con claridad la tesis o postura defendida?
  • ¿He incluido únicamente los argumentos indispensables para comprenderla?
  • ¿He conservado las objeciones, refutaciones, conclusiones o matices cuando resultaban esenciales?
  • ¿He eliminado ejemplos, citas, datos, repeticiones y explicaciones secundarias que no eran necesarios?
  • ¿He integrado las ideas relacionadas en lugar de trasladar mecánicamente la síntesis de cada párrafo?
  • ¿Se perciben con claridad las relaciones entre las ideas?
  • ¿He respetado los matices de la postura original sin exagerarla ni simplificarla?
  • ¿El resumen está redactado con palabras propias?
  • ¿Puede comprenderse sin consultar el texto original?
  • ¿He evitado opiniones personales e información que no aparece en el texto?
  • ¿He entrado directamente en el contenido, sin fórmulas introductorias innecesarias?
  • ¿El resultado forma un texto coherente y cohesionado, y no una lista de ideas?
  • ¿Es realmente más breve que el original sin haber eliminado información esencial?

Idea clave: un buen resumen debe permitir que alguien que no haya leído el texto comprenda qué cuestión plantea, qué postura defiende y cuáles son las razones esenciales que la sostienen, sin necesidad de conocer todos los detalles del original.

Para profundizar

En el Manual del alumno encontrarás ejemplos completos y comparaciones entre distintos tipos de resumen que permiten comprobar cómo afectan al resultado la selección de ideas, la condensación, la reformulación y la conservación de los matices.