DESCRIPTIO PUELLAE

DESCRIPTIO PUELLAE

IDEA CLAVE

Retrato idealizado de la belleza femenina mediante la descripción de los rasgos físicos más admirados según los cánones de cada época.

SIGNIFICADO

La Descriptio puellae presenta una imagen idealizada de la mujer mediante la descripción detallada de su belleza física. Los autores destacan los rasgos más admirados de su tiempo —cabellos de oro, piel blanca, mejillas rosadas o labios de coral— utilizando comparaciones y metáforas que convierten a la amada en un modelo de perfección estética.

¿CÓMO RECONOCERLO?

Puedes reconocer la Descriptio puellae cuando aparece una descripción detallada e idealizada de la belleza femenina. Suelen destacarse rasgos físicos mediante comparaciones y metáforas tradicionales:

– Cabellos de oro o del color del sol.
– Piel blanca como la nieve o la azucena.
– Mejillas rosadas.
– Labios de coral o rubí.
– Dientes de perlas.
– Cuello de marfil.
– Ojos brillantes o comparados con estrellas.

A menudo la descripción sigue un orden descendente (de arriba abajo), comenzando por el cabello y el rostro para continuar con el resto del cuerpo.

ORIGEN Y TRADICIÓN

La Descriptio puellae tiene su origen en la literatura clásica grecolatina y se desarrolla ampliamente durante la Edad Media y el Renacimiento. Consiste en describir de forma idealizada la belleza femenina mediante una serie de rasgos físicos considerados perfectos. Alcanzó gran difusión gracias al petrarquismo y se convirtió en uno de los tópicos más frecuentes de la poesía amorosa europea, especialmente en la literatura renacentista y barroca.

EJEMPLO

ODA A LA VIDA RETIRADA FRAY LUIS DE LEÓN

Ardientes hebras, do s’ ilustra el oro,
de celestial ambrosía rociädo,
tanto mi gloria sois y mi cuidado,
cuanto sois del Amor mayor tesoro.

Luzes, qu’ al estrellado y alto coro
prestáis el bello resplandor sagrado,
cuanto es Amor por vos más estimado,
tanto umilmente os onro más y adoro.

Purpúreas rosas, perlas d’ Oriente,
marfil terso, y angélica armonía,
cuanto os contemplo, tanto en vos m’ inflamo;

y cuanta pena l’ alma por vos siente,
tanto es mayor valor y gloria mía;
y tanto os temo, cuanto más os amo.


TIRANTE EL BLANCO DE JOANOT MARTORELL

Ejemplo sacado de la edición en castellano que ya circulaba por España hacia 1511. Cervantes se refiere a él con el título en castellano, como «el mejor libro del mundo». En la versión original en catalán este pasaje se encuentra en el capítulo CXIX.

En este fragmento, Tirant contempla la belleza de Carmesina mediante una descripción ordenada e idealizada de sus rasgos físicos. Los cabellos de oro, la blancura de la piel, los labios de coral y los dientes de cristal convierten a la infanta en un modelo perfecto de belleza femenina, propio de la Descriptio puellae.

CAPÍTULO XII Tirante el Blanco llega a Constantinopla

Tirante, por su parte, contempló la singular belleza de la infanta,
mientras pasaban por su mente todas las mujeres y doncellas que
recordaba haber conocido. Concluyó que nunca había visto ni
esperaba ver otra a la que la naturaleza hubiese dotado con tantos
bienes como a Carmesina, ya que en ella resplandecían linaje,
belleza, gracia y riqueza, acompañados de infinito saber, de forma
que más parecía angélica que humana. Observando la proporción
de su femenina y delicada persona, la naturaleza demostraba que
había hecho todo lo que podía, que nada había fallado ni en el
conjunto ni en los rasgos particulares. Estaba admirado de sus
cabellos rubios que resplandecían como si fuesen madejas de oro,
cabellos que llevaba partidos mediante una raya tan blanca como la
nieve. Estaba admirado también de sus cejas, ya que parecía que
fuesen hechas a pincel, finas y ligeramente arqueadas. Así mismo
contemplaba sus ojos, que parecían dos estrellas redondas que
lucían como piedras preciosas, cuyas graciosas y discretas miradas
parecía que comportasen firmeza y confianza. Su nariz era delgada,
afilada y ni demasiado grande ni demasiado pequeña, de acuerdo
con la perfección de la cara, que era de extraordinaria blancura de
rosas mezcladas con lirios. Tenía los labios rojos como el coral y los
dientes, muy blancos, pequeños y espesos, parecían de cristal. Más
admirado aún estaba de las manos, que eran de extrema blancura y
tan bien carnadas que en ellas no se marcaba ningún hueso, con los
dedos largos y afilados, las uñas cañoneadas y encarnadas que
parecían estar pintadas con alheña. Su cuerpo era tal, que no tenía
ninguna imperfección.

EL TÓPICO HOY

Las amistades peligrosas de Stephen Frears (1988)

Basada en la novela de Pierre Choderlos de Laclos, Las amistades peligrosas retrata una sociedad fascinada por la belleza, la apariencia y la seducción. La admiración que despierta Madame de Tourvel, protagonista de la película, recuerda la Descriptio puellae, tópico literario que presenta a la mujer como un ideal de perfección física mediante la descripción y exaltación de sus rasgos más bellos. En este caso representada por la oscarizada Michelle Pfeiffer.


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